La madre de las hermanas de Terrassa asesinadas señala a un hijo por el crimen

La mujer declara ante los Mossos desde Pakistán como testigo de la matanza, que trató de evitar. El principal sospechoso fue investigado por apuñalar en Barcelona a un chico relacionado con una de las víctimas

El peluquero de los hermanos detenidos en Pakistán muestra una foto de ambos: Shehryar Abbas (derecha) y Asfandyar Abbas.
El peluquero de los hermanos detenidos en Pakistán muestra una foto de ambos: Shehryar Abbas (derecha) y Asfandyar Abbas.CRISTÓBAL CASTRO

Azra Bibi, la madre de las dos hermanas de Terrassa (Barcelona) asesinadas en Pakistán por negarse a continuar con sus matrimonios de conveniencia, apenas tuvo tiempo de enterrarlas y huir. La vida de Bibi, que según la policía del distrito del Gujrat (este del país) fue testigo del doble crimen y trató de evitarlo, también corría peligro. Por su seguridad, fue trasladada lejos del pueblo de Mouza Nothia, donde se produjo el doble feminicidio. La policía local no había tomado declaración hasta este jueves a la testigo clave del caso. Los Mossos d’Esquadra, sin embargo, han contactado con ella de forma telefónica y la han interrogado esta misma mañana. En esa primera declaración, la mujer apunta a su hijo Shehryar, hermano de las víctimas, como principal responsable del plan que acabó con las vidas de Arooj y Aneesa Abbas a manos de sus familiares.

Bajo la dirección de la Fiscalía de Terrassa, la policía catalana está interrogando estos días a familiares de las víctimas en España. Entre ellos, el padre, Ghulam Abbas ―que a diferencia del resto de la familia no viajó a Pakistán― y la madre, con la que vivía en un piso de la calle Historiador Cardús. Con lo que saben, los investigadores llegan a dos conclusiones. La primera es que los padres coinciden a la hora de rechazar cualquier responsabilidad sobre el viaje a Pakistán que acabó con las vidas de sus hijas. La segunda es que todos los indicios sobre la planificación y la ejecución del crimen apuntan a uno de los hermanos, Shehryar.

Las investigaciones abiertas en Pakistán y en Cataluña coinciden en lo esencial. Hay piezas por encajar, pero el relato empieza a tener sentido. Arooj y Aneesa contrajeron matrimonio, en diferentes momentos, con dos primos suyos del pueblo. Si fue un matrimonio forzado o más o menos contra su voluntad es algo que está por aclarar. La cuestión es que las chicas se trasladaron a Terrassa con sus padres y hermanos y empezaron a vivir su propia vida. Con el tiempo conocieron a dos chicos, también paquistaníes, con quienes iniciaron una relación. La presión de la familia política para que los esposos dejaran Pakistán y se instalaran con ellas se intensificó. Aunque no tienen la nacionalidad española, tanto Arooj como Aneesa disponen de permiso de residencia, lo que les permitía facilitar a los maridos ―bajo ciertas condiciones― su llegada mediante reagrupación familiar. Se resistieron a ello hasta el final.


Arooj y Aneesa acabaron abandonando el domicilio familiar por la asfixia del padre y el hermano, para quienes la situación también se hizo insostenible. Shehryar llegó a apuñalar a un chico que había intentado relacionarse con su hermana pequeña en el distrito de Ciutat Vella, un incidente por el que tenía una investigación abierta. Desde entonces, las chicas habían perdido el contacto, salvo con la madre.

Los planes para Arooj y Aneesa

En su declaración ante los Mossos, el padre, Ghulam Abbas, explicó con ayuda de un traductor de urdu los conflictos de convivencia con sus hijas y cómo éstas finalmente se habían marchado de casa. Sus hijas, dijo a los policías, habían muerto para él desde ese momento. El padre afirmó que el viaje a Pakistán había sido organizado por Shehryar y que no sabía que las hijas, con las que ya no tenía contacto, habían viajado allí también. Le avisaron de la llegada de Arooj y Aneesa por teléfono, y él pidió a sus hijas que se quedaran una temporada allí antes de volver a España para atemperar los ánimos. Según detalló, la madre tenía otros planes para las chicas: quería que se divorciasen y se volviesen a casar con otros chicos, también en Pakistán.

El pasado marzo, Shehryar ―que trabajaba en una tienda de alimentación de Terrassa― y su madre se marcharon a Pakistán. El porqué de esa escapada es otra de las incógnitas de la investigación, aunque todo apunta a que el joven pretendía atraer al país a sus hermanas para alejarlas de su vida en España y que permanecieran en Gujrat, junto a sus maridos. Más tarde se incorporó al viaje otro hermano, Asfandyar. En sus vídeos publicados en TikTok se observa a ambos hermanos jugando al voleibol con amigos del pueblo. La madre, mientras tanto, permaneció presuntamente aislada, lo que permitió a Shehryar tender la trampa: dijo a sus hermanas que estaba gravemente enferma y quería verlas. Todo era una farsa.

Las jóvenes, de 24 y 21 años, aterrizaron en Pakistán el 20 de mayo. Se negaron a acatar los planes de Shehryar y también a traerse a los maridos a Barcelona; más aún, pidieron el divorcio y exigieron casarse con otras personas en España. No vivieron más de un día. Con Shehryar a la cabeza, un grupo de familiares las atacó mientras la madre, que intercedió por ellas, era testigo de lo ocurrido. Según la policía del distrito, fueron asesinadas, mientras dormían, de un disparo.

50% de descuento

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS