Marcos Giralt Torrente: “Querer escribir el libro de otro es un poco como querer ser ese otro”

El escritor y crítico se alzó en 2011 con el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero con ‘El final del amor’. Aquel conjunto de relatos se reedita ahora en Anagrama

El escritor Marcos Giralt Torrente.
El escritor Marcos Giralt Torrente.Oscar Corral

¿Qué le hizo querer ser escritor?

No recuerdo haber querido ser escritor. Quise escribir mi primer libro para demostrarme que era capaz. El segundo fue ya inevitable. Por supuesto me llevó a ello la lectura.

¿Qué le deben sus cuentos a los distintos lugares donde ha vivido?

A los lugares, a las personas que he tratado, a los libros, a las historias escuchadas, a las películas, a los bares, a los viajes en tren... Le deben a la persona que soy.

¿Cómo cree que puede enseñarse la literatura?

Lo primero es enseñar a mirar y a leer. No tiene ningún sentido memorizar autores, títulos o escuelas si no se aprende antes eso.

¿Qué echó de menos en su formación, cuando era estudiante?

Me habría gustado que me enseñaran a cantar o a tocar un instrumento distinto de la flauta dulce con la que se torturó a mi generación.

¿Y qué gana un escritor de la experiencia vital?

Sin experiencia no hay nada. La literatura nace en la intersección entre la experiencia reelaborada del escritor y la experiencia proyectada del lector.

¿Qué papel desempeña el humor en el arte?

Como el humor, el arte tiene la obligación de ser subversivo. Si ambos van de la mano, la eficacia se multiplica.

¿Qué libro ajeno le habría gustado escribir?

Querer escribir el libro de otro es un poco como querer ser ese otro, lo cual es bastante grimoso. Pero si tuviera que elegir, me quedaría con La línea de sombra o El corazón de las tinieblas. Aunque Conrad era depresivo y tuvo problemas de dinero, creo que no me sentiría demasiado incómodo en su pellejo.

¿Qué cuentista no traducido en nuestro país recomendaría?

Recomendaría un libro reciente: The collected stories of Diane Williams.

¿Qué libro no pudo terminar?

Terminar un libro es un acto de la voluntad. Antes no me permitía dejar inconcluso ninguno. Desde hace algunos años lo hago sin complejos.

¿Con qué canción o pieza musical se siente identificado?

Puedo decir las que más he escuchado: Dance Me To the End Of Love, de Leonard Cohen y When the Deal Goes Down, de Bob Dylan. Acunaba a mi hijo con ellas. También Lost In the Supermarket, de The Clash. Mi primera novia me dejó mientras la escuchaba.

¿Cuál es la película que más veces ha visto?

Probablemente Dublineses, la adaptación que hizo John Huston del relato Los muertos, de Joyce. Conozco la película y el relato de memoria, pero cada vez que vuelvo a ellos es como si lo hiciera por primera vez.

¿Qué suceso histórico admira más?

La construcción del estado de bienestar tras el horror de la Segunda Guerra Mundial. Por desgracia, los herederos de Thatcher y de Reagan llevan decenios cargándoselo.

¿Qué está socialmente sobrevalorado?

El trabajo. El mundo mejoraría mucho si la gente que trabaja sin necesidad se dedicara a la vida contemplativa.

¿Qué importancia tienen los premios en una carrera literaria?

Cuando el escritor es joven, mucha. Te dan visibilidad. Cuando puedes permitirte rechazarlos, ninguna.

¿A quién le daría el próximo premio Cervantes?

A Enrique Vila-Matas.

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