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El mirador del Diablo Cojuelo, a punto

La torre de la iglesia de Santa Cruz, atalaya de Madrid, en la fase final de su restauración

Ignacio González anuncia una modificación de la ley de Patrimonio

Alzado de la iglesia, publicado en La Ilustración Española y Americana el 22 de enero de 1889. Ampliar foto
Alzado de la iglesia, publicado en La Ilustración Española y Americana el 22 de enero de 1889.

La torre de la iglesia de Santa Cruz, que fue la más alta de Madrid hasta la construcción en 1926 de la Telefónica, afronta andamiada la última fase de una restauración integral regida por el Gobierno regional que le devolverá el aspecto saneado de atalaya que siempre tuvo en el arranque de la calle de Atocha, no lejos de la Plaza Mayor.

La torre y la iglesia han sufrido intensa erosión interior y externa a consecuencia de las humedades y la contaminación atmosférica.

El templo fue erigido entre 1890 y 1902 por suscripción pública. Los planos del arquitecto y alcalde de Madrid, marqués de Cubas, proyectaron un edificio único de estilo neogótico y neomudéjar. Los 52 metros de altura de su torre se ven coronados por un matacán o castillete en piedra caliza de Novelda y Bateig que le otorga un aire florentino. En su cima, que domina Madrid con una excelente vista, situó Luis Vélez de Guevara el observatorio desde el que su personaje “el Diablo Cojuelo” escrutara la vida privada de los moradores de la ciudad. El actual recinto eclesial es heredero de una ermita altomedieval y se alza sobre los cimientos del antiguo monasterio de Santo Tomás y de sendas iglesias que ardieron consecutivamente. La iglesia-parroquial de Santa Cruz, donde tienen su sede algunas de las cofradías más veteranas de la ciudad, alberga un fragmento de la cruz de Cristo, Lignum Crucis, que le da nombre.

Con fachada en ladrillo aplantillado castellano y planta interior cuadrada que evoluciona hacia otra octogonal en ascenso gracias a un juego de pilares, los paramentos o muros de la torre, al igual que su estructura interna de madera, han sido restaurados y saneados de humedades. Además, le ha sido instalado un sistema contra incendios y han quedado reordenados sus circuitos y cableados eléctricos, según explica Pedro Ponce de León, arquitecto-director de la restauración.

Las obras fueron visitadas ayer por Ignacio González, consejero de Cultura y vicepresidente del Gobierno regional, que sufraga unas obras que alcanzan un presupuesto de 633.000 euros, más el 18% de IVA. En el curso de la visita al templo y a su torre, el vicepresidente regional anunció un proyecto de ley “que agilizará los trámites para la protección y conservación del patrimonio madrileño”, si bien no especificó la naturaleza de la futura norma.

El arquitecto Ponce de León ha encontrado una imagen de la iglesia, incluida en los primitivos planos trazados por el marqués de Cubas -título pontificio asignado al arquitecto por León XIII sin relación con el constructor de la catedral de La Almudena- que incluían un pináculo adicional en forma de aguja de hasta 20 metros más que coronaría la torre a 72 metros.

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