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Sanidad y las comunidades estudian la retirada de mascarillas en interiores en las próximas semanas

Los técnicos trabajan en un borrador para que el cubrebocas deje de ser obligatorio en escuelas y lugares públicos, pero todavía no tienen una recomendación definitiva

Un profesor universitario imparte clase. Foto: BIEL ALIÑO (EFE) | Vídeo: EPV
Pablo Linde

Los técnicos del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas están discutiendo cómo y cuándo se retiran las mascarillas en interiores en España. La Ponencia de alertas ya tiene preparado un borrador para que dejen de ser obligatorias en escuelas y lugares públicos, pero debaten si deben usarse, por ejemplo, en centros de trabajo. Existe bastante consenso en que, en una primera fase, permanecerán en el transporte público y en los centros sanitarios y sociosanitarios (residencias). Fuentes de este organismo explican a EL PAÍS que no hay un documento aprobado, como tampoco existe unanimidad de criterio entre los consejeros autonómicos sobre el momento y la manera de retirar los cubrebocas. El miércoles se reúnen con la ministra de Sanidad, Carolina Darias, en un Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) en el que se abordará este debate.

La fecha de la retirada de las mascarillas en interiores lleva estando “cerca” más de un mes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo el 28 de febrero que ese momento llegaría “muy pronto”. Más de cinco semanas después, todavía no se conoce la fecha en la que ese paso, el último para convivir con total normalidad con el coronavirus, será una realidad.

Lo que está claro es que no será un cambio integral. La primera relajación llegará en colegios y espacios públicos. Sobre esto hay consenso entre los técnicos, por lo que, aunque no hay un documento cerrado, existe la posibilidad de que el ministerio avance en esta decisión, que tendría antes que ser aprobada en el Consejo de Ministros, ya que depende de un real decreto. Parece difícil, pues, que pueda haber un cambio antes de Semana Santa.

Las comunidades no están de acuerdo sobre esto. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, declaró este lunes que es partidario de mantenerlas al menos durante un mes y medio más, para evitar que se incrementen los contagios en Semana Santa, las ferias de Sevilla y Córdoba o las Cruces de Granada, que se celebran en mayo. El consejero de Sanidad de la Junta de Extremadura, José María Vergeles, también manifestó que “no se debe correr en exceso” porque ha pasado “poco tiempo” desde que entró en vigor la nueva métrica de la covid en España.

Vergeles se refiere al nuevo sistema de vigilancia que Sanidad estrenó la semana pasada: ya no están indicadas pruebas de coronavirus a personas menores de 60 años, salvo que tengan patologías que les hagan especialmente vulnerables frente a la enfermedad. Por lo tanto, ya no hay un conteo exhaustivo de casos y las personas contagiadas no tienen que aislarse en caso de presentar síntomas leves.

Algunos consejeros prefieren dejar madurar un poco este sistema para comprobar si influye en un aumento de las hospitalizaciones. Por el momento, no ha sucedido, pero es algo que, en caso de producirse como consecuencia de las nuevas normas, tardaría todavía unos días en reflejarse en la estadística oficial. La mayoría de las autonomías se remiten a las recomendaciones de los técnicos de la Ponencia de alertas, que solo se han reunido en una ocasión para tratar el tema y que están trabajando en sus flecos.

Por el contrario, otros responsables sanitarios están apremiando a Sanidad a tomar ya la decisión de las mascarillas. El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, ha mostrado este martes su esperanza de que se relaje la obligatoriedad la semana que viene. En respuesta a una pregunta en la sesión de control, ha dicho que se va caminando hacia “la normalidad tan añorada” en paralelo a los buenos datos económicos, y confía en que esta desescalada “parece que va a ser la definitiva”.

Madrid o Cataluña son dos de las comunidades que han mostrado más prisas por relajar su uso. La primera quiere abandonarlas en varios ámbitos (excepto transportes, centros sanitarios y sociosanitarios); la segunda, al menos, en escuelas. Su consejero de Salud, Josep Maria Argimon, aseguró la semana pasada que “apretará” de nuevo al ministerio para retirar los cubrebocas en las aulas y no descarta aplicar esta medida en Cataluña sin el consenso del Gobierno.

No sería la primera vez que Cataluña anticipa medidas que se toman poco después en el resto de España. A lo largo de toda la pandemia se ha adelantado unos días a que el interterritorial decidiera el levantamiento o imposición de otras restricciones, o incluso al plan vacunal. En esta ocasión, la diferencia es que hay un real decreto de por medio. Y no es igual saltarse un consenso del Consejo Interterritorial que un real decreto aprobado en el Congreso.

A unos días de las vacaciones escolares, cabe la posibilidad de que Sanidad y las comunidades acuerden que los niños ya no tengan que llevar el cubrebocas a la vuelta. Fuentes del departamento indican que el miércoles la ministra dará a conocer más sobre este tema, sin aclarar el sentido de la decisión, que probablemente tendrá que abordar con los consejeros. En las últimas semanas, Darias ha repetido cada vez que se le ha preguntado que la decisión vendría de la mano de las recomendaciones técnicas. Incluso el PSOE votó la semana pasada en el Congreso una iniciativa de Ciudadanos para pedir al Gobierno la retirada de las mascarillas; eso sí, siempre que los técnicos lo recomendasen.

Por este motivo, fuentes de la Ponencia de alertas dudan de que se puedan anunciar decisiones definitivas antes de que exista un documento cerrado. Si se diesen, tampoco sería la primera vez: las últimas decisiones sobre mascarillas en exteriores (tanto su imposición en Navidades como su eliminación, a principios de febrero) no contaron con el aval técnico de este órgano.

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Sobre la firma

Pablo Linde
Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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