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Paleontología

Hallado un grabado ‘geométrico’ hecho por neandertales

Expertos descubren un dibujo rupestre en Gibraltar hecho hace más de 39.000 años

El hallazgo confirma que los homínidos tenían un pensamiento complejo

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El grabado hallado en la cueva de Gorham, en Gibraltar. PNAS

Un equipo de arqueólogos españoles y de otros países europeos ha encontrado en Gibraltar el primer grabado rupestre atribuido a los neandertales. Se trata de un dibujo abstracto perforado en la roca de la cueva de Gorham hace más de 39.000 años. Este lugar bañado por las aguas del Estrecho ha sido considerado uno de los últimos refugios de aquella especie antes de que se extinguiesen hace unos 40.000 años.

Los grabados de la cueva gibraltareña consisten en unas líneas horizontales y verticales que se cruzan en un sencillo patrón. Su significado es un misterio, pero sus descubridores mantienen que se trata de un acto “deliberado” que no se puede explicar por razones prácticas (afilar una piedra contra la pared o usar esta como soporte para curtir pieles). Fue “concebido para ser visto por su autor neandertal y, por su tamaño y localización, también por otros”, resaltan en un estudio publicado hoy en la revista científica de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU PNAS.

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El equipo señala que este es “el primer ejemplo conocido de un patrón abstracto grabado por neandertales” y calcula que para hacerlo pudieron hacer falta más de 300 trazos sobre la roca hechos de forma “cuidadosa” con un objeto afilado.

El estudio, firmado por Clive Finlayson, arqueólogo del Museo de Gibraltar, junto a otros 16 expertos en España, Francia y Reino Unido, dice que este grabado prueba que los neandertales hicieron sus propios símbolos, que tenían un “pensamiento complejo” como el nuestro y eran capaces de “expresarse usando formas geométricas”.

Hasta hace muy poco había sido imposible atribuir arte rupestre a los neandertales. Sí se sabe que se pintaban el cuerpo con tintes, se adornaban con plumas y hasta hacían colgantes con conchas, lo que según algunos expertos ya denota pensamiento simbólico. En 2012 se volvieron a datar unos discos pintados en la pared de la Cueva de El Castillo, en Cantabria. Su antigüedad apuntaba a que los neandertales, aún vivos en aquella época, pudieron ser sus autores hace 40.800 años. Sin embargo, la autoría aún no está clara por falta de más restos arqueológicos y, por ahora, no hay pruebas concluyentes de que los neandertales hicieran un arte tan complejo como el de los Homo sapiens en lugares como Altamira o Chauvet (Francia).

Un neandertal aburrido

Para los descubridores del nuevo grabado en Gibraltar, no hay duda: es la “prueba de que no solo los sapiens fueron capaces de tener pensamientos complejos”. En la cueva de Gorham se han desenterrado numerosas herramientas que tradicionalmente se han asignado a los neandertales. El gran problema es que datan de hace entre 38.000 y 30.000 años, unas fechas que, según las últimas estimaciones, son posteriores a la extinción de los neandertales. El grabado, que ocupa una superficie de 20 por 20 centímetros, estaba cubierto por la tierra en la parte más profunda de ese nivel de terreno, por lo que los autores lo datan al menos en 39.000 años.

Expertos ajenos al estudio discrepan de su interpretación. Una cosa es que una mano neandertal hiciese ese dibujo y otra que tenga un significado elevado que denote un pensamiento avanzado como el de los sapiens. “Me caben dudas de que ese grabado denote pensamiento abstracto aunque, con el cerebro que tenían los neandertales, no me extrañaría que fuesen capaces de ello”, opina Antonio Rosas, experto en neandertales del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid. Saber si el grabado se hizo con un significado o por simple “aburrimiento”, dice, entra en la especulación y pide cautela. “No podemos desbocarnos por cuatro rayas y elevar esto a la categoría de Aristóteles”, remacha.

La autoría de los trazos sí parece indiscutible. “Los argumentos del equipo parecen sólidos y el grabado parece inequívocamente hecho por el hombre”, opina Jesús Jordá-Pardo, geólogo de la Universidad de Educación a Distancia. Jordá-Pardo fue uno de los firmantes del estudio que dató la desaparición de los neandertales hace 40.000 años. El equipo, dice, también analizó muestras de Gorham pero no pudieron datar los restos por falta del colágeno que hay en los huesos y que les permite datar con más precisión los restos. “Estoy seguro de que si hubiésemos podido datar este lugar hubiera salido una fecha más antigua, de unos 45.000 años o más, lo que haría totalmente inequívoco que ese grabado lo hicieran los neandertales”, detalla.

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