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Asia diseña la tecnología del futuro

Las principales empresas tecnológicas de Oriente apuestan en el CES de Shanghái por la realidad virtual, la robótica, los drones, y los coches sin conductor

Bienvenidos al futuro. El cartel que corona la entrada a la principal Feria de Electrónica de Consumo (CES) de Asia resume bien lo que le espera al visitante del gigantesco Shanghái New International Exhibition Center. En la edición de este año CES ha duplicado el número de las empresas que participan -400- y que en 32.000 metros cuadrados desarrollan diferentes aspectos de la tecnología del mundo que se avecina: realidad virtual, robótica, drones, vehículos sin conductor, impresión 3D, el hogar inteligente, sistemas de seguridad por control remoto, y un largo etcétera de aparatos que ahora parecen sacados de una película de ciencia ficción pero que pronto serán habituales entre nosotros.

“Estamos convencidos de que la realidad virtual (RV) va a suponer uno de los cambios más importantes en la sociedad del futuro más próximo, y ahora ya vemos sobre todo su potencial comercial en el mundo de los videojuegos”, afirma Chen Yu, una de las representantes de Intel, que coopera con diferentes empresas chinas en la creación de un ecosistema que hace las delicias de los apasionados de los juegos. No en vano, cuando se ponen las gafas de realidad virtual y cogen los mandos con los que se sumergen en este nuevo mundo de videojuego, las sensaciones se amontonan. “Es un gran salto, porque ya no es como mirar una pantalla. Ahora la inmersión es total”, comenta una joven que acaba de probar el sistema, todavía un poco desorientada “y con el corazón a mil pulsaciones”.

Exhibición de drones de Yuneec, especialista en sistemas de seguridad y de vídeo. ampliar foto
Exhibición de drones de Yuneec, especialista en sistemas de seguridad y de vídeo.

A pocos pasos, Lenovo muestra sus curiosas zapatillas inteligentes, que sirven para enriquecer todavía más esta experiencia. “La idea es que, poco a poco, vayamos eliminando la dependencia de los mandos con la adopción de diferentes sensores corporales que detecten nuestros movimientos. Estas zapatillas recogen y envían todos nuestros movimientos al juego, de forma que si uno camina, su álter ego virtual también lo hace. Imagínese convertirse en Súper Mario y dar saltos de verdad que se reflejan en el juego. Pues ya es posible”, afirma Lu Mingxiao, la joven que se encarga de mostrar las bondades de este accesorio, “que también se puede llevar por la calle como si fuesen unas zapatillas de deporte último modelo”.

¿Y qué amante de los videojuegos de guerra no ha soñado alguna vez con poder desplazarse libremente con su arma por el mundo virtual que más le gusta? Pues el gigante del comercio electrónico chino, JD.com, ya comercializa una ametralladora a la que se le acopla una tableta en la mira para que el usuario pueda disparar a placer mientras se mueve -en la realidad física y en la virtual- por el escenario de multitud de juegos para dispositivos móviles. “Ha sido desarrollada por nuestro departamento de innovación y funciona tanto con tabletas como con móviles, aunque, lógicamente, las primeras son más adecuadas por el tamaño de su pantalla. En el futuro también se podrá utilizar en RV”, explica el responsable del pabellón de la marca.

El Pilot HUD de Horizon X proyecta la información del GPS en un cristal para hacer la conducción más cómoda y segura. ampliar foto
El Pilot HUD de Horizon X proyecta la información del GPS en un cristal para hacer la conducción más cómoda y segura.

Pero no todo son juegos en CES, ni mucho menos. “La realidad virtual llama mucho la atención, pero la verdadera revolución social ya está llegando de mano de la robótica”, afirma Shen Li, de Bubble Lab. Su empresa ha captado el interés de los asistentes al CES con un sofisticado brazo robótico capaz de preparar té, café, y combinados. “No es un robot florero sino un barman completamente funcional, que sabe dónde está cada cosa, y la coge en función de lo que pida el cliente”, añade mientras el robot prepara un café americano. “Es más, después de haber terminado incluso limpia la mesa”. Shen no bromea: el robot detecta varias salpicaduras, toma una esponja, y las seca hasta que todo está impoluto. “No sé si será verdad que se va a acabar el trabajo humano, pero lo cierto es que las máquinas cada vez pueden realizar tareas más complicadas”, sentencia Shen en referencia a los comentarios de César Molinas en el foro Retina de EL PAÍS.

