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Olas, sol y viento para impulsar el barco del futuro

Wallenius Wilhelmsen idea un navío que puede transportar hasta 10.000 vehículos casi sin contaminar

Los avances tecnológicos, el alto precio del combustible y la concienciación económica podrían devolver a los barcos el movimiento de mercancías a gran escala, que en los últimos años han perdido buena parte de este negocio en favor de otros medios de transporte. Wallenius Wilhemsen (WW) confía en ello, por lo que ha diseñado un gran navío en el que caben hasta 10.000 vehículos que además de impulsarse con las olas y el viento casi no contamina. Puede que no se construya nunca, pero WW espera marcar con esta propuesta el diseño de barcos de los próximos 20 años.

Orcelle es el nombre de una especie de delfines en peligro de extinción, y también el que la compañía nórdica de transporte WW -resultado de la fusión en 1999 de la sueca Wallenius Lines y la noruega Wilhemsen Lines- ha dado al que considera será el navío del futuro. Una muestra sobre este ingenioso diseño naval forma parte de la Exposición Universal de Aichi (Japón) que se inauguró en marzo.

La preocupación por los precios de crudo ha llevado a esta compañía a reducir en un 10% el consumo de combustible de sus barcos. Del mismo modo, y por respeto al medio ambiente WW ha disminuido el nivel de emisiones contaminantes de nitrógeno -que modifica los niveles de nutrientes del océano- y dióxido de azufre -causante de la lluvia ácida-. "Nos hemos dado cuenta de que somos parte del problema y queremos ser parte de la solición", afirma Lena Blomqvist, vicepresidenta de WW. La naviera explica que en los próximos 20 años la regulación medioambiental y el aumento de costes obligará a buscar transportes más ecológicos, y para entonces esperan que Orcelle esté listo para satisfacer las necesidades de transporte de mercancías del momento.

Aprovechar la naturaleza

Per Brinchmann, el ingeniero naval que ha diseñado el barco para que transforme en energía el poder del mar, explica que su creación sigue el ejemplo de la madre naturaleza. "Para volar, el albatros consigue el 98% de su energía del viento y el 2% de sus alas". Orcelle será propulsado por velas de alta tecnología que recogerán la fuerza del viento, así como por una estructura que aprovechará el impulso de las olas para aumentar la potencia del navío. El sistema se completa con paneles solares situados en las velas, con los que se cargarán las baterías de un motor eléctrico.

El novedoso diseño permite descartar el uso de las grandes cantidades de agua que normalmente se usa como lastre, evitando el riesgo que supone para unas 7.000 especies marinas. Este es "un gran problema", según el doctor Simmon Walmsley, director de la división marina del World Wide Fundation en Reino Unido. Su uso "afecta a la biodiversidad y tiene el potencial de borrar del mapa especies que son muy sensibles". Cada año se transportan entre 3 y 5 billones de toneladas de agua como lastre para barcos, no muy lejos de los 6 billones de toneladas de carga transportadas en 2003.

Cambios legales y clientes concienciados

En el futuro este tipo de navíos podría tomar los océnaos, dado que se espera que la legislación internacional endurezca las normas que regulan el transporte marítimo. Así, la Organización Marítima Internacional prevé aprobar la reducción del uso de combustibles con dióxido de azufre antes de 2006 en algunas partes del mundo.

Al mismo tiempo, las compañías de transporte deberán confirmar su conciencia ecológica ante unos clientes que cada vez cuidan más este aspecto, ya sea por imagen o por verdadero compromiso. WW cuenta que uno de sus principales clientes, un fabricante de automóviles ya audita el nivel de emisiones de las navieras. "Otras compañías vendrán a preguntar por ello como parte de su trabajo de responsabilidad corporativa, afirma Blomqvist.