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Todo lo que las monjas barrocas te pueden enseñar de la vida moderna

Ana Garriga y Carmen Urbita se adelantaron a la ‘monjamanía’ con su ‘podcast’ ‘Las hijas de Felipe’. ‘Instrucción de novicias’ es su manual de supervivencia para el siglo XXI con lecciones extraídas del convento barroco

Lo de María y Teresa fue un auténtico flechazo amistoso. La primera, más joven, haría mejor centrándose en sus asuntos, en su trabajo, donde, por si no tuviera poco con lo suyo, sus jefes se revelarán como poco menos que unos abusones; pero su amiga y su aura magnética no dejan de rondarle la cabeza. Lejos de allí, en Italia, Verónica se enfrenta a otra clase de mortificaciones: lleva años sometiéndose a una estricta dieta con la que solo se permite ingerir diariamente pan y agua, a excepción de alguna mandarina los viernes. En México, y aunque solo ellas saben del vínculo que las une, la íntima relación entre Juana Inés y María Luisa está provocando más de un susurro. De vuelta a España, Teresa anda desquiciada intentando cuadrar las cuentas de las empresas que dirige, mientras María —otra, no aquella amiga que acabará torciéndose— lleva una racha tan afligida que no puede parar de llorar. Y eso que no tiene que bregar, como le ocurre a Luisa, con las veleidades del estrellato.

Seguramente suenan modernas, identificables, pero lo cierto es que todas estas historias verdaderas las protagonizaron mujeres de hace 400 o 500 años. Monjas barrocas cuya tumultuosa vida y obra literaria se ha conservado en archivos convertidos ahora en un filón de relatos: ecos de una categoría humana que, al contrario de lo que podría parecer, no tuvo nada de monótono ni uniforme. Y que, además, resuenan en el presente con una clarividencia reveladora. Como se encargan de repetir Carmen Urbita (Madrid, 1989) y Ana Garriga (Salamanca, 1989) en su podcast Las hijas de Felipe, “todo lo que te pasa a ti ya le pasó a una monja de los siglos XVI y XVII”. A ti, presumiblemente una de esas personas llamadas “normales”, pero también a cualquier celebrity contemporánea: que se lo pregunten a las enemistadas Paris Hilton y Lindsay Lohan, otrora BFF, o a la compungida Bella Hadid que, con más audiencia que la mística lacrimógena María de Santo Domingo, publicaba en 2021 un post de Instagram para alumbrar al mundo los rincones de su tristeza.

Garriga y Urbita no se han entregado a la reclusión conventual, pero llevan media vida enclaustradas estudiando la cultura del Siglo de Oro. El encierro es voluntario, no así siempre gozoso, con un flexo por toda fuente de vitamina D, el cuello encorvado y la cabeza hundida entre papeles. Instaladas lejos de casa en residencias universitarias, de paso por instituciones culturales encadenando una beca detrás de otra. Eligieron transitar un camino pedregoso, el de la investigación, que abrazaron sin saber exactamente qué les depararía y en el que un día, cosas del azar, se cruzaron. Más que eso: se encontraron. De su particular flechazo amistoso, como aquel de María de San José y Teresa de Ávila, nació primero su podcast, una exploración erudita del Barroco entrelazada con chismorreos de época, referencias pop y anécdotas confesionales, cuyo tono y formato expanden ahora en el libro Instrucción de novicias. Vidas del convento barroco para guiar tu presente (Blackie Books, a la venta el 4 de febrero), un atípico manual de supervivencia para el siglo XXI inspirado en las improbables pero certeras enseñanzas extraídas de carmelitas descalzas y patronas de la nobleza aurisecular.

