Cuándo una preocupación se convierte en obsesión, y cómo detenerla antes de que sea un problema

Las ideas recurrentes son normales, pero si no se frenan a tiempo pueden requerir ayuda profesional. Así se evita llegar al extremo

Os Tartarouchos / Getty Images

Llevas un rato largo pensando —y repasando— cómo llegarás al día 30 este mes, sin dejar de prestar atención a los pomos de las puertas, la encimera de la cocina y cada grifo de la casa, desinfectante en mano. Que no quede ni un virus. Y no es tu única preocupación; tampoco consigues quitarte de encima el agobio de haberte dejado abierta la ventana de la casa de tus padres, ¿y si entran a robar? La cabeza no para... Tranquilidad. Coge aire. No eres la única persona a quien le pasa. Que te asalten las preocupaciones es lo normal, no es una obsesión… Por ahora....

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