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El cine español se rebela contra las descargas en Internet

La industria audiovisual pide leyes más eficaces para frenar la piratería en la red, que en 2007 representará 200 millones de copias ilegales de películas

La industria española del cine se siente herida de muerte por la piratería, y en especial por las descargas en Internet, que ya representan el 70% de las copias ilegales, según se ha dado a conocer en la Primera Mesa del Cine contra la piratería que se celebró coincidiendo con el día mundial de la propiedad intelectual.

Las cifras del estudio de la consultora GFK, que ha entrevistado a 4.000 personas, son escalofriantes: en 2006 se descargaron ilegalmente 132 millones de películas, cifra que se prevé que alcance los 200 millones en 2007. Además, se vendieron unos 41,5 millones de películas pirata a través de los top manta, a pesar de que este año lo policía ha intervenido 1 millón de CDs ilegales con contenido cinematográfico.

Los peores parados son los videoclubs que ven cómo su negocio se apaga poco a poco. Tanto es así, que en los últimos 18 meses se han cerrado 750 establecimientos, lo que ha representado la desaparición de 1.800 puestos de trabajo.

Estas cifras dan a España el innoble liderazgo de la piratería en Europa con un índice de un 32%, siete puntos por encima de Italia que registra un 25%. Francia ocupa un tercer lugar con un 20%, seguido de Suiza (15%), Reino Unido (13%), Alemania (12%) y Holanda (11%), según datos de LEK.

La situación que retratan estas cifras no es muy alentadora para los distintos actores que participan en la compleja industria del cine, que se ha propuesto levantar la voz para reclamar a la justicia, a los gobernantes y a la sociedad que se tenga en cuenta que las obras audiovisuales son también bienes de consumo, y que su copia es un delito, lo mismo que cualquier robo.

"Nuestro patrimonio está empequeñeciéndose hasta el raquitismo", asegura Ángeles González-Sinde, presidenta de la Asociación Española de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. "La cultura debe ser protegida y debe ser valorada. La industria del cine ha vivido muchos cambios: la llegada del sonido, el color, la aparición del vídeo y el DVD. Siempre ha superado los problemas, hasta ahora", señalaba González-Sinde, en un discurso muy tremendista, pero que refleja muy bien el ambiente que se respira en el sector al hablar especialmente de Internet.

González-Sinde reclamaba la cooperación de las operadoras, "los beneficiarios del ADSL" para que luchasen contra la piratería, entre otras importantes medidas como la concienciación de la sociedad, y el impulso y desarrollo de servicios legales como los que Filmotech de Egeda, MediaXpress de Techfoundries o Pixbox de Telefónica.

"Necesitamos leyes útiles, y que se apliquen por igual en todos los juzgados. No puede haber sentencias tan dispares como las que se dan hoy", reflexionaba Ignacio Puebla, presidente de UVE, que representa al sector del vídeo, en alusión a los mensajes equívocos que se mandan a los usuarios que se descargan música en Internet.

Impunidad y aceptación social

Pero en este reunión nadie guardaba ni la más mínima duda y durante toda la mañana se reiteró que quien se descarga una película de una red P2P es un pirata y está cometiendo un delito. Nadie parecía recordar un matiz legal, que dice que no existe delito si no hay ánimo de lucro, y en España hay varias sentencias en este sentido.

La queja generalizada del sector es la total impunidad con la que la gente de a pie se descarga películas, series de televisión o musicales, sin que a nadie le parezca una practica moralmente reprobable.

"El público no da valor a las obras porque son gratis, y contra el gratis no hay nada que hacer", opinaba el director general de Federación de Cines de España (FECE), Rafael Alvero, quien siguió criticando la falta de efectividad de las leyes con un ejemplo muy desalentador al contar cómo cuando se pilla a alguien grabando un estreno en un sala de cine, la policía sólo le pide la identificación, como mucho le retienen, pero nada más. "No hay sensación de delito", insistía Arévalo.

"Los usuarios no son tan inocentes como nos los quieren pintar. Siempre se dice que no hay una alternativa legal, y sí que existe y con calidad y buenos precios", apuntaba Edgar Adelmund, presidente de la FAP, Federación para la Propiedad Intelectual de la Obra Audiovisual (FAP), quien reclamó que se reforzasen los recursos policiales en la lucha contra la piratería en Internet, que a sus ojos eran más bien escasos.

