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Trucos para que la Nochebuena le salga más barata que al vecino

Dos familias, un mismo menú y métodos contrarios de abordar estas fiestas. ¿Aún no tiene el besugo? Apresúrese y congele

Apenas queda una semana para que las celebraciones navideñas se apoderen de nuestra sesera, y comencemos a comprar alimentos de manera desmesurada, para luego comerlos de la misma forma; y, finalmente, tirarlos de manera desmesurada. Especialmente en Nochebuena. Eso es lo que se desprende del estudio presentado por Ikea, denominado La otra Navidad: comportamientos de los españoles alrededor de la mesa. La conclusión de 1.500 entrevistas realizada en todo el ámbito nacional a individuos de más de 18 años que cocinan y organizan al menos una de las comidas de Navidad en su casa —y a 64 basureros urbanos— es descorazonadora: una familia puede llegar a tirar, de media, el 25% de la comida que compra para estas fechas. Y Nochebuena es el día en el que sobra más comida en los hogares españoles, según afirma el 40,2% de los encuestados.

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Los datos de la OCU son igual de sorprendentes: en España se desperdician al año más de 7,7 millones de toneladas de alimentos. Aunque no concretan sobre las tradicionales comidas de estas fechas, Ileana Izverniceanu de la Iglesia, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de la organización, lo tiene claro: “Se trata de comidas mucho más abundantes que las habituales y con muchos platos, lo que supone que al final se desperdicie más comida de lo comúnl”. Y eso que estas celebraciones suponen gasto extra. Según los datos de 2012 de esta misma organización, nada menos que 84 euros por persona y comida. Multiplique y trague salida.

En lugar de eso, proponemos hacer un ejercicio de imaginación a los lectores para tratar de bajar ese porcentaje de comida desperdiciada. Hay que ponerse en el lugar de la Familia Aprovecho o en el de la Familia Desperdicio. Entender cómo se organizan una y otra y tomar parte por una de ellas, teniendo en cuenta que ambos clanes van a cenar idéntico banquete.

Como toda celebración, se empieza por la organización del menú. Óscar Velasco, chef de Santceloni con 2 estrellas Michelin, nos da sus claves: “Para no desperdiciar comida en Navidad hay que planificar bien las cantidades. Es cierto que durante estas fechas tendemos a comer, beber y comprar de más. Y creo que es importante tener cierta mesura, ajustar las compras y entender que habrá que comer sobras alguna vez”. Vamos, que se puede ser optimista pero no exagerado con lo que somos capaces de zampar. Un ejemplo con los aperitivos: la Familia Desperdicio compraría medio kilo de cigalas por persona; mientras que la Familia Aprovecho se llevaría un máximo de cuatro piezas para cada invitado.

Para no desperdiciar comida en Navidad hay que planificar bien las cantidades"

Óscar Velasco, chef de Santceloni

La compra es, en efecto, uno de los momentos clave de la cena de Nochebuena. “Es fundamental elaborar la lista en casa, comprobando lo que tenemos y lo que nos falta. Pensar los menús que vamos a elaborar y comprar en función de ellos, especialmente en cuanto a los alimentos frescos. Y a pesar de llevar una lista de la compra, ser flexibles con los productos de temporada que pueden variar de precio según el mercado y sustituirlos en nuestra lista para no llevarnos más de lo necesario. Si hay una buena oferta, aprovechemos y congelemos”, dice Ileana Izverniceanu. Según esta idea, los Desperdicio comprarían el cordero o el besugo la mañana del 23 de diciembre; los Aprovecho, sin embargo, lo adquirirían justo después del puente de la Inmaculada (ya llega tarde) y no más de 300 gramos —de pieza entera— por comensal.

