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Fumar no mata y otras patadas de Trump y Pence a la ciencia

Los dos nuevos líderes de EE UU difunden bulos sobre las vacunas, el tabaco, la energía eólica y el cambio climático

Donald Trump (derecha) y Mike Pence. MIKE SEGAR (REUTERS) / VÍDEO: QUALITY

Donald Trump habla poco sobre ciencia, pero, cuando lo hace, parece no valorarla demasiado. “Un niño sano va al médico, le meten un montón de vacunas, no se siente bien y cambia. AUTISMO. ¡Hay muchos casos!”. Es un tuit de 2014 en el que el nuevo presidente de EE UU daba crédito a una vieja teoría antivacunas que no tiene ningún fundamento, como han demostrado muchos estudios en la última década.

El magnate también ha sembrado el miedo injustificado a las instalaciones eólicas diciendo que “no solo tienen un aspecto asqueroso”, sino que también son “malas para la salud de la gente”. Por ahora, no hay pruebas científicas de que los molinos tengan impactos negativos en la salud.

Uno de los campos en los que sus posturas son más claras y preocupantes para el resto del mundo es el cambio climático. Trump ha dicho que sacará a EE UU del acuerdo de París para recortar emisiones. “El concepto del calentamiento global fue creado por y para los chinos con el objeto de hacer la industria de EE UU no competitiva”. Después dijo que se trataba de una broma, pero queda claro que el nuevo líder de EE UU es un escéptico del cambio climático. En una respuesta oficial a preguntas sobre ciencia realizadas por ScienceDebate, Trump ha dicho que “aún queda mucho que investigar en el campo del cambio climático”.

A pesar de decir que el cambio climático "es un fraude", Trump no es tan descreído como pudiera parecer. Este año, la Organización Trump pidió permiso para construir un muro frente al mar en un campo de golf en Irlanda desarrollado por el empresario. La solicitud reconocía expresamente de proteger la instalación de la subida del nivel del mar por el cambio climático, como desveló Politico.

El nuevo inquilino de la Casa Blanca también menospreció a la Agencia de Protección Ambiental y dijo, en unas declaraciones de 2015, que recortará su presupuesto. Respecto a la NASA, ha señalado su compromiso de continuar su tarea de exploración espacial, pero ha sugerido que los planes de esta agencia de enviar astronautas a Marte deben supeditarse a problemas domésticos como el desempleo o reforzar el Ejército.

En sus respuestas a ScienceDebate el republicano ha asegurado su compromiso con la innovación y la investigación. “Aunque hay una necesidad creciente de recortar el gasto y equilibrar el presupuesto federal, debemos comprometernos a invertir en ciencia, ingeniería, salud y otras áreas que mejorarán la vida de los americanos”, ha escrito el presidente.

Su vicepresidente, Mike Pence, es más radical. Como Gobernador de Indiana intentó aprobar una ley para restringir la entrada de parejas gais a establecimientos públicos. Hace años, cuando el Congreso de EE UU debatía si regular el tabaco, Pence llegó a negar que fumar cause cáncer. “A pesar de la histeria de la clase política y los medios, fumar no mata”, mantuvo Pence en un artículo de 2001 recuperado por Buzzfeed. El segundo de Trump también ha sido muy claro sobre cambio climático. “El calentamiento global es un mito”, “el tratado es un desastre” escribió el republicano sobre el protocolo de Kioto, ridiculizando a aquellos que advertían de sus graves consecuencias a nivel global. Ultraconservador y muy religioso, Pence es contrario a la investigación con células madre embrionarios, que en su opinión está “obsoleta”.

Aunque Trump ha detallado muy poco cuáles serán sus planes en el área de la investigación, la comunidad científica del país vive estos días con preocupación. Especialmente temidos son los posibles recortes a los grandes programas de investigación del país, como el que realizan los Institutos Nacionales de Salud o la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. “Trump va a ser el primer presidente anticiencia que tengamos”, ha declarado a Nature Michael Lubell, de la Sociedad Estadounidense de Física.

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