La visión menos amarga sobre el futuro del cine llegó de las manos precisamente de quienes están planteando una alternativa legal, que pese a reconocer que las descargas de pago son aún insignificantes, defendieron la necesidad de crear propuestas de valor que fuesen capaces de competir con el P2P en Internet.

Alternativas de valor

"Vivimos en un impás marcado por la distribución instantánea. No podemos hacer que no nos enteramos. 200 millones de descargas significa que la gente quiere ese modelo, donde hay un infinidad de películas para elegir y las quieren ver en su casa", reflexionó Eudald Doménech, consejero delegado de Techfoundries. "No podemos defender el modelo de la SGAE, que quiere cobrarnos por la canción, por el soporte donde los escuchamos, por la red en la que la recibimos, por el ordenador donde lo guardamos...Esto legitima a la gente para que copie sin ningún cargo de conciencia. Hay que buscar una transacción razonable, un precio que contente a todas las partes", añadió Domenecq.

Para el director general de Proyectos Multimedia de Telefónica de España, Luis Velo, encargado de la tienda de descargas de cine Pixbox, la única opción es ser mejor que el P2P. "Tiene que ser un servicio más fácil, se debe poder descargar una película en 15 minutos en vez de toda la tarde, y sin virus, y sabiendo que lo que me estoy descargando es lo que quiero, que además sea en alta definición, y tenga un precio asequible", reflexionaba Luis Velo, quien insistió en contar las dificultades que se encontraba entre los productores y los propietarios de los contenidos, que se resisten a probar con los sitios legales de descargas audiovisuales.

En un símil muy acertado, Luis Hernández de Carlos, presidente de Fedecine (salas de exhibición), comparó las descargas de películas con el cambio climático: "Hay quien duda de su gravedad, pero todos vemos que nieva menos en la Sierra. Pues en el cine pasa lo mismo. Antes para calcular la facturación estimada de una película, se multiplicaba por 4 o 4,5 la recaudación del primer fin de semana; hoy, se multiplica por 2 o como mucho 3".

Cultura forma a los jueces ante el problema de la piratería

La Ministra de Cultura, Carmen Calvo, llegó tarde a la Primera Mesa del Cine: Todos contra la piratería y deseó que descargarse una copia ilegal en Internet fuese tan difícil como atravesar Madrid en un día lluvioso. Calvo ha hecho un especial hincapié en resaltar el esfuerzo que han realizado desde su ministerio para cuantificar el valor que aporta la cultura a la economía española como argumento frente a quienes la menosprecian: un 3,2% del PIB, el equivalente del sector agrario. Cultura sabe que sin medidas concretas es muy difícil de combatir la piratería, por lo que en estos años se ha esforzado por reforzar las acciones policiales, y por ofrecer formación en esta materia a las fuerzas del estado, incluido al Consejo General del Poder Judicial, “para despertar la conciencia en los jueces” frente a la piratería. Esta medida se puede entender como una reacción ante las distintas sentencias que han dicho que las descargas de Internet no son un delito si no hay ánimo de lucro o las sentencias favorables a que se devolviese el canon digital al utilizar los CDs para otros fines diferentes al de almacenar películas o canciones.“Los países que tienen canon, como Alemania, son todo un ejemplo en cuanto a desarrollo de la sociedad de la información”, ha resaltado Calvo para contradecir a quienes plantean que el encarecimiento de los soportes por medio de una tasa para compensar a los autores puede entorpecer la adopción de nuevas tecnologías. Igualmente, la Ministra aseguró que apoyaba plenamente el polémico artículo 17 bis, que se ha retirado finalmente de la Ley de Impulso de la Sociedad de la Información.En cualquier caso, Calvo aseguró que existen los planes y las medidas para combatir la piratería y que su intención es que se aprueben con total consenso en las Cortes, como ya sucedió con la ley de Propiedad Intelectual el pasado mes de julio. "La cultura no puede ser gratis", concluía Calvo.

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