MIT

“La excelencia se alcanza con diversidad. Las mejores ideas surgen cuando invitas a todos a participar”

Dava Newman, primera ingeniera en alcanzar la subdirección de la NASA, dirigirá a partir de julio el laboratorio insignia del Instituto Tecnológico de Massachusetts

Dava Newman.
Dava Newman.© Dominick Reuter

Dava Newman (Montana, EE UU, 1964), catedrática de Aeronáutica y Astronáutica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), profesora del Programa Apollo y miembro de la facultad del Programa Harvard-MIT en Ciencias y Tecnología de la Salud, fue la primera mujer ingeniera nombrada subdirectora de la NASA. Ayudó a desarrollar el plan de viaje tripulado a Marte planeado para 2030, y desarrolló el traje espacial BioSuit, nombrado mejor invención por la revista Time en 2007 y exhibido en museos de todo el mundo. El 1 de julio tomará las riendas del MIT Media Lab, el laboratorio de innovación insignia del MIT, un lugar donde el verbo pensar se conjuga en futuro y donde se conciben, diseñan y crean tecnologías que construyan un porvenir mejor. Newman, con un perfil futurista y humanista, tomará el testigo de Joi Ito, que dimitió en 2019 tras la sacudida del caso Epstein. Su misión ―cuenta a EL PAÍS durante una conversación virtual― será “seguir fomentando nuevas soluciones de impacto social positivo para superar los grandes desafíos de la humanidad”.

Pregunta. ¿Cómo afronta su etapa en el MIT Media Lab?

Respuesta. Me estoy uniendo a la comunidad más excepcional de futurólogos y pensadores, donde se han materializado ideas increíbles en el campo de la computación personal, la comunicación digital o el aprendizaje en línea. Hemos protagonizado grandes avances en robots personales y en computación afectiva, a la vanguardia mundial durante la última década. El Media Lab tiene un espíritu muy emprendedor y muchas personas aquí comienzan sus propios proyectos que luego convierten en empresas. Miramos hacia fuera, al mundo del que queremos participar. Nos interesa lo imposible. ¿Dicen que no se puede? Entonces es un proyecto perfecto para el Media Lab. Queremos contribuir a abordar los retos más importantes y difíciles.

¿Dicen que no se puede? Entonces es un proyecto perfecto para nosotros.

P. ¿Cuáles son esos retos?

R. Queremos acelerar el cambio positivo para las personas. Tratar de dar respuesta a las grandes cuestiones: equidad, justicia, desigualdad, clima y sostenibilidad, personas y comunicación y educación y aprendizaje. Nuestro foco es el impacto social, y ahora con más énfasis dado el contexto de la pandemia. Este último año el laboratorio ha trabajado en todas las disciplinas, conectándose con institutos y comunidades para desarrollar herramientas y soluciones contra la COVID-19 [respiradores, mascarillas, tutores virtuales, aplicaciones de rastreo de contactos…].

P. ¿Cuál es su plan para el futuro del laboratorio? ¿Destrucción creativa o evolución sutil?

R. Nuestro objetivo es inventar tecnologías y experiencias que sean relevantes para las necesidades de la sociedad. Las nuevas áreas de investigación continuarán abordando estos desafíos desde los tres ámbitos centrales del Media Lab: digital, de materiales y biológico. Lo hará, como es propio del Lab, desde la multidisciplinariedad, desde campos tan dispares como la ingeniería, la astronáutica, el diseño, la biónica, la neurociencia, la genética, el arte, la comunicación y la narrativa y otras ciencias naturales, sociales y humanidades. También seguiremos fomentando el espíritu empresarial.

P. ¿Qué tipo de talento buscan?

R. Queremos a gente de todas las disciplinas para ir más allá y transgredirlas. Personas diversas en cuanto a género, raza y cultura que puedan traer diferentes visiones y una mirada crítica. Que no tengan miedo. Sabemos que la excelencia se alcanza con diversidad. Las mejores ideas surgen cuando invitas a todo el mundo a ser parte. Tener todas las perspectivas e ideas posibles alimenta la creatividad. Esto es crítico para avanzar, especialmente cuando tratas de construir el futuro, un futuro mejor. Tengo experiencia en ser la única mujer en diferentes etapas en mi carrera en el sector aeronáutico, rodeada de personas formadas de la misma manera, que han crecido en la misma cultura y por tanto piensan de la misma forma. Aspiramos a algo mejor que eso. Mi trabajo es ayudar a crear equipos inclusivos de alto rendimiento. Queremos asegurarnos de que no excluimos a nadie. Todas las visiones nos ayudan a ser la mejor versión de nosotros mismos.

P. Hablando de talento… Hay muchos españoles en el Media Lab.

R. Tenemos lazos muy fuertes con España. El grupo City Science tiene una larga relación con la Universidad de Navarra. Uno de sus estudiantes, Hasier Larrea, creó el proyecto CityHome como estudiante en el Media Lab y luego lanzó una empresa spin off, llamada ORI, que fabrica muebles robóticos multifuncionales para maximizar la habitabilidad en espacios pequeños. La compañía ha recaudado inversiones por valor de más de 26 millones de dólares y trabaja con empresas como IKEA.

