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El primer robot cirujano que obedece órdenes de voz busca salida comercial

Diseñado por tres investigadores malagueños, ISA ya ha participado en 13 intervenciones en un hospital de Málaga

El primer asistente robótico para cirugía capaz de memorizar y obedecer la voz de hasta cinco médicos distintos, ha participado en 13 operaciones en el Hospital Marítimo de Torremolinos (Málaga) desde que comenzó a funcionar el 9 de junio. Ahora, los responsables del ingenio preparan el prototipo industrial para presentarlo a las empresas interesadas y poder comercializarlo.

ISA es un robot diseñado por tres investigadores malagueños para intervenciones de cirugía laparoscópica, que se acciona mediante la voz del cirujano. El nombre parece de mujer, pero en realidad es la abreviatura de Ingeniería de Sistemas y Automática, el departamento al que pertenecen sus creadores. Tiene un cuerpo y un brazo articulado en cuyo extremo se sostiene la cámara.

Tras su estreno en junio de este año en un hospital de Málaga, el robot se usó en un principio sólo en operaciones de vesícula. Pero en los últimos meses ha participado también en intervenciones quirúrgicas de hernias de hiato, en las que debido a su especial precisión, las prestaciones del aparato se aprecian mejor.

"La óptica no se mancha ni se empaña porque no toca ningún tejido, por lo que la operación dura menos", asegura el director del proyecto, Víctor Muñoz. El Centro de Desarrollo Técnico Industrial del Ministerio de Ciencia y Tecnología está buscando empresas interesadas en la fabricación del robot. Por ello, los encargados del proyecto trabajan para concretar las piezas que han de utilizar en la construcción del aparato para que tenga un "bajo coste, sea estético y cuente con un protocolo de uso y mantenimiento".

Los estudios efectuados indican que el coste de las piezas y del montaje del prototipo industrial podría alcanzar los 18.000 euros, cantidad a la que sólo habría que añadir los gastos propios de su puesta en el mercado, por lo que, según indicó el responsable del proyecto, "en cualquier caso, nunca superaría los 30.000 euros".

Muñoz afirma que tan sólo existen en el mercado dos equipos similares a éste, uno de fabricación norteamericana cuyo coste supera el millón de euros y otro europeo, pero elaborado con tecnología menos avanzada que el robot andaluz, ya que no usa la voz del cirujano y es necesario calibrar el aparato con un láser para que sea lo más preciso posible. Añade que el coste final de fabricación y comercialización del prototipo malagueño lo hace "asequible para cualquier centro sanitario, ya que incluso una máquina para hacer radiografías es más cara".