En otro tiempo, cuando eran solo dos niñas arrobadas por ese milagro laico que es la palabra escrita, ninguna imaginaba que la providencia les depararía un destino tan literal como para llevarlas hasta Providence (Rhode Island, EE UU), donde coincidieron en 2016. Ambas habían sido pensionadas en la Universidad de Brown, una de las ocho de la prestigiosa Ivy League, para cursar durante seis años sus doctorados de Estudios Hispánicos. Juntas en el bucle de jornadas maratonianas de escritura, conferencias y clases, con la moral al borde del precipicio y un tono muscular en pleno colapso a consecuencia de los meses y meses de nula actividad física, un día decidieron meterse con unos micrófonos en “un baño acolchado con esterillas de yoga” de Rhode Island para compartir con aquel que quisiera escuchar sus comadreos espolvoreados de autobiografías espirituales y epistolarios de religiosas que animaban sus noches de pizza y chándal. Desde aquella buena mañana de 2020 han ido congregando a una “comunidad devota” de oyentes plurales —a las que siempre se dirigen en femenino— en la que incluso han llegado a despertar alguna que otra vocación (académica).

Una mañana atravesada por el aire gélido de enero, con un aspecto mucho más fresco y lozano que en sus recuentos de aquellos años de desarraigo transoceánico, Garriga y Urbita charlan en una cafetería cercana a la madrileña Casa de Velázquez, institución cultural donde la primera residió durante el curso 2023-2024 y la otra un par de meses a comienzos de 2021, en plena pandemia: un edificio de estilo neoclásico de estancias de techos vertiginosos y escaleras de mármol entonces desiertas, fantasmagóricas y disponibles casi solo para ella. Como si paseara por aquellos palacios que recorrían las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, cetrinas descendientes del rey Felipe II de las que tomaron su nombre en su etapa de escasa exposición solar. Ahora que ambas han obtenido sus doctorados, que el podcast se ha consolidado como su medio de vida (si bien las dos proseguirán su trayectoria académica) y que el libro ya ha salido en varios países, se muestran expectantes por la acogida española. “Una aspiración enorme es llegar a rincones de hábitos de lectura y de gente que no tiene ni idea de quiénes somos ni lo que hacemos”, coinciden al calor de un café.

Adelantadas a la ola de la monjamanía, Las hijas de Felipe supo dar con la tecla del zeitgeist gracias a crónicas sensacionales de místicas que levitan y se bilocan, que reciben visiones y se inducen en trances extáticos, pero que a la vez se nos presentan perfectamente naturales y reconocibles: sus experiencias, como las nuestras, hablan de amigas, de amores, de trabajo, de inseguridades. También reivindican a personalidades que escaparon a la norma, mujeres que confrontaron las convenciones y se dieron a la escritura, algunas, como su admirada Santa Teresa —milagrosa literata, maestra espiritual y fundadora de 17 monasterios— con un éxito fulgurante. De ahí que el convento se haya convertido en un lugar de culto en nuestro nihilista imaginario contemporáneo. “Todo lo que sucede ahora mismo parece invitarnos a buscar el refugio de un espacio seguro donde la comida, el cobijo y la rutina están garantizados y donde convive una comunidad movilizada por un propósito común”, escriben. Lo que no significa que idealicen un tiempo donde no todo era sororidad y cuidados. “Los siglos hacia los que nosotras miramos están sobrecargados de una retórica colonialista, imperialista, racista”, explica Garriga. “Por eso, en España el convento es un dispositivo, un lugar que te abre una ventana a otra realidad, y además es el único espacio anterior al siglo XIX que te da esta ventana, porque es raro encontrar discursos que miren hacia la subversión fuera del convento”.

Episodio a episodio, Las hijas de Felipe se ha ido asentando como un fenómeno que explotó a su paso por la Feria del Libro de Fráncfort de 2023, donde les llovieron las ofertas para publicar su propuesta literaria: se han vendido los derechos para 10 países en siete idiomas. “Cuando el podcast se empezó a escuchar un poquito más nos escribieron de algunas editoriales, pero muchas querían plasmar los guiones en el libro y ya está”, cuenta Garriga. “Y podíamos haber dicho que sí”, añade Urbita, “porque en ese momento nos apetecía tanto hacer un libro que casi hubiéramos aceptado cualquier cosa, pero tuvimos la intuición de decir que no porque creíamos que ese no era el momento”. En “sintonía” con las expectativas de Blackie Books, en Instrucción de novicias han ampliado la profundidad de sus investigaciones para generar “más capas de relato” que conectan las lecciones aprendidas de las monjas con ideas actuales como la meritocracia o la atemporal fijación por el aspecto femenino, todo expresado desde una primera persona del plural que apela de una manera directa a las lectoras. “Algo que nos reclamaban mucho las oyentes eran más historias del convento”, dice Urbita. “Y cuando llegamos a Fráncfort, vimos muy claro que hacía falta un libro sobre monjas”.

