La crisis del coronavirus

El Gobierno vasco modula su estrategia de vacunación para salir del último puesto de España

Inoculará todas las dosis que reciba de AstraZeneca y estudia abrir `vacunódromos´ en Álava y Bizkaia

La consejera de Salud vasca, Gotzone Sagardui, este miércoles ante el Parlamento.
La consejera de Salud vasca, Gotzone Sagardui, este miércoles ante el Parlamento.David Aguilar / EFE

Euskadi es, con seis puntos menos que Baleares, la comunidad española que menos porcentaje de vacunas ha inoculado a sus conciudadanos, respecto del total de las recibidas. Una estrategia conservadora que el Gobierno de Íñigo Urkullu ha decidido modular, a la vista de que se ha consolidado en ese puesto de cola desde el inicio del proceso de vacunación, en medio de críticas, no solo de la oposición vasca, sino de la propia administración central.

La consejera de Salud, Gotzone Sagardui, aseguró este miércoles que a partir de la próxima semana se van a inyectar todas las dosis que lleguen de AstraZeneca, al disponer ya de una reserva que consideran suficiente para garantizar los segundos pinchazos en casos de desabastecimiento. Salud espera administrar esta semana un ritmo cercano a las 5.000 dosis diarias, aunque todavía está muy lejos del objetivo de 15.000 inyecciones al día que la consejería fijó como la velocidad adecuada para lograr inmunidad de rebaño antes del final del verano. El miércoles Osakidetza batió su récord diario con 5.250 dosis inyectadas.

Según el informe del 3 de marzo del Ministerio de Sanidad, de las 248.460 dosis que ha recibido el departamento vasco de Salud desde el 27 de diciembre pasado, solo ha administrado 136.036, el 54,8% hasta el 2 de marzo. Un porcentaje bajo que, según han justificado los responsables de Salud, respondía al criterio de guardar dosis para garantizar la inmunidad que proporciona la segunda dosis, en caso de que fallara la distribución. Con ese criterio, Euskadi tiene congeladas más de 100.000 vacunas “por si acaso”, cuando según las especificaciones del fabricante, la segunda dosis puede demorarse más allá de los 20 días, hasta los 42, con total garantía.

La consejera de Salud, Gotzone Sagardui también ha ido variando su discurso a la hora de aceptar o no los grandes espacios para vacunaciones masivas. El 9 de febrero lo descartó al considerar la inoculación un acto “sanitario” que debía restringirse a ese ámbito y a espacios como ambulatorios u hospitales. Pero poco a poco fue abriendo la puerta hasta que este martes inauguró el primer vacunódromo en San Sebastián, en la antigua plaza de toros de Illumbe. En sus últimas declaraciones ha dejado la puerta abierta a que no sea el único. “Si fuese necesario y recibiéramos más dosis para vacunar a la población en cantidades mayores, iríamos a espacios más grandes, es algo que tenemos en mente”, dejó caer.

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