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¿Es mejor un teléfono con cámara o una cámara con teléfono?

Valoramos varias opciones disponibles en el mercado para los entusiastas de la fotografía digital

Vídeo grabado con la cámara del Sony Xperia Z1.

Cada vez son más los móviles que cuentan con funciones que hasta hace poco eran propias de cámaras avanzadas: controles manuales para afinar en el disparo, grabación de las fotos en formato RAW para poder ser procesadas profesionalmente, una velocidad de enfoque incluso superior a la de algunas cámaras réflex, objetivos de gran luminosidad y estabilización óptica para evitar que las imágenes se vean borrosas.

A pesar de esta evolución, la fotografía móvil choca contra la barrera que impone el diseño extraplano de los móviles. La batalla por reducir el grosor de los terminales también evita que se les pueda dotar de sensores de mayor calidad. También limita la posibilidad de usar objetivos con zoom.

El Panasonic Lumix CM-1 es la opción más interesante para los que buscan alta calidad en sus fotos sin renunciar a las funciones de un teléfono

Ha habido intentos de saltarse la barrera del diseño para mejorar la cámara, pero ninguno de esos experimentos ha resultado demasiado popular. El primer teléfono diseñado para darle protagonismo a su cámara fue el Nokia 808, que a pesar de que ya no se comercializa sigue teniendo una de las mejores cámaras que existen en un móvil. Luego llegó el Lumia 1020. Aunque marcó un antes y un después en la fotografía móvil, no ha tenido continuidad en el catálogo de Microsoft.

Samsung lanzó un par de teléfonos dotados de zoom óptico, pero su diseño dejaba bastante que desear; más bien parecían cámaras con un teléfono pegado a ellas, como también sucede con el Panasonic Lumix CM-1, que es un dispositivo con una cámara y un objetivo excelentes, pero con un diseño demasiado aparatoso para un móvil. En este caso, la empresa, con buen criterio, vende el producto como cámara y no como teléfono, aunque cuenta con todas las funciones propias de un móvil.

El teléfono con zoom óptico

Asus acaba de lanzar en el mercado asiático el Zenfone Zoom, el primer móvil dotado de un zoom óptico de tres aumentos y un diseño casi completamente plano. Solo una ligera elevación en la zona que alberga la cámara en su parte trasera rompe un tanto la línea de los teléfonos actuales, como se puede observar en las imágenes del dispositivo publicadas por esta web china de tecnología.

Lograr algo así no parece que haya sido precisamente sencillo. La empresa ha colaborado con la compañía de óptica Hoya para crear un objetivo de tres aumentos con estabilización basado en el diseño de un periscopio. Gracias a esa tecnología, el objetivo no sobresale del cuerpo del dispositivo: una proeza tecnológica hasta ahora nunca vista.

A pesar de las altas prestaciones de su cámara, este terminal, que según informan fuentes de Asus a EL PAÍS llegará el próximo año a España con un precio que puede estar en torno a los 500 euros, tiene una importante carencia: el sensor de imagen Panasonic FSI de 13 megapíxeles proporciona un tamaño de píxel de 1.12 micras. La cifra es inferior a la de la mayoría de teléfonos con cámaras de alta gama que hay disponibles en el mercado. Habrá que comprobar en la práctica hasta que punto Asus ha exprimido las posibilidades de ese sensor.

Tampoco la luminosidad del objetivo es sobresaliente para lo que ya se puede encontrar en muchos móviles de gama media y superior: f/2.7 si no usamos zoom. En ese caso, desciende en picado, pero es el precio a pagar por lograr introducir un objetivo de esa clase en el interior de un teléfono.

A día de hoy, los mayores entusiastas a la fotografía móvil pueden optar por un teléfono con un diseño plano, con la comodidad que eso otorga, o bien optar por modelos con un diseño más aparatoso a cambio de poder utilizar una cámara de mayor calidad. Aunque a día de hoy estos escasean: los únicos que se encuentran a la venta son el Lumia 1020, que se ha quedado un tanto obsoleto, y el Lumix CM-1, que tampoco es fácil de encontrar.

Una cámara con teléfono

El Panasonic Lumix CM-1 es a día de hoy la opción más interesante para los que buscan un alto nivel de calidad en sus fotos sin renunciar a las funciones de un teléfono. Utilizándolo durante un mes hemos constatado la extraordinaria calidad de imagen que proporciona su objetivo Leica con una luminosidad f/2.8 y su sensor de imagen de una pulgada de tamaño y 20 megapíxeles. Las fotografías que logra están muy por encima de lo que ofrece cualquier móvil del mercado.