Aunque a veces se nos olvide, el modo en que guardamos la comida es muy importante. Las recomendaciones de la OCU pasan por llevar a cabo un almacenamiento adecuado. “Muchos productos alargan su vida en refrigeración, otros no. Cuando se use el frigo son muy prácticos los compartimentos de alimentos frescos (0-2º C), que alargan en uno o dos días la vida útil de carnes y pescados. El criterio first in/ first out —almacenar de atrás hacia adelante, para utilizar antes lo más antiguo— lleva un poco más de tiempo, pero es muy conveniente”, explica Izverniceanu. Pensemos entonces que el clan de los Desperdicio quizás coloque la piña del postre en un compartimento de la nevera que no le corresponde y acabe por estropearse. El de los Aprovecho, sin embargo, se ha tomado el tiempo de colocar cada cosa en su sitio y cada producto llegará ‘sano y salvo’ a la tarde del 24 de diciembre. Aquí tiene una guía para cada manjar.

Ha llegado la Nochebuena. Preparamos y degustamos deliciosos alimentos que no suelen estar en el menú diario. Para empezar, una serie de aperitivos, entre los que se encuentran cigalas y bogavante a la plancha, croquetas, jamón ibérico... Como principal, besugo a la sal o cochinillo asado. Y de postre, algo de fruta —la famosa piña si no se ha echado a perder— y los típicos turrones, por supuesto. A pesar de haber calculado con cuidado, a los Aprovecho les ha sobrado algo de comida. A los Desperdicio, cerca de la mitad. Lo que hagan esa misma noche con los restos es clave para no desperdiciar comida. De nuevo, la planificación es fundamental. En casa de los Desperdicio dejan varias fuentes con restos de los aperitivos y el cordero sobre la encimera de la cocina, sin envolver ni meter en recipientes cerrados en el frigorífico; el turrón, abandonado sobre la mesa del comedor…. Los Aprovecho, sin embargo, tienen ya pensado qué sobras les pueden valer para la comida del día siguiente, o del otro. El resto, cuidadosamente empaquetado —y etiquetado—, va al congelador.

Es fundamental elaborar la lista en casa, comprobando lo que tenemos y lo que nos falta. Pensar los menús que vamos a elaborar y comprar en función de ellos, especialmente en cuanto a los alimentos frescos"

Ileana Izverniceanu de la Iglesia (OCU)

Porque les ha sobrado una buena cantidad de cigalas; algo de cordero —léase también cochinillo—, besugo y gran cantidad de turrón. Pues bien, la mayor parte de lo que quedó anoche en la cocina y el comedor de los Desperdicio ha de ir a la basura, reseco, inservible. El resto, probablemente, se pase varios días en la nevera hasta que corra idéntica suerte: según el estudio de Ikea, el 58,3% de los entrevistados señalan la mala conservación o exceso de tiempo pasado para realizar un nuevo uso sobre lo sobrante como principales causas de tirar comida.

La familia Aprovecho, en contraste, va a poner en práctica los consejos de Óscar Velasco. Por ejemplo, cuando prepararon las cigalas, separaron cabezas de cuerpos; estos los comieron a la plancha. Las cabezas las reservaron para hacer otro día una sopa de marisco, a la que añadirán los cuerpos que sobraron de la cena. Aún hay más: “Nada de recalentar los restos del cordero o el cochinillo. Mejor opción es desmigar la carne sobrante del asado, aliñarla y servirla en una ensalada que, de paso, sirva para desengrasar. Con la piel de cochinillo se puede hacer un crujiente para acompañarla que sale muy rico [¿dijimos "desengrasar"?]. Si se ha comido besugo, emplee las sobras para hacer croquetas con una bechamel con base de puerro y tomate natural. Y con el turrón, como tiene fecha de caducidad a largo plazo, se puede guardar para hacer helado cuando llegue el buen tiempo. Y si no se quiere esperar tanto, unas natillas de turrón”, propone el chef.

Las ideas del dos estrellas Michelin se completan con otras que lanzan desde la OCU: los pescados azules, se reciclan al escabeche; con los blancos, elabore un pudding; o conchas de vieiras con bechamel, añadiendo unas gambas o trocitos de mejillón que les dan sabor. Con la carne de ternera cocinada se puede hacer lasaña o canelones. Y con el pollo, fajitas con cebolla y pimiento. El resultado de los Aprovecho se acercará al desperdicio cero. Mientras que los Desperdicio habrán tirado cerca del 25% de lo que compraron. O lo que es lo mismo: 21 euros por persona y día. Este clan es una ruina.

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