Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tianji ‘el linkedin chino’

La red de profesionales chinos añade medio millón de perfiles mensuales

Derek Ling, creador de Tianji.
Derek Ling, creador de Tianji.

Para apreciar el crecimiento exponencial que vive Tianji basta con echar un vistazo a sus oficinas. La recepción está escondida al final de un pasillo del piso 22º de un reluciente rascacielos de la capital, pero las oficinas de esta red social para profesionales se reparten por multitud de pisos.

“La expansión ha sido tan rápida que no ha habido tiempo de alquilar hasta ahora un gran espacio. Hemos tenido que conformarnos con ocupar los huecos que quedaban vacantes”, reconoce a EL PAÍS el fundador del equivalente chino de Linkedin y consejero delegado, Derek Ling. En breve se harán con toda una planta. Los empleados ahorrarán mucho tiempo esperando el ascensor, y las instalaciones podrán abandonar el actual aire de cubículo para crear la atmósfera cool que se le presume a una gran empresa de Internet.

No en vano Tianji cuenta ya con más de 11 millones de usuarios y suma medio millón cada mes. El objetivo es alcanzar los 30 millones en 18 meses y consolidar su hegemonía en el gigante asiático. Así, no es de extrañar que en junio del año pasado la red funcionase con una plantilla de 30 personas y que para dentro de un año espere contar con 200. “El mercado potencial, que estimamos en 80 millones, explotará en uno o dos años, y queremos estar bien preparados para entonces”, explica Ling, cuyo objetivo está puesto en profesionales del sector medio, “menores de 40, ni estudiantes ni con carrera muy desarrollada, que buscan y dan valor”.

El directivo admite que están todavía cuatro o cinco años por detrás de Estados Unidos, pero confía en reducir la brecha e incluso tomar la delantera, “porque Internet en China es diferente. Para empezar, pocos le dan un uso profesional. El internauta chino, que es bastante más joven que el de cualquier otra parte del mundo, busca entretenimiento. Quiere contenido y busca lo prohibido. No está acostumbrado a hacer de la Red una herramienta profesional”.

Quizá en este hecho también influya la peculiar forma de hacer negocios en el país. “Se da el proceso inverso al de Estados Unidos o Europa. Primero hay que ser amigos, comer y beber abundantemente, y pasar noches en el karaoke para crear la relación personal, el guanxi. Luego se hacen negocios. Creo que esa es una de las razones por las que los foros, que en el resto del mundo han muerto, aquí todavía están muy vivos”.

Sin duda, no parece el mejor escenario para que triunfe una red social profesional, pero Ling asegura que todo está cambiando rápidamente. “Se ve claramente en la explosión del comercio electrónico. Nos estamos transformando en una economía de mercado en la que la gente tiene cientos de contactos con los que no puede interactuar de la forma tradicional. Las relaciones offline no son suficientes, y nuestros usuarios buscan ampliar sus horizontes, así que hacen en Tianji lo que conocemos como jiaoyou, mantener viva la relación y buscar nuevos contactos interesantes”.

Otra diferencia notable con las homólogas occidentales de Tianji está en cómo hacer rentable la red social. “Hemos comenzado a facturar por publicidad, por cursos de formación, y por programas de contratación. Si una empresa quiere contratar a alguien, nosotros podemos hacer una selección previa con los perfiles de nuestros usuarios”. Pero Tianji no quiere convertirse en un tablón de ofertas de empleo. “Finalmente, tendremos que cobrar al usuario; pero tenemos que buscar alternativas a las vías occidentales. El internauta chino no está acostumbrado a pagar por servicios. Así que, aunque ya hay plataformas similares a PayPal, nos inclinamos por los micropagos con el móvil que funcionan muy bien entre los videojuegos”.

De momento, las fuerzas se concentran en ganar abonados. Linkedin tiene en China un mercado residual y lo que preocupa son los competidores locales. “Existen barreras culturales e idiomáticas que impiden el éxito de redes internacionales. Existe también un elemento patriótico que juega a favor, porque los consumidores prefieren webs chinas”.

Y luego, claro, está la censura. “Trabajar con el Gobierno no es tan difícil. Por la naturaleza de nuestra red, no tenemos muchos asuntos políticos, como puede suceder en Facebook o Twitter. Y filtramos todo el contenido que no se ajuste a los parámetros del Gobierno. Somos una empresa china y sabemos qué es lo que tenemos que hacer. Y lo hacemos sin ningún problema de conciencia”.