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El dibujo más antiguo de la humanidad

Hallado un grabado geométrico hecho por el 'Homo erectus' hace más de 400.000 años, el más antiguo hasta la fecha

Parte del grabado hallado en una concha del yacimiento de Trinil (Indonesia).

Un equipo internacional de arqueólogos ha encontrado el que, dicen, es el primer dibujo de la humanidad. Se trata de un sencillo trazo en forma de zig-zag hecho hace más de 400.000 años. Su autor no era un Homo sapiens, ni un neandertal, sino uno de los miembros más primitivos de nuestro género: el Homo erectus. Lo más fascinante, resaltan los autores del hallazgo, es que el trazo se realizó unos 300.000 años antes de que los primeros miembros de nuestra especie empezasen a hacer dibujos similares.

Los dibujos geométricos de este tipo se consideran una muestra de pensamiento complejo. Durante siglos se pensó que sólo los sapiens somos capaces de alcanzar ese nivel. En los últimos años se ha empezado a reconocer que también los neandertales podrían ser capaces de ello y ahora este estudio apunta a que incluso otros humanos más primitivos tenían capacidades similares.

El grabado ha sido hallado en una concha de molusco que llevaba más de un siglo guardada en un archivo. En 1891, el médico holandés Eugène Dubois se adentró en las junglas de Java (Indonesia) en busca del supuesto eslabón perdido entre monos y humanos. Allí encontró la parte superior del cráneo y un fémur de lo que hoy conocemos como Homo erectus, es decir, que camina erguido.

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Un 'Homo erectus' sostiene la concha con el grabado original en una reconstrucción.

“El erectus fue el primer homínido que realmente se pareció a nosotros, con las mismas proporciones corporales y un volumen cerebral de hasta unos 1.000 centímetros cúbicos, comparable al de algunos humanos actuales”, explica a Materia Josephine Joordens, codescubridora del grabado y experta en reconstruir el clima y el ambiente en el yacimiento de Trinil, en la isla de Java, a través de los sedimentos depositados en las conchas. Joordens dice que el lugar estaba a orillas de un río que discurría por un bosque espeso, en una zona con lagunas y pantanos donde la fuente de alimento más asequible eran los peces y los moluscos.

El estudio documenta cómo los erectus usaban dientes de tiburón para abrir las almejas de río cortando el músculo que las mantiene cerradas, lo que dejaba un agujero en las conchas. También las usaban para hacer herramientas afiladas y, un día, ese trazo que el equipo ha descubierto de forma casual mientras analizaba imágenes de las conchas recogidas por Dubois y que hoy se conservan en el Centro de Biodiversidad Naturalis de Leiden, Holanda.

“Es imposible saber qué pasaba por su cabeza en aquel momento, pero podemos imaginar a aquel erectus con un mejillón en una mano y un diente de tiburón en la otra haciendo un primer arañazo en la concha y pensando, guau, esto es bonito”, especula la paleontóloga de la Universidad de Leiden. “Creo que es una conclusión acertada decir que este es el primer dibujo hecho por un humano”, resalta Joordens.

El estudio, en el que han participado 21 expertos de Holanda, Francia, Australia y Noruega, analiza en detalle el dibujo y destaca en él una parte con forma de M y el otro de N invertida. “No hay espacios en blanco entre las líneas en los vértices, lo que sugiere que se prestó atención para hacer un patrón consistente”, explica el estudio, publicado hoy en Nature. Sus autores creen que el dibujo fue hecho de una tacada por un solo individuo.

El tercer humano

Lo primero que pensó Joordens al ver el grabado, dice, fue que se parecía a otros hechos por Homo sapiens unos 300.000 años más tarde. “Unos y otros se diferencian por su complejidad, pero el patrón es el mismo, un patrón que, como humanos, nos gusta”, apunta. Hace tres meses, otro estudio desveló el primer grabado hecho por neandertales, un conjunto de trazos geométricos horadados en la piedra que algunos bautizaron como el hashtag neandertal. El museo de Leiden ya una exposición monográfica sobre el erectus y su dibujo e incluso se han hecho reconstrucciones que muestran a aquel homínido sosteniendo la concha grabada.

El erectus fue el primer homínido que realmente se pareció a nosotros"

Expertos ajenos al estudio divergen mucho a la hora de interpretar el hallazgo. “Me parece el notición de la década”, confiesa María Martinón-Torres, investigadora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana. “Pocos debates hay tan clásicos como el pulso entre sapiens y neandertales por ver quién demostró antes pensamiento simbólico y abstracto; y de repente aparece en escena un gran conocido pero desconocido a la vez, Homo erectus, que los adelanta a ambos”, detalla.

No es lo único sorprendente del estudio. Desde que Dubois halló al erectus en Java su datación se había hecho de forma indirecta, con lo que había una enorme incertidumbre sobre cuándo exactamente vivió este homínido, dice Joordens. “La horquilla abarcaba desde hace unos 700.000 años hasta 1,9 millones de años”, explica. Los resultados de este nuevo estudio, con la primera datación directa, indican una antigüedad de entre 430.000 y 540.000 años.

“Hasta ahora, en el capítulo final de la evolución humana solo quedaban dos ramas, la nuestra y los neandertales. Ahora de repente vemos que había tres”, resalta Martinón-Torres. Para la experta, que investiga una posible nueva especie humana cuyos restos se han hallado en China, este y otros descubrimientos recientes “ponen en evidencia la necesidad de estudiar los nuevos fósiles que se están encontrando en Asia porque hasta ahora se ha simplificado la historia muchísimo al no tenerla en cuenta”.

Antonio Rosas, paleoantropólogo del CSIC especialista en neandertales, es mucho más escéptico. “Las pruebas que presentan no me convencen de que lo que vemos sea un patrón geométrico, no creo que haya un intención detrás”, opina. El experto propone una reconstrucción de los hechos diferente a la de Joordens. “Pensemos”, dice, “en un homínido harto de abrir una almeja tras otra, una acción mecánica”. En una de esas el erectus hace un gesto diferente y de repente sale ese dibujo sin que hubiese una intención detrás, propone Rosas. No obstante, reconoce que con las pruebas presentadas queda abierta la duda. Esta solo podrá disiparse si aparecieran más conchas con grabados que confirmasen que aquel primer trazo no fue una casualidad.

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