Si eso sucede, los seres de carne y hueso siempre podrán entretenerse con la curiosa impresora 3D artística Polyes Q1, una empresa china que utiliza resinas de colores como tinta para que los usuarios creen diferentes esculturas. “El nuevo mundo de las impresoras tridimensionales abre un impresionante abanico de posibilidades que no están únicamente ligadas al uso profesional. También se pueden desarrollar aparatos muy interesantes para el sector del ocio”, apunta Li Xiaolu, responsable de ventas de la marca. “Y gracias al crecimiento económico, China puede tomar la delantera en las nuevas tecnologías que van a marcar el mundo del siglo XXI”, apostilla.

Una visitante prueba la impresora 3D artística Polyes Q1, con la que se pueden hacer esculturas de resina de colores de forma muy sencilla. ampliar foto
Una visitante prueba la impresora 3D artística Polyes Q1, con la que se pueden hacer esculturas de resina de colores de forma muy sencilla.

De momento, el gigante asiático ya se ha convertido en el principal fabricante de drones del mundo. Y, a juzgar por el número de modelos mostrados en el CES, no parece que las nuevas restricciones introducidas por la mayoría de gobiernos del mundo inquieten en exceso a los productores. “Como cualquier otro vehículo, su uso tiene que estar regulado. Nos conviene a todos, porque, efectivamente, en ciertas circunstancias pueden ser peligrosos. Pero eso no quiere decir que vayan a dejar de formar parte de nuestras vidas: ya sea como elementos de seguridad equipados con cámaras, como transporte de mercancías capaz de acceder a los lugares más remotos, o como objeto de ocio”, afirma uno de los operadores que hace una exhibición con los drones de Yuneec.

Las nuevas tecnologías también van a cambiar radicalmente la forma en la que los seres humanos van de un lugar a otro en automóvil. Los coches autotripulados serán una realidad en poco tiempo, y no hay marca que les dé la espalda. En CES tanto BMW como Volvo -propiedad de la china Geely- han mostrado sus principales avances al respecto. La marca sueca pondrá pronto en marcha por China cien de estos vehículos. “Hoy en día en ciudades como Shanghái hay siempre atascos y se pierde mucho tiempo, así que si puedes dejar la conducción al coche y aprovechar ese tiempo en cosas más importantes, será muy beneficioso”, comentó Henrik Jarlebratt, director de Marketing de Volvo, a la agencia EFE.

Un apasionado de los videojuegos prueba la ametralladora 'inteligente' de JD.com, que permite moverse y disparar con decenas de juegos de tabletas y móviles. ampliar foto
Un apasionado de los videojuegos prueba la ametralladora 'inteligente' de JD.com, que permite moverse y disparar con decenas de juegos de tabletas y móviles.

Mientras esos experimentos cristalizan, otras empresas se dedican a hacer la conducción de carne y hueso más fácil y segura. Es el caso de Horizon X, que ha presentado su Pilot HUD, un GPS que, en vez de utilizar una pantalla, muestra la información de navegación directamente en el parabrisas o en un cristal transparente. “De esta forma, conseguimos que sea mucho más cómodo y seguro orientarse. En primer lugar, porque la instalación en el salpicadero no provoca un punto ciego, y porque no obliga a quitar la vista de la carretera”, explica Hu Rongxi, uno de sus empleados.

Aunque la mayoría de los aparatos del CES provocan una constante sucesión de sorpresas, también hay espacio para tecnologías que parecían muertas. Es el caso de las gafas inteligentes que desarrolló Google, y que no terminaron de cuajar. Alto Tech, sin embargo, cree que hay mercado para ellas y ha presentado la Cool Glass One, cuyo funcionamiento sigue siendo muy similar al de las Google Glass. No obstante, quienes hacen cola para probarlas no acaban muy convencidos de su valía. “Es complicado acostumbrarse a mirar una pantalla tan pequeña que está tan cerca del ojo”, comenta una visitante. “Temo que me vaya a provocar problemas en la vista”, añade otro que descarta adquirirlas aunque su precio es de 2.999 yuanes (410 euros). “Pero también considero que en tecnología hay que arriesgarse a fracasar. Porque solo así se avanza”, remata.

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