España investiga las infecciones por estreptococo A en niños tras una alerta en el Reino Unido

La Comunidad de Madrid reporta dos muertes y 16 casos graves por la bacteria desde el 19 de octubre, aunque la gran mayoría son leves

Imagen tomada a través del microscopio del 'Streptococcus pyogenes'.
Imagen tomada a través del microscopio del 'Streptococcus pyogenes'.CAVALLINI JAMES / BSIP (Universal Images Group via Getty)

El estreptococo del grupo A, una bacteria común que generalmente no presenta complicaciones graves para la salud, ha provocado una alerta sanitaria en Reino Unido por un inusual aumento de casos en un corto periodo de tiempo y la muerte de al menos nueve niños por complicaciones derivadas de la infección. Las autoridades sanitarias españolas todavía no han emitido ninguna alerta relativa a estas infecciones, pero ya están investigando los casos, según una circular que ha emitido la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP). La Comunidad de Madrid ha reportado dos muertes y 16 casos graves por la bacteria desde el 19 de octubre.

Esto es lo que se sabe de este brote:

¿Qué es el estreptococo del grupo A?

El Streptococcus pyogenes, también llamado estreptococo del grupo A (GAS por el acrónimo inglés), es una de las bacterias más frecuentes en el ser humano, y causa una gran variedad de infecciones que van desde faringitis y otitis hasta ampollas en la piel, como pueden ser los impétigos. En la gran mayoría de ocasiones provocan dolores de garganta o irritaciones leves que se tratan con antibióticos. Las complicaciones son muy infrecuentes, pero, en casos extremos, el estreptococo A llega a producir infecciones invasivas que pueden incluso ocasionar la muerte.

¿Qué ha provocado la alerta en Reino Unido?

El Reino Unido publicó una alerta el 2 de diciembre por un inusual aumento de infecciones graves de este patógeno tras detectar 851 casos la semana número 46 del año; hasta ahora, la media a estas alturas del año era de 186. Predominan las infecciones habituales de la vía aérea superior, como amigdalitis o escarlatina.

Unido a este aumento de infecciones, también se han detectado un incremento de los casos graves en niños menores de 10 años. La incidencia ha subido a 2,3 casos por 100.000 niños de 1 a 4 años, comparados con la media de 0,5 en los años prepandemia (2017 a 2019) y 1,1 casos por 100.000 niños de 5 a 9, frente a una media de 0,3 de 2017 a 2019 en el mismo periodo del año.

Además, al menos nueve niños han fallecido, según informa el periódico The Guardian. Esto supone un notable aumento con respecto a otras temporadas: en toda la de 2017-2018 se detectaron cuatro muertes. Las principales enfermedades graves detectadas son neumonías, sepsis y shock séptico fulminante y fascitis necrotizante.

¿Cómo está la situación en España?

Los departamentos de Salud Pública de las comunidades, el Ministerio de Sanidad y la SEIP están analizando casos para detectar infecciones por este patógeno, que no es de declaración obligatoria. La Consejería de Sanidad de Madrid ha explicado en un comunicado difundido el miércoles que desde el 19 de octubre ha detectado 16 casos graves, dos de los cuales han fallecido. Todos ellos son niños con edades entre 1 y 12 años. Los otros 14 están ingresados y evolucionan favorablemente gracias al tratamiento antibiótico. La SEIP sospecha que “estamos también ante un aumento de casos”. En algunos niños, las infecciones respiratorias virales, como la del virus respiratorio sincitial o la gripe, podrían causar una sobreinfección por esta bacteria.

¿Cómo se está investigando?

Al no ser una enfermedad de declaración obligatoria, no hay datos oficiales sobre infecciones, a diferencia de Reino Unido. La SEIP ha pedido a sus médicos asociados que les remitan todos los casos graves para incluirlos en una red de datos clínicos. La sociedad lleva varios años recogiendo estadísticas con las que se podrá comparar las de esta temporada y determinar así si ha aumentado la incidencia. Esperan tener resultados en unas semanas.

¿A qué se debe este aumento de casos?

No se sabe a ciencia cierta. Jesús Saavedra, de la SEIP, explica que una hipótesis es que el uso de mascarillas durante los años de pandemia ha reducido la transmisión de este y otros patógenos. “Puede que los niños estén más bajos de anticuerpos ahora y, al volver a circular, cause más casos, y por tanto haya más graves. Pero esto solo es una posibilidad. Con el tiempo sabremos si se debe a que circula una cepa más virulenta”, añade.

¿Cuáles son los principales síntomas?

El estreptococo a menudo se manifiesta con síntomas en la garganta que incluyen: dolor en la zona al tragar, fiebre, enrojecimiento e inflamación de las amígdalas (a veces, con manchas blancas o placas de pus), pequeños puntitos rojos en el paladar e inflamación de los ganglios linfáticos del cuello. Según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, síntomas como tos, moqueo, ronquera y conjuntivitis pueden indicar que se trata de un virus, y no de esta bacteria. En la piel se suele manifestar con ampollas como los impétigos o enrojecimiento.

Los anteriores son síntomas frecuentes de enfermedad leve, que es la más común. Las infecciones invasivas son muy raras. Pueden causar fascitis necrotizante (cuyos signos iniciales son fiebre, dolor agudo e inflamación y enrojecimiento de la zona de la herida) y shocks sépticos, que pueden incluir fiebre, mareo, confusión, hipotensión, salpullido y dolor abdominal.

Saavedra dice que puede ser también preocupante que, cuando cede la fiebre por la infección, el niño siga presentando somnolencia o dificultad al respirar. En estos casos aconseja ir al centro de salud, donde se pueden hacer test estreptocócicos que detectan la bacteria.

¿Cómo se contagia?

Por contacto directo con secreciones nasales o de la garganta de personas infectadas con lesiones cutáneas infectadas. “Es una enfermedad bastante contagiosa, aunque no tanto como la gripe o la varicela”, dice Saavedra. Para minimizar riesgo se recomienda la higiene de manos, que debe extremarse en el caso de los infectados después de toser, estornudar o comer. Al contagiarse por gotitas, la mascarilla, incluso la quirúrgica, es una barrera efectiva para frenar los contagios cuando una persona está infectada.

¿Cómo se trata?

Los casos leves se tratan con antibióticos como la penicilina, que deben ser siempre prescritos por un médico. La SEIP recomienda aislamiento en el domicilio sin acudir al colegio a todos los niños con una infección confirmada por el estreptococo hasta llevar al menos 24 horas con tratamiento antibiótico para evitar la diseminación y el aumento de casos. “A partir de este periodo de tiempo el niño deja de transmitir la enfermedad”, explica Saavedra.

Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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