Hay que tener en cuenta el número y la calidad de aplicaciones de fotografía existentes para cada modelo, un aspecto en el que el iPhone aventaja de lejos a sus competidores

Al activar el modo cámara nos encontramos con todas las opciones que son de esperar en una cámara compacta de calidad. Los controles manuales no solo dejan modificar la velocidad del disparo y la sensibilidad ISO, también permiten ajustar el nivel de luz que entra por el objetivo hasta un máximo de f/11. Se trata de una función que no podemos encontrar en ningún otro teléfono actualmente. Además, es posible ajustar la velocidad de obturación para hacer fotos nocturnas con hasta 60 segundos de exposición, algo sumamente exótico en la cámara de un teléfono. También transmiten buenas vibraciones la velocidad y precisión del enfoque, así como la potencia de su flash LED.

El punto fuerte de la cámara de este terminal es su buen comportamiento con sensibilidades ISO altas. De hecho, resulta sorprendente lo bien que se comporta cuando se dispara con sensibilidades de hasta 6.400 ISO. Incluso disparando a 12.800 ISO obtenemos mejores fotos que algunos teléfonos de alta gama cuando hacen fotos a 400 ISO, pero lo mejor de todo es que, a diferencia de lo que sucede con otros teléfonos con grabación de archivos RAW, las fotos captadas en este formato con el dispositivo admiten un alto nivel de edición.

A pesar de esto, hay cosas que podrían haberse mejorado. Para una cámara de este tipo, el tamaño y el grosor del aparato están bastante contenidos, pero la ergonomía deja que desear tanto si usamos el aparato como cámara como si lo usamos teléfono. A ello contribuyen sobre todo los bordes rectos del terminal; un aspecto en el que la vieja Nokia hizo mucho mejor los deberes al diseñar el Lumia 1020.

También decepciona que la cámara no cuente con un estabilizador óptico de imagen. En la decisión seguramente ha pesado la idea de no aumentar más de la cuenta el grosor, ya de por sí contundente. La ausencia de este componente, sin embargo, se echa de menos constantemente y nos obligará a elevar a menudo la sensibilidad ISO para disparar con velocidades que nos aseguren que la imagen no aparece trepidada.

El disparo en ráfaga no es, por su parte, lo suficientemente veloz como para lograr hacer fotos en modo HDR sin recurrir a un trípode. Choca bastante esta carencia si tenemos en cuenta que el teléfono cuenta con un modo de fotografía 4K que permite disparar 15 imágenes en un segundo y seleccionar la mejor toma. Aunque en ese modo no podemos almacenar las fotos en RAW, ni acceder a los controles manuales y la resolución desciende a los ocho megapíxeles. A pesar de eso, nos ha parecido una función muy lograda para captar escenas de acción.

Los que quieran grabar vídeo con este producto, se encontrarán con buenas y malas noticias. La función de vídeo 4K, al estar limitada a una velocidad de 15 imágenes por segundo, no es demasiado útil. También resulta un tanto exasperante que se escuche el ruido del objetivo al enfocar de nuevo durante la grabación. En cambio, nos ha parecido mucho más interesante poder utilizar los controles manuales de la cámara durante la grabación, algo que tampoco habíamos visto hasta ahora en la aplicación de cámara de ningún móvil.

Aunque el precio de esta peculiar cámara es elevado (unos 800 euros) seguramente tendrá su interés para todos aquellos que no quieran renunciar a lo que brinda una cámara de calidad y las opciones de edición creativa y conectividad que brinda un móvil. Es una pena que lanzando un aparato de ese precio Panasonic no hay profundizado un poco más en algunos aspectos del software de la cámara, como lo que se ha comentado respecto a las fotos en modo HDR.

¿El teléfono con la mejor cámara?

El laboratorio de análisis de tecnologías de imagen DxO Mark es actualmente uno de los principales referentes para saber el nivel de calidad de una cámara estándar o de la de un teléfono móvil. En lo que respecta a estas últimas, la cámara que mejor puntuación obtiene para este laboratorio es la del Sony Xperia Z5, un componente que comparten tanto el Z5 estándar, como las versiones compact y premium.

