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El campus se queda congelado

Las universidades sufren por segundo año un recorte de la Generalitat, aunque más moderado que el de 2011

Los centros cuadrarán sus cuentas en enero

Profesores de la UAB protestan contra los recortes.
Profesores de la UAB protestan contra los recortes.

Las universidades se han quedado vacías en plenas fiestas navideñas. Es la calma que antecede a la tempestad. Cuando las clases vuelvan a principios de enero, las directivas de los centros se enfrentarán a un reto titánico: cuadrar sus cuentas. La Generalitat no les ha dado en los presupuestos el mismo susto que el año pasado. En el proyecto de cuentas para este 2012, que presentó el Gobierno la semana pasada, los campus salen menos perjudicados que hace un año: sufrirán un recorte leve, de entre el 2% y el 4% en las transferencias para sus gastos corrientes, dependiendo de la universidad. Por ejemplo, la de Girona (UdG) dispondrá para bienes y servicios habituales de 41,1 millones, frente a los 42 de un año antes, y frente a los 50 millones de 2010.

En total, el dinero destinado a educación universitaria por la Generalitat se reduce de 927 millones de euros a 918 millones, el 1% menos. En 2011 la reducción fue de entre el 16% y el 17%. No será fácil hacer números. La Universidad Rovira i Virgili decidió la pasada semana prorrogar sus presupuestos para 2012, a la espera de tener los detalles de la Generalitat y de los recortes que realizará el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy (PP), que también podrían afectarles.

Los centros redujeron gastos el año pasado, pero no todo lo que les exigía la caída de fondos, por lo que paliaron parte del golpe aumentando su endeudamiento o retrasando asuntos que deben abordar ahora. Para empezar a equilibrar sus cuentas deberán cerrar los estudios más deficitarios, ajustar el personal y tratar de generar fondos.

“Todavía no hemos podido estudiar los números con detenimiento. Pero viendo las grandes cifras, creo que nos enfrentamos más a una congelación de los fondos que a otra reducción. Nada que ver con el año pasado”, dice Santiago Guerrero, gerente de la Universidad Autónoma de Barcelona. Este centro el año 2011 recibió 34 millones menos que un año antes. Se apretó el cinturón, y a sabiendas de que este año no recuperaría tampoco esos millones y quizá perdería alguno más, aprobó hace unas semanas un presupuesto 24 millones menor. Entre ese recorte y un plan para aumentar los ingresos, creen que capearán el problema. La austeridad se llevará por delante a muchos profesores asociados o administrativos, ya que 11 de los 24 millones del recorte salen del capítulo de personal. La rectora de la UAB, Ana Ripoll, anunció la pasada semana su intención de avanzar las elecciones al rectorado previstas para finales de 2012. Según la versión oficial, “para que el futuro equipo rector pueda aprobar los presupuestos que deberá gestionar en 2013”.

No es el único centro en aprietos. El consejo de gobierno de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) tuvo que suspender la semana pasada una reunión prevista en el rectorado para discutir el plan de viabilidad, porque había protestas en la puerta. Este centro, además de recortes de fondos públicos, sufre un elevado endeudamiento. De ahí la necesidad de ese plan de reflote. Pretende frenarlo en 100 millones, y pasa por cumplir muchas de las indicaciones que la misma Generalitat ha marcado a las universidades.

Según el programa de Educación Universitaria que contienen los Presupuestos de la Generalitat de 2012, el objetivo es lograr “un sistema universitario competitivo” pero en un “contexto de crisis económica y limitaciones presupuestarias”.

¿Cómo? Aumentando el número de profesores con contrato permanente frente a la figura del funcionario. También logrando que los ingresos por matrícula de los estudiantes supongan el 18,8% de los ingresos corriente de las universidades, frente al 16,2% de 2010. Y que los másteres con menos de 15 alumnos desaparezcan: de los 140 estudios de posgrado oficiales de este tipo que había en 2010 quieren que se pase a 30 como máximo. Al tiempo, quieren que se matriculen más estudiantes en las universidades catalanas: 37.000, frente a los 30.659 estudiantes que se matricularon en 2010.