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Cómo abrir puertas con una llamada perdida

Raixer posibilita el ‘checkin’ automático de huéspedes de apartamentos turísticos para que los propietarios no tengan que desplazarse para entregar una copia de las llaves.

Un empleado de Raixer, en Campus Madrid, sede de la compañía.
Un empleado de Raixer, en Campus Madrid, sede de la compañía.

El boom de los alquileres turísticos ha propiciado la aparición de nuevos negocios que complementan el servicio ofrecido por plataformas como Airbnb, Homeaway, Niumba o Wimdu. Este el caso de Raixer, una startup conformada por cuatro personas, ubicada en Campus Madrid y que se dedica a crear dispositivos para abrir puertas a distancia, lo que posibilita el checkin automático de los huéspedes sin que los propietarios tengan que desplazarse hasta el alojamiento para entregar una copia de las llaves.

La convivencia entre emprendedores en el coworking de Google fue lo que acabó por definir la principal utilidad de esta propuesta, que en sus orígenes tenía otras finalidades, según comenta a EL PAÍS Jon Marco, fundador y CEO de Raixer: “Llegué a Campus Madrid en octubre de 2015 para sacar adelante un proyecto relacionado con Internet de las cosas que ya había intentado poner en marcha en Pamplona, Hamburgo y Toronto. Consistía en una especie de relé para controlar la electricidad consumida por distintos dispositivos, pero cuando estaba terminado vi que con unas pequeñas modificaciones podía resolver una necesidad planteada por otro emprendedor del campus que tiene una compañía de apartamentos turísticos”. Así fue como el propio Marco, ingeniero industrial por la Universidad Pública de Navarra, soldó a mano los cuatro primeros prototipos de Raixer que vendió a su compañero de Campus Madrid, quien le demandó más unidades para cubrir los cerca de 40 alojamientos que gestionaba.

A partir de ahí, Marco decidió sofisticar su creación, cuyo acabado actual se diseña entre Pamplona y Madrid y posteriormente es producido en series de 200 unidades por un fabricante ubicado en el barrio madrileño de Vallecas. Aunque los dispositivos tienen múltiples tipos de usuarios potenciales, actualmente el 80% de los clientes son gestores de viviendas, mientras que el otro 20% se reparte, por este orden, entre empresas del ecosistema proptech que desarrollan soluciones sobre la plataforma de Raixer y consumidores particulares.

¿Cómo funciona?

La misión de Raixer es conectar cualquier puerta a Internet. Para ello, los propietarios de los alojamientos deben comprar un dispositivo por 79,99 euros, descargarse una aplicación disponible para iOS y Android y pagar una cuota mensual de 9,99 euros (o 100 euros por una suscripción anual). Además, en el caso de que soliciten la instalación del equipo, que debe conectarse al telefonillo de la vivienda y a una red wifi, deben abonar una cantidad adicional de entre 50 y 60 euros.

Una vez configurado el sistema, tanto la puerta del portal del edificio como la de la vivienda particular podrán abrirse de cuatro formas distintas. Dos de ellas requieren una mayor interacción entre arrendador y arrendatario: la apertura mediante un código que el huésped debe introducir en una URL después de que el propietario haya compartido ambos datos a través de la app (la información llega en un SMS, un whatsapp o a través del chat de Airbnb); o en remoto cuando el propietario pulse un botón en la aplicación móvil, para lo cual el inquilino debe avisar de que ya está delante de la puerta, por cuestiones de seguridad.

Sin embargo, existen otras dos opciones más cómodas para ambas partes y que, además, son las más utilizadas, según Marco: la apertura automática y la llamada perdida. Lo más común para el portal del edificio es la apertura automática, que consiste en configurar una franja de tiempo en la que Raixer abrirá la puerta a la que esté conectado después de llamar al timbre. Aunque puede parecer una alternativa poco segura, Marco recalca que para que funcione deben confluir distintas condiciones que únicamente conocen el propietario y el huésped: la franja horaria en la que estará configurado ese automatismo, el botón concreto al que se debe llamar de todos los que aparecen en el portero automático y el tiempo durante el que hay que mantener pulsado ese botón de forma ininterrumpida. “Además, con este sistema los huéspedes no necesitan ninguna aplicación, ni conectarse a Internet, ni tan siquiera un teléfono, aunque no lo aconsejamos para la puerta de la vivienda, donde es más seguro utilizar las llamadas perdidas”, remarca el fundador de Raixer. En este otro caso, desde la aplicación móvil se configura un teléfono al que los inquilinos deben llamar para abrir la puerta e incluso es posible determinar que únicamente funcione cuando se marca desde ciertos números, para darle mayor seguridad. Cuando se hace la llamada, automáticamente se rechaza y se abre la puerta, con lo cual no tiene ningún coste.

Próximos pasos

El fundador de Raixer reconoce que actualmente su producto es compatible con un 80% de los modelos de puertas disponibles: “Lo cierto es que se podría instalar en todas, pero en algunas requeriría hacer algunas modificaciones que elevarían el coste para el usuario”. Por eso, entre los próximos pasos de la compañía se encuentra el lanzamiento de un nuevo dispositivo, que podría ver la luz en octubre, con el que ya se asegura cubrir el 100% de las puertas por menos de 200 euros, incluyendo la instalación en menos de media hora. Asimismo, la actualización añadirá fiabilidad porque cambiará la conexión wifi por una 3G, con lo cual seguirá funcionando incluso si surgen problemas con la conexión inalámbrica. De todos modos, el dispositivo actual se seguirá comercializando porque según Marco es “una solución muy válida, sobre todo para la puerta del portal”.

Por otro lado, para los próximos meses Raixer también quiere contar con una red de distribuidores que cubran todo el territorio nacional y otros países de Europa como Portugal, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido.

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