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Space Launch System, el cohete superpoderoso de la NASA que no va a ningún sitio

El programa acumula años de retraso y miles de millones gastados por encima del presupuesto

Prueba del motor RS-25 que será utilizado en el Space Launch System. Ampliar foto
Prueba del motor RS-25 que será utilizado en el Space Launch System.

La NASA acaba de probar con éxito uno de los motores principales del que la agencia anuncia como el cohete más potente del mundo, aunque es una afirmación que hay que tomar con un poco de precaución. Lo que acaban de probar es un motor RS-25 que va a ser utilizado en el futuro Space Launch System o Sistema de lanzamiento espacial, el que en algún momento futuro sí podría llegar a ser el cohete más potente que jamás haya construido la NASA.

Sin embargo, el SLS está diseñado para reutilizar componentes de los transbordadores espaciales, retirados del servicio en 2011, algo que el Congreso de los Estados Unidos le impuso a la NASA en su momento con el objetivo de reducir costes. Así que el motor en que acaban de probar no es más que uno de los que, literalmente, se usaban con los transbordadores, convenientemente actualizado para que se adecue a las necesidades del SLS.

Del mismo modo, la NASA había anunciado hace unas semanas la prueba con éxito de otro elemento del SLS, en esta ocasión uno de los dos propulsores de combustible sólido que llevará a los lados al despegue y que le proporcionarán hasta el 75% de su potencia durante los primeros minutos de vuelo, apoyando a los cuatro RS-25 del cuerpo principal del cohete.

Pero de nuevo se trata de un componente reutilizado de los transbordadores espaciales, en este caso los propulsores de combustible sólido que usaban estos, pero alargado para que dure encendido más tiempo.

Impresión artística del SLS. ampliar foto
Impresión artística del SLS.

Así que en ambos casos estamos hablando de diseños que tienen ya cuarenta años, aunque hayan sido modernizados desde entonces; la ventaja es que están muy probados y que los ingenieros de la NASA los conocen muy bien.

Y aún así no está previsto que el primer vuelo del SLS se produzca antes de finales de 2018, y eso suponiendo que no siga acumulando retrasos. Además, para cuando vuele por primera vez, el SLS tendrá sólo la mitad de potencia que los Saturno V que se utilizaron para lanzar las misiones Apolo hacia la Luna y para el lanzamiento del Skylab. Habrá que esperar a 2023, cuando debería volar la versión mejorada del SLS, de nuevo si no hay más retrasos, para que éste sea realmente el cohete más potente de la historia de la agencia.

Lo peor, de todos modos, es que si bien los Saturno V tenían un objetivo claro, como era el de llegar a la Luna, el Space Launch System no lo tiene, por mucho que la NASA diga que servirá para preparar el camino para una futura misión tripulada a Marte. Y por si eso fuera poco, además está absorbiendo tanto dinero del presupuesto de la NASA que muchos temen que si alguna vez llega a estar terminado, la agencia no tendrá dinero con el que construir nada que enviar al espacio con él.

Por eso, no son pocas las voces que piden la cancelación del programa, en especial teniendo en cuenta que hay empresas privadas desarrollando cohetes con una capacidad similar el SLS; de esta forma la NASA podría dedicar su presupuesto a construir cargas útiles que enviar al espacio.

La NASA ha anunciado la prueba con éxito de otro elemento del SLS, en esta ocasión uno de los dos propulsores de combustible sólido que llevará a los lados al despegue

Sin embargo esa es una decisión que la agencia no puede tomar por sí misma, ya que depende del congreso y de lo que proponga el presidente de los Estados Unidos. Así que habrá que esperar a 2017 y al inevitable cambio de residente en la Casa Blanca tras agotar Barack Obama sus dos mandatos para ver cual es el futuro en general de la agencia y del SLS en particular.

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