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Cuatro de las seis especies de grandes simios ya están al borde de la extinción

Todos los gorilas y orangutanes se encuentran en peligro crítico, según la nueva Lista Roja de Especies Amenazadas

Gorilas cazados en la República Democrática del Congo.

La humanidad está exterminando a los seres más parecidos a ella: los grandes simios. Cuatro de los seis grandes simios están ya a un paso de la extinción, según la última actualización de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), publicada hoy. Son el gorila oriental, el gorila occidental, el orangután de Borneo y el orangután de Sumatra, clasificados en peligro crítico. El chimpancé y el bonobo, los otros dos grandes simios, se encuentran tan solo un peldaño mejor, en la categoría de en peligro.

La novedad es el empeoramiento del primate más grande del mundo, el gorila oriental, “a raíz de una devastadora reducción de su población”, según la UICN. Su número ha caído un 70% en 20 años. Se calcula que solo quedan 4.680 individuos. “Es realmente preocupante ver al gorila oriental, una de las especies más cercanas al hombre, encaminarse a la extinción”, ha lamentado Inger Andersen, directora general de la UICN.

El grueso de los supervivientes son de la subespecie de los gorilas de llanura, que viven en las selvas orientales de la República Democrática del Congo. La caza ilegal ha hecho que su población caiga un 77% desde 1994, pasando de 16.900 ejemplares a solo 3.800. La otra subespecie de gorila oriental, los gorilas de montaña, popularizados por la película Gorilas en la niebla, se recuperan ligeramente. Su último reducto, de 880 individuos, se reparte por los bosques de Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo.

La nueva Lista Roja se ha presentado hoy en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, que se celebra en Honolulu (EE UU) hasta el 10 de septiembre. La UICN, que ha pagado el viaje de EL PAÍS a la capital hawaiana, es la principal red medioambiental del mundo y está formada por 1.300 miembros, incluyendo Estados soberanos y ONG. Su Lista Roja es la referencia internacional para orientar las políticas de conservación.

Especialistas de todo el mundo han evaluado el estado de unas 83.000 especies. Casi el 29% de ellas, 24.000, se encuentran amenazadas de extinción en alguna de sus categorías, 5.107 en peligro crítico. Hace dos años, las especies evaluadas eran unas 76.000 y más de 22.400 de ellas, casi el 30%, estaban amenazadas, 4.635 en peligro crítico.

La cebra de llanura, la mítica cebra africana, también es víctima de la caza, por su carne y su piel. Su población se ha reducido un 24% en los últimos 14 años, pasando de unos 660.000 a poco más de 500.000, según los datos de la UICN. La nueva Lista Roja pasa a la cebra de una categoría de preocupación menor a la de casi amenazada. Lo mismo ocurre con tres especies de antílopes africanos tiroteadas cuando salen de las áreas protegidas: el duiker bayo, el duiker de vientre blanco y el duiker de lomo amarillo.

Los culpables de la desaparición de la biodiversidad no son un misterio. “La caza ilegal y la pérdida de hábitats siguen siendo amenazas importantes que conducen a la extinción de muchas especies de mamíferos”, ha explicado en un comunicado Carlo Rondinini, coordinador de la evaluación de los mamíferos en la Universidad La Sapienza de Roma.

Las plantas también sufren, sobre todo por las especies invasoras introducidas por el ser humano. En Hawái, animales como los cerdos, las cabras, las ratas y los caracoles están destruyendo la flora nativa de las islas. El 87% de las 415 especies de plantas evaluadas están amenazadas. 38 especies ya se han extinguido, aunque los expertos de la UICN han constatado algún milagro: una planta endémica de Hawái, la Cyanea marksii, se daba por extinta y se ha redescubierto. Solo se conocen 12 plantas.

En Australia, el koala empeora por la destrucción de su hábitat, los incendios y las sequías, clasificándose como vulnerable, pese a ser una especie icónica de la fauna mundial. Una investigación oficial ha mostrado que el plan de gestión actual es ineficaz.

Una buena noticia es la recuperación del panda gigante, que pasa de la categoría en peligro a la de vulnerable, gracias a las medidas de conservación establecidas por el Gobierno chino. Sin embargo, “se prevé que el cambio climático podría eliminar, en los próximos 80 años, más del 35% de los bosques de bambú que constituyen el hábitat del panda”, anulando los éxitos actuales, según advierte la UICN.

El antílope tibetano también remonta, tras encender las alarmas. Su población pasó de un millón de ejemplares a 65.000 en la década de 1980, por la demanda de su piel para confeccionar chales. Su número se ha duplicado ahora gracias a las medidas de conservación puestas en marcha por las autoridades del altiplano tibetano.

En España, preocupa el estado de un murciélago, el nóctulo mayor, que habita los bosques del norte de África y de Europa central y meridional. La deforestación ha fragmentado su población. Y en España se han hallado docenas de ejemplares muertos en parques eólicos, según destaca la UICN. Su categoría pasa de casi amenazado a vulnerable.

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