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2.000 euros por publicación en Instagram: los ingresos de una ‘influencer’ tras pasar por ‘La Isla de las Tentaciones’

Los participantes en los programas de telerrealidad incrementan de manera espectacular su caché y sus seguidores en redes sociales. Su éxito futuro depende de cómo gestionen ese crecimiento

Las cinco parejas que van a buscar la gloria televisiva en 'La isla de las tentaciones', el exitoso 'reality show' de Mediaset. Melodie Peñalver, en el centro, vestida de verde.
Las cinco parejas que van a buscar la gloria televisiva en 'La isla de las tentaciones', el exitoso 'reality show' de Mediaset. Melodie Peñalver, en el centro, vestida de verde.

Melodie Peñalver tenía apenas 30.000 seguidores en Instagram este verano. A mediados de septiembre comenzó a ganar popularidad por ser una de las participantes del programa de Mediaset La Isla de las tentaciones. Unas semanas después, tiene más de 732.000 seguidores. Peñalver, que antes de entrar en el programa trabajaba como camarera en Ibiza, ha pasado de ser la más desconocida de los participantes a la más popular en Instagram. Este salto no implica solo una mejora en seguidores. Su caché se ha multiplicado. Ahora, según cálculos con inteligencia artificial de la empresa de marketing digital Binfluencer, cobra cerca de 2.000 euros por cada post de publicidad que publica en la red social.

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La isla de las tentaciones ha sido el programa líder en horario de máxima audiencia durante todo el mes de su emisión. Tres noches a la semana, millones de espectadores seguían las idas y venidas de seis parejas que tenían el reto de convivir con 10 solteros y solteras y resistirse a la tentación de ser infieles. Entre los participantes había exconcursantes de otros programas de televisión como Gran Hermano o Mujeres y hombres y viceversa, y otros que ya eran influencers, aunque a menor escala, antes de entrar a la isla. Todos han visto cómo su número de seguidores en Instagram se disparaba, aunque no en la misma medida. La aparición en televisión de los concursantes provoca un crecimiento en sus estadísticas de seguidores y likes de entre 25 y 100 veces superior a la media de crecimiento que tiene el influencer medio, según las cifras de Binfluencer.

Las redes tienen sus propios ritmos y criterios. Pero la televisión sigue manteniendo un poder de convocatoria espectacular para programas de éxito como La isla. Aunque el éxito tampoco es automático. Melodie Peñalver ha sido una de las concursantes que más ha conectado con el público y que con más carisma ha gestionado su paso por el programa.

Ese éxito en el programa es un trampolín en Instagram. Si logra hacer de media 10 posts de pago al mes ―una cifra al alcance de alguien bien colocado ahora como Peñalver― sus ingresos mensuales rozarían los 20.000 euros. Para calcular esa cifra, hay que tener en cuenta que los ingresos pueden bajar si se contratan paquetes de esas publicaciones o si incluyen stories (historias personalizadas que desaparecen al cabo de 24 horas), que se pagan menos. “El algoritmo de precio se calcula en función a lo que cobran influencers similares. Nuestro programa de machine learning trabaja con 20 variables como seguidores, impacto por post, temática y número de visualizaciones. La cantidad de referencia viene de influencers a los que sí sabemos cuánto se les ha pagado”, explica Jesús San Román, cofundador de Binfluencer.

Este crecimiento repentino de seguidores puede desperdiciarse o cultivarse con delicadeza y ser el inicio de una carrera prometedora como influencer. Susana Molina, concursante de la primera edición de La isla de las tentaciones y exconcursante de Gran Hermano, está logrando salir del estereotipo de estrella de programa de telerrealidad para convertirse en una figura que puede llamar la atención de grandes marcas.

“Melodie se ha ganado al público del programa”, dice María Bretón, jefa de Social en Groupm. “Si quiere hacer de la influencia su profesión tendrá que equilibrar las imágenes. Ahora querrá crecer y el tipo de fotos que le harán crecer como influencer son distintas a las que ha publicado hasta hoy. Ahora puede promocionar marcas relacionadas con noche: alcohol, locales, bebidas energéticas, o con estilos de vida saludable promocionando alimentos proteínicos, pero no de marcas premium”, añade. En cambio, Susana Molina ha dado un salto en su cuenta, según Bretón: “Susana se ha reconvertido, se ha hecho más elegante. Cuida más las publicaciones. Ha ido trabajando esa faceta de influencer”, explica. Eso le lleva a ampliar su cartera de clientes y a mejorar la calidad de sus colaboradores. Una cuenta como la de Molina, de casi un millón de seguidores, puede tener varios empleados. Según los cálculos de Binfluencer, cada post publicitario de Susana puede generarle más de 4.200 euros.

El contraste con el crecimiento de Susana Molina, lo da, por ejemplo, la cuenta de su expareja Gonzalo Montoya. Fueron a la primera edición de La isla de las tentaciones y rompieron la relación al final de la experiencia. Durante el mes de duración del programa, Montoya superó el medio millón de seguidores. En un par de meses, entre junio y agosto, perdió 35.000. Con la vuelta del programa y sus comentarios sobre las nuevas parejas se ha recuperado levemente. Su caché se paga de momento algo por encima del de Melodie, a 2.100 euros, según los números de Binfluencer, pero no parece tener un criterio muy claro detrás.

Para los perfiles de los chicos que no se han ganado la simpatía del público, tampoco parece que haya una audiencia muy clara: “Hay menos marcas afines a malotes, con lo que sacan menos campañas y las que salen son de dudosa ética”, dice San Román. En esta edición, Tom Brusse, uno de los participantes menos apreciados por la audiencia por su comportamiento con su pareja, ha publicado por ejemplo algunos stories vinculados a apuestas por Internet.

La comprensión de las audiencias es clave para este tipo de influencers y sus agencias. La televisión tiene su público, pero para triunfar como especialista en redes hay que labrarse un camino. “No olvidemos que las marcas necesitan llegar a un público comprendido en esas franjas de edad y que se inspiran en estos tipos de perfiles, por lo que es el camino más directo para hacerles llegar su mensaje”, dice Bretón. Un programa como La isla tiene su público. Para Instagram el prototipo de seguidor es “mujer de 18-34 años, española y valenciana. Es muy estandarizado”, dice San Román.

Melodie Peñalver, Susana Molina y Melyssa Pinto, otra de las concursantes más queridas de esta última edición, tienen Valencia como ciudad principal de seguidores, según Binfluencer. “Hay más seguidores en Valencia de forma sistemática, aunque es uno de los sitios con menor cuota de audiencia del programa, un 15%, algo bastante curioso”, dice San Román. Aunque luego hay diferencias sustanciales. Peñalver tiene un 47% de seguidores hombres. Mientras que en las cuentas de Pinto y Molina, con perfiles más orientados a la moda, el 74% y el 70% de seguidores son mujeres.

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