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Innova, el gigante que mueve Reus

La empresa acapara el 73% del presupuesto del Ayuntamiento, que adeuda 369 millones

Dimisiones y conflictos de intereses revelan la falta en el municipio más opaco de Cataluña

El Ayuntamiento de Reus (Baix Camp), ubicado en un ecléctico edificio cuyos orígenes datan del siglo XVI, ofrece su mejor cara a la plaza del Mercadal, en el corazón de la capital del Baix Camp. Es una fachada tras la que se reparten espectaculares despachos, pasillos y lucernarios, pero que también oculta un gigante que cuando se mueve hace temblar toda la ciudad. Su nombre es Innova, un conglomerado de empresas municipales que en las últimas semanas se ha visto sacudido por un reguero de dimisiones, conflictos de intereses y sospechas sobre unas cuentas que el alcalde, Carles Pellicer (CiU), ha ordenado auditar.

Lo primero que sorprende de Innova es su tamaño. El holding municipal gestiona casi todo lo que se mueve en Reus, desde centros sanitarios al urbanismo, pasando por guarderías, agua, aparcamientos, mercados, transporte público y ferias, entre otros servicios. Pero Innova es mucho más. En las dos últimas décadas, la empresa se ha expandido por casi toda la provincia de Tarragona y el resto de Cataluña hasta convertirse en el orgullo de políticos y empresarios de una ciudad que fue la segunda de Cataluña y a la que gustaba siempre mirar a París y Londres.

La segunda gran característica de Innova es su voracidad. Con todos los servicios municipales que gestiona, la empresa se come tres de cada cuatro euros (el 73,64%) que gasta el Ayuntamiento, que tuvo en 2011 un presupuesto consolidado de 396 millones.

Tamaño y voracidad no serían en principio un problema si a ellos no se añadiera el tercer rasgo por el que es conocido Innova: su opacidad. Tras la fachada de un Ayuntamiento obligado a la transparencia que imponen las leyes de control a las Administraciones públicas, pero que solo gestiona una cuarta parte del presupuesto de Reus, Innova es el gran gigante que dispone a su antojo de 300 millones del gasto municipal, más todos los ingresos que obtiene de sus infinitos negocios.

Como ejemplo vale el hecho de que, pese a ser una empresa pública, los salarios de sus directivos no fueron hechos públicos hasta el pasado viernes. En 2011, tiempo de recortes, su máximo responsable cobró 264.353, dietas y Audi A6 aparte. Se trata de Josep Prat, actual presidente del Instituto Catalán de la Salud (ICS) y auténtico cerebro de Innova hasta que la suma de cargos —también era vicepresidente del grupo hospitalario privado USP— le llevó a dimitir a principios de mes. En total, Prat y otros cuatro altos cargos se repartieron 770.000 euros en retribuciones el año pasado.

La opacidad de Innova se extiende a casi toda la organización, según no se cansa de repetir la CUP de Reus: ni el número exacto de empleados, ni los sueldos de los cargos intermedios, ni siquiera la participación exacta que tiene en varias empresas mixtas con el sector privado son públicos.

La explosiva mezcla de tamaño, voracidad y opacidad se ve condicionada en Innova por un último hecho. La empresa pública y el Ayuntamiento conforman un todo, son las dos caras de una misma moneda en la que los cargos políticos se cambian el sombrero para pasar a ser presidentes o consejeros en el entramado de empresas públicas de Innova.

Esta fórmula ha funcionado con el beneplácito de todos pese a los avisos del Síndic de Greuges —en 2010 calificó a Reus como el municipio más opaco de Cataluña— hasta que han empezado a conocerse los conflictos de intereses en los que algunos cargos han incurrido. El último caso salió a la luz el viernes, cuando se supo que el edil de Urbanismo, Jordi Bergadà (ERC), había facturado desde su despacho privado a Tecnoparc, una de las piezas de Innova de la que el propio Bergadà era consejero, casi 70.000 euros en el último mandato. Días antes, el PP destituyó a su asesor Juan Gallardo, exconcejal popular, por beneficiar a su propia compañía con 18.000 euros anuales mediante estudios realizados para Innova. Josep Jofré, edil de CiU y vicepresidente de Innova, también ha tenido que dimitir por vender desde una de sus empresas productos sanitarios al hospital municipal Sant Joan.

Estas tres incompatibilidades, que afectan a casi todos los partidos, se han producido en un Ayuntamiento que ha estado 32 años dirigido por el PSC, auténtico impulsor del binomio Ayuntamiento-Innova y de la introducción de fórmulas de gestión privadas en la Administración pública.

La placidez en la gestión de Innova se ha roto en los últimos meses por la delicada situación financiera del grupo y del Ayuntamiento —Innova debe más de 200 millones de euros y el Ayuntamiento 369,4 millones, por encima del máximo fijado por la Ley de Presupuestos Generales del Estado— y por la irrupción de la CUP en el Ayuntamiento y, por tanto, en los consejos de Innova. “Las reuniones son así: te pasan un montón de papeles y sin explicar nada todos votan a favor, nosotros no entendíamos nada y por eso empezamos a preguntar”, cuenta David Vidal, concejal de la CUP. Sus denuncias han sido las que provocaron la dimisión de Prat, que se ha negado a presentar la declaración de bienes, y ahora Antifraude investiga la duplicidad de cargos.

Carles Pellicer sostiene que, tras 32 años de gobierno socialista, no conocía las irregularidades destapadas recientemente. “Es una excusa; Pellicer lleva 12 años en el Ayuntamiento participando en los consejos de Innova y votando, por tanto, todas las operaciones”, aseguran desde la CUP. Pellicer dice que tampoco quiere fiscalizar la acción del anterior gobierno. “No me corresponde a mí hacerlo”, asegura el primer regidor, que ya ha anunciado que privatizará más empresas y externalizará más servicios municipales.

Con el gigante de Innova a la deriva, Pellicer también deja entrever más dimisiones: “Hoy sale una persona y mañana puede hacerlo otra, quizá alguna vez tocará a mi partido, podrían salir mil concejales de las cavernas, no quiero que esto se convierta en una caza de brujas”, dijo el viernes. Pellicer asegura que los problemas de Innova le han quitado “muchas horas de sueño” estos días, aunque se negó a ser entrevistado por este periódico.

Los sindicatos también están en pie de guerra ante la crisis que acecha a Innova: en los 10 primeros meses de 2011 las operaciones quirúrgicas realizadas en los centros de Tarragona del ICS, presidido por Prat, cayeron el 15%. Sin embargo, los centros que gestiona Innova, en manos de Reus y hasta ahora pilotados también por Prat, salvaron su actividad.

Precisamente, fue Prat el impulsor de Innova. El holding se gestó con el alcalde socialista Josep Abelló, al que luego sucedió su compañero Lluís Miquel Pérez. Desde 1986 y hasta 2002, el Ayuntamiento fue impulsando empresas cada vez en más sectores y cada vez más grandes hasta que, en 2002, fue creado el paraguas de Innova.