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Corea del Sur protesta contra el veto de Obama a la sentencia contra Apple

Piden al presidente norteamericano que tome decisiones "justas y razonables"

La intervención del presidente Barack Obama en la batalla legal que libran Apple y Samsung para proteger sus patentes introduce una compleja derivada política que puede complicar la defensa de estos derechos. Por eso, Corea de Sur expresó este martes su preocupación con el veto de la Administración estadounidense a la prohibición de venta de viejos modelos del iPhone y del iPad que impuso su propia agencia que regula el comercio internacional.

La decisión de Washington se conoció el sábado, dentro de los 60 días de plazo con los que contaba para expresar su disconformidad con la acción de la Comisión de Comercio Internacional (ITC, en sus siglas en inglés). Obama es contrario a que se impongan este tipo de prohibiciones a patentes relacionadas con la tecnología inalámbrica. Pero desde Seúl se considera que la maniobra favorable a Apple es claramente proteccionista.

La prohibición anunciada en junio afectaba al iPhone 3GS, al iPhone 4, al iPad 3G y al iPad 2 3G que operan en la red de telefonía de AT&T. El veto a una decisión de esta agencia no sucedía desde 1987. “Nos preocupa el impacto negativo que la decisión puede tener en la protección de los derechos de patente”, afirma el Ministerio de Comercio, Industria y Energía surcoreano.

Hay otro caso aún pendiente de solución en la ITC en el que es Apple la que exige que se prohíba la comercialización en EE UU de determinados productos de Samsung por infringir sus patentes. La decisión se espera este viernes. Por eso desde Seúl se pide que el proceso sea “justo” y esté debidamente “razonado”.

La ITC se está convirtiendo en una vía de recurso alternativa a la de los tribunales en la batalla de las patentes, porque es más rápida, directa y menos costosa. La Casa Blanca quiere limitar los poderes de la agencia en este tipo de asuntos. También dentro del sector tecnológico hay posiciones enfrentadas. Microsoft e Intel comparten la opinión de la Administración al considerar que este tipo de decisiones limita la posibilidad de incluir mejoras en sus productos que favorecen al consumidor. Qualcomm no lo ve igual.

En su justificación de la decisión, el equipo de Obama cree que Samsung tiene siempre la vía de los tribunales para defender sus derechos. La prerrogativa de la Administración de Obama favorable a Apple se conoce, además, cuando EE UU trata de fijar unas reglas comunes más estrictas para la protección de las patentes a escala global. Por eso si su decisión se ve como una acción política, podría minar las negociaciones que mantiene a escala internacional.

La guerra global de las patentes la inició Apple contra Samsung hace dos años. Las dos compañías, que son socias en el desarrollo de componentes para dispositivos móviles, se acusan de copiarse la tecnología que hace funcionar sus dispositivos electrónicos, así como sus programas y diseños. Lo que esperan los analistas es que decisiones como las de Obama fuercen a las compañías, grandes y pequeñas, a llegar a soluciones negociadas.

Pero para llegar a eso, deberá pasar aún algún tiempo y hay casos similares en la ITC pendientes de decisión. El temor a corto plazo es que este primer veto en 25 años perjudique a otras tecnológicas que tratan de proteger sus patentes fuera de EE UU, donde las garantías legales no están tan claras y prima más la acción de los Gobiernos. Washington insiste en que lo ha hecho basándose en las condiciones de la competencia en EE UU y su impacto en el consumidor.