City Science también tiene una relación continua con la Universidad Politécnica de Madrid. De allí han venido estupendos estudiantes como Guadalupe Babío, investigadora principal de la iniciativa Power of Without en colaboración con Norman Foster. La investigación explora tecnologías accesibles para mejorar la habitabilidad en asentamientos informales (barrios marginales, favelas, etc.). Otro investigador español, Luis Alonso, lidera una serie de proyectos con Andorra. Su trabajo más reciente se ha centrado en la correlación de los datos de movilidad con datos serológicos de COVID-19.

Newman, con el traje espacial BioSuit, elegido por 'Time' como Mejor Invención de 2007.
Newman, con el traje espacial BioSuit, elegido por 'Time' como Mejor Invención de 2007.© Dava Newman, MIT: Invención, ciencia e ingeniería. Guillermo Trotti, A.I.A., Trotti & Asociados: Diseño. Dainese: Fabricación. Dougas Sonders: Fotografía

P. ¿Y fuera de City Science?

R. Tenemos un proyecto con la empresa Hyundai ―miembro del Media Lab― y el Hospital maternoinfantil Sant Joan de Déu (Barcelona) que ha acaparado mucha atención recientemente. A partir de nuestra colaboración, Hyundai construyó un vehículo eléctrico en miniatura, el Little Big e-Motion, para ayudar a reducir el estrés de los pequeños que se someten a intervenciones o tratamientos médicos [como muestra este viral vídeo]. Varios grupos de investigación del Media Lab han estado involucrados en el proyecto (Affective Computing, Tangible Media y Fluid Interfaces), en el que han participado los exalumnos Judith Amores y Javier Hernández [ambos catalanes, al igual que otros ex del Media Lab implicados en el proyecto, como Ágatha Lapedriza o Jordi Albó].

Otro ejemplo es el pabellón Aguahoja, una maravillosa combinación de arte y diseño. Lo creó el matrimonio formado por los españoles Jorge Duro-Royo y Laia Mogas-Soldevilla, del grupo de Mediated Matter. Desarrollaron materiales orgánicos a base de agua que permitieron la fabricación programable de artefactos naturales y, en última instancia, la construcción del pabellón. Aguahoja fue adquirido en 2018 por el Museo de Arte Moderno de San Francisco para su colección permanente. También hay empresas españolas que son o han sido miembros del Media Lab, como BBVA, Telefónica, Everis o el consorcio Driving Mobility.

P. En Europa, y en específico en España, siempre hemos querido crear algo como el Media Lab. ¿Cómo se hace?

R. Uno de los ingredientes clave para el éxito es generar un entorno que fomente la colaboración multidisciplinaria y la exploración abierta, combinada con el rigor académico. También aprovechamos las alianzas con la industria. Además, el Media Lab se beneficia enormemente de la ciencia e ingeniería del MIT, así como de las humanidades y el diseño. Del mismo modo, los laboratorios de investigación académica multidisciplinares innovadores podrían prosperar dentro de las excelentes universidades y centros de investigación de España.

P. Aparte del Media Lab, continúa su actividad investigadora. ¿En qué trabaja ahora?

R. Mi investigación actual está relacionada con el desarrollo de tecnologías innovadoras para misiones de exploración avanzadas a la Luna y a Marte. También proyectos relacionados con el clima. También estamos analizando los datos de un experimento que condujimos en 2020 para evaluar la salud física y mental humana durante el confinamiento a raíz de la pandemia de coronavirus. Se basa en nuestra investigación para evaluar el rendimiento de astronautas y exploradores en entornos aislados.

P. Además es promotora del proyecto EarthDNA

R. EarthDNA es una plataforma global basada en inteligencia artificial para la promoción y la acción climáticas. Nace como organización sin ánimo de lucro cuya misión es diseñar una relación saludable entre las personas, la tecnología y la tierra para asegurar la sostenibilidad de la humanidad y todos los seres vivos en nuestro planeta de origen.

P. También defiende la relevancia de promover la educación en CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

R. Sin duda las CTIM son clave para construir el futuro pero no debemos dejar de lado las artes. La narrativa, el arte de contar historias y relatar el futuro, es imprescindible. Necesitamos artistas, diseñadores, periodistas y comunicadores. Necesitamos imaginación para crear esas historias de futuro que nos ayuden a construirlo.

Por una mejor inteligencia artificial

Newman comenta que dada la fortaleza del MIT y de Media Lab en informática e inteligencia artificial (IA), son conscientes del daño potencial de las inexactitudes y los sesgos que pueden estar presentes en los algoritmos. “Debemos reconocer las cosas como son: hay grandes desigualdades presentes en la IA ahora. Tú y yo tenemos muchas posibilidades de tener problemas con los sistemas de reconocimiento facial, que funcionan peor con mujeres. Si además nuestra piel fuera oscura, sería muchísimo peor”, dice la próxima directora del MIT Media Lab. “Ese no es el futuro que queremos. Vemos un futuro donde la IA sea una herramienta para el bien, y en ello trabajamos”, añade.

Newman considera que hay muchas oportunidades de mejora. “Queremos estar a la vanguardia y poder decir que nuestros usos de la IA son justos, equitativos y capaces de proporcionar valor a toda la población y no solo a un subgrupo. Cuando usamos IA pensamos en cuál es el valor añadido que puede aportar: cómo la IA puede servir a la sociedad”, concluye.

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