Frente a la historiografía tradicional, ellas se encargan de iluminar una sección de los hechos acontecidos relegada a la categoría de nota al pie que, sin embargo, desvela paisajes humanos de una vastedad inagotable. En el libro, los han agrupado en torno a grandes temáticas como el dinero, el espíritu o el cuerpo, un apartado quizá especialmente sorprendente donde evocan a figuras como Verónica Giuliani, la santa italiana que alcanzó los 67 años a base de poco más que mendrugos. “Nuestra manera de utilizar el convento pasa por una idea más metafórica, porque nosotras siempre lo miramos anclado en los siglos XVI y XVII, nunca pensamos en el convento desde el ahora, sino más bien en las estrategias de supervivencia y sociabilidad que nos dan estas monjas”, apunta Garriga. Y Urbita añade: “Nos han preguntado muchas veces: ¿No os da miedo que se os acaben los temas? Y de verdad que no. El problema siempre es que dé tiempo a llegar al siguiente episodio con todo guionizado, pero no buscar las historias. Si no se agota el presente, no se agota el barroco”.

En cualquier caso, aunque su trabajo se encuentra estrechamente ligado a la revisión del pasado, su interés fundamental se concentra en la literatura. “Nosotras venimos de la filología, de los estudios culturales. Y creo que se nota mucho”, dice Urbita. “La manera en la que nos acercamos al pasado no es por un túnel historiográfico, sino que necesariamente pasa siempre por el manejo de la palabra”. En Instrucción de novicias la lectora irá saltando así de pasajes originales redactados en el castellano florido del Siglo de Oro a una narrativa actual surcada de neologismos ingleses que testimonian el habla mestiza de internet. “En el siglo XVII hay una fascinación con el lenguaje y una sobreabundancia del lenguaje, y pasa un poco como ahora, que se descubren cosas nuevas e intentan nombrar y describir absolutamente todo”, señala Garriga, a quien su experiencia poco recomendable en el colegio de monjas no le impidió desarrollar un fervor por la literatura barroca y en especial la de las religiosas. “Desde que empecé a estudiarla, había algo en el lenguaje del siglo XVII que me atrapó, alucinaba con las formas narrativas que se estaban inventando”.

En la particular manera de contar de Urbita y Garriga, importa tanto el pasado como el presente, y suenan igual de alto las voces de las monjas como las suyas propias: lo mismo informan de los pormenores de la amistad entre María de San José y Santa Teresa que hacen partícipes de la suya. Si de la posible relación entre Sor Juana Inés de la Cruz y María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, virreina de Nueva España, solo podemos elucubrar, ellas no tienen reparo en mentar a sus respectivas novias o sus épocas de penurias románticas. Desde esa cercanía, apelan a la que probablemente sea la reflexión más crucial de todas las que evocan: la sororidad. “Una chica nos dijo: puede que no os deis cuenta, pero la historia que lo envuelve todo es la historia de vuestra amistad”, reconoce Urbita. Con ese capítulo, el de las amigas, abren las páginas del libro, que concluye, como esta charla, con una consideración sobre la fama: desde la de Luisa de la Ascensión, reconocida internacionalmente por sus dotes milagrosas y después cancelada, a la suya propia, eso sí, más de andar por casa y, como presumen, sin recibir apenas “hate”, más allá de un conato de denuncia por parte de Abogados Cristianos. “Nuestra fama es muy manejable”, se ríen. “Las primeras personas a las que hay que agradecer este libro es a nuestras oyentes, pero no nos interesaría forzar el discurso para ser más populares”.

‘Instrucción de novicias. Vidas del convento barroco para guiar tu presente’. Ana Garriga y Carmen Urbita. Blackie Books, 2026. A la venta el 4 de febrero. 288 páginas. 22 euros.

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