Tras varias semanas probando la cámara de la versión Compact, se comprueba que el teléfono pese a su tamaño contenido (cuenta con una pantalla de 4,6 pulgadas), ofrece resistencia a las salpicaduras y un aspecto discreto, que puede resultar bastante interesante para hacer fotografía callejera.

Lo primero que llama la atención de este dispositivo es su sensor de 1/2,3 pulgadas, el mismo que muchas cámaras compactas básicas, y sus 23 megapíxeles. Eso sí, esta espectacular cifra no está tanto pensada para que hacer fotos de esa resolución como para mejorar las imágenes que se captan a ocho megapíxeles, que es la resolución en que en muchos casos el terminal hace las fotos.

Sony lleva demostrando en su serie Z que en el apartado de lo que se denomina fotografía computacional sabe hacer bien las cosas. Al trabajar con ocho megapíxeles la elevada resolución de su sensor permite mediante software obtener imágenes de buena calidad con poca luz y lograr estabilizar la imagen digitalmente de forma correcta, a pesar de no contar con estabilizador óptico su objetivo.

Aunque su luminosidad de f/2 es bastante buena, lo que permite rebajar la sensibilidad ISO y por tanto el ruido de la imagen en las escenas con poca luz. También es muy acertada la fidelidad del color, incluso cuando la luz escasea obtenemos tonos bastante precisos y que no acusan falta de saturación. Aunque en esas escenas, como suele suceder con muchos terminales, sí se nota que el teléfono empasta demasiado las imágenes para evitar el ruido el procesador de imagen.

Sony lleva demostrando en su serie Z que en el apartado de lo que se denomina fotografía computacional sabe hacer bien las cosas

Más decepcionante es la denominada tecnología Clear Image Zoom, que en teoría mejora las fotos captadas con el zoom digital, pero que, en la práctica, no nos ha convencido demasiado. También se echan en falta en un móvil de esta clase controles manuales más amplios, no se permite por ejemplo modificar la velocidad de disparo, y la grabación de las imágenes en formato RAW, aunque desde Sony parece que hay planes para paliar esto con futuras actualizaciones de software. Es posible que cuando llegue la actualización a Android 6 veremos estas funciones en algunos Xperia Z.

Tampoco nos han convencido demasiado que la cámara principal de este Xperia tenga un objetivo gran angular de 24 milímetros y, aunque este componente resulta ideal para captar un ángulo de visión muy amplio, su uso en retratos es decepcionante: distorsiona demasiado el rostro. De todos modos, lo más preocupante de este objetivo es la filtración de luz que se produce en las escenas. Basta con que haya una farola cercana para que un potente rayo de luz recorra la escena. Sony tiene mucho que mejorar en este sentido.

El que probablemente es el punto fuerte de la cámara de este terminal es la grabación de vídeo 4K o en formato Full HD, sobre todo por el buen nivel de detalle de las escenas que graba y por la efectividad del estabilizador de imagen. Aquí es donde Sony demuestra mejor el partido que le saca a esos 23 megapíxeles para obtener buenas imágenes en movimiento. El enfoque, como sucede en el modo de fotografía, es bastante rápido y preciso.

Otro aspecto bastante positivo para los que hagan muchas fotos y vídeos con este Xperia Z5 Compact es la gran duración de la batería del dispositivo. Debe tenerse muy en cuenta esta cuestión, pues la captación de imágenes es una de las cosas que más pone a prueba la batería de un móvil.

A pesar de las virtudes de la cámara del Sony Xperia Z5 Compact, parece un tanto exagerado considerarlo el móvil con la mejor cámara del mercado. Hay que tener en cuenta que DxO en sus análisis no entra en aspectos que resultan fundamentales para los que quieren exprimir las cámaras de sus teléfonos: como el poder contar con controles manuales, la posibilidad de obtener archivos RAW o si se cuenta con un estabilizador óptico de imagen.

Por eso puede ser mucho más interesante optar por modelos como el LG G4, el Samsung Galaxy S6 en sus diferentes versiones o el iPhone 6s, sobre todo por el modelo 6s Plus que cuenta con estabilizador de imagen. También el Nexus 6P está demostrando un magnífico rendimiento en muchas pruebas gracias al enorme tamaño de píxel que brinda su sensor. No cabe esperar poco de los nuevos Lumia 950 y 950 XL: sus prestaciones sobre el papel prometen bastante. Además, hay que tener en cuenta el número y la calidad de aplicaciones de fotografía existentes para cada modelo, un aspecto en el que el iPhone aventaja de lejos a sus competidores con Android y Windows.

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