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El arte en los tiempos de Internet

Mery Cuesta reflexiona con humor en un cómic sobre el hermético sistema del arte contemporáneo y los retos de la crítica

Mery Cuesta (Bilbao, 1975) pertenece a esa generación perdida que quedó atrapada entre la tierra de oportunidades del baby boom y la urgencia millennial. Ni la última de los justos, ni la primera de los nativos digitales, la crítica y comisaria de arte, dibujante y batería de punk rock ha escrito La rue del Percebe de la cultura y la niebla de la cultura digital, un refrescante y original ensayo-cómic en el que, bajo la mirada del gran Francisco Ibáñez y su tebeo sobre la comunidad de vecinos del número 13, teoriza acerca de “la incertidumbre del paradigma del cambio continuo” propia de nuestra época bisagra.

Perdida en la brecha digital

La polifacética Mery Cuesta mezcla técnicas ensayísticas con humor en viñetas para ofrecer una crítica desde dentro del hermético sistema del arte contemporáneo y reflexionar sobre los retos de la crítica en un mundo hiperinformado.

Cuesta analiza los efectos de la niebla digital en asuntos tan diversos como los museos, los tuits esponsorizados, el burlesque, el neocasticismo o la cultura popular que, en su análisis, “soporta el edificio sito en la Rue del Percebe” del título, cuyos últimos pisos ocupan “el ático de la alta cultura” y el “pisazo burgués de la cultura oficial”. Con una prosa alejada de la pomposidad y el hermetismo habituales en estos casos, se ofrece un recorrido rico en ejemplos por las dramáticas transformaciones introducidas en nuestras vidas desde los lejanos tiempos de los floppy disks, los primeros ordenadores de la Universidad y la Declaración de independencia del ciberespacio (1996), de John Perry Barlow, temprano gurú de Internet y letrista del grupo de rock Grateful Dead con cuyo utópico texto arranca el ensayo. La autora salpimienta sus reflexiones con hilarantes interludios que adquieren la forma del cómic de “línea negra” (“es la expresión más directa y personal de mi subjetividad”, afirma en uno de ellos), en los que no faltan algunos de sus personajes más memorables, como Las Mallas Parlantes, que son, ejem, precisamente eso, unos pantalones que hablan, y Antxon Amorrortu, artista mediocre y trepa profesional.

El libro lo edita Consonni, productora bilbaína de proyectos artísticos que agita la vida cultural de la ciudad allá donde la sombra institucional del Guggenheim no alcanza. En su interesante colección Paper, “espacio contemporáneo de pensamiento crítico”, han dado hasta ahora la palabra a ensayistas fuera de la corriente dominante, como Peio Aguirre, Remedios Zafra o Martí Manen.

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