Un buen trilero
Malditos contribuyentes. Les dices que para 2013 lo que estamos pensando es reducir las cargas sobre el trabajo e incrementar la imposición sobre el consumo, y adivinan que les subes el IVA
Malditos contribuyentes. Les dices que para 2013 lo que estamos pensando es reducir las cargas sobre el trabajo e incrementar la imposición sobre el consumo, y adivinan que les subes el IVA
¿Cuánto tiempo resistiremos las órdenes contradictorias que recibimos de usted y los suyos cada día?
Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir
Dice Jesús Aguirre, ilustre miembro del PP, que ahora que no están en campaña y que han pasado las elecciones andaluzas pueden decir la verdad

¿Por qué un ser feliz necesita restregar por la cara a los otros su bienestar?
A veces es el mismísimo Al Capone el que telefonea a su homólogo en el Gobierno para exigirle que destituya a un grupo de inspectores de Hacienda
Lo que nos acerca a Grecia no es la huelga, son las prácticas financieras llevadas a cabo por los chiringuitos que dirige el presidente de la patronal bancaria
Durante el franquismo, la lengua era franquista, franquista y beata, olía a cuartel y a sacristía y a cirio y a letrina de barracón castrense
Ya está bien de miserias, por favor, que una cosa es la crisis y otra la sordidez
Los sabios proclaman con énfasis que la lengua es un ser vivo y luego le niegan el principal atributo de los seres vivos: el sexo
Frente a la verdad, la retórica desaparece. Nada de tríadas que pudieran confundir o despistar.
Predicar de una reforma laboral su amplitud, su profundidad y su equilibrio es una gilipollez, cuando no un ardid para ocultar su agresividad
Te mueres si haces cuentas, mejor no saber. Así, de entrada, fíjate, está el recibo de la luz, el del teléfono, el del agua, el recibo del gas...

Neil Harbisson vive con un dispositivo electrónico en su nuca que traduce los colores en sonidos
Ahí tienen ahora a Rajoy saltándose todos los stops y cedas el paso que había jurado respetar, y con los mismos argumentos que su antecesor
El Estado invisible, como el subconsciente, no se anda con bromas