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Si alguna autonomía adelanta la desescalada, que esté preparada para testar y rastrear

Los brotes menos extendidos son más controlables, pero el fin del confinamiento será exigente con todos

Parque infantil clausurado en la Rambla del Raval, Barcelona.
Parque infantil clausurado en la Rambla del Raval, Barcelona.

La epidemia ha tenido un impacto desigual por territorios. Tres comunidades superan las 80 muertes confirmadas por cada 100.000 habitantes (Madrid, Castilla-La Mancha y La Rioja) y otras cinco rondan las 50 muertes (Castilla y León, Navarra, Cataluña, País Vasco y Aragón). Pero otras han salido de momento mucho mejor paradas, como Baleares (14 muertos por 100.000 habitantes), Galicia (13), Andalucía (12), Murcia (8) o Canarias (6). Es algo que podemos ver también con cifras de casos confirmados.

¿Cómo son posibles estas diferencias? Aunque no tenemos una respuesta todavía, es lógico pensar que habrá muchas razones. Es posible que la temperatura importe y es seguro que influirán factores sociales como la densidad de población, la estructura familiar o la cantidad de personas que recibe cada región desde otras partes de España y del extranjero. Además, creo que influirá el azar: un brote epidémico empieza como un fenómeno híper local que luego se extiende. Hay regiones —y países— cuyos brotes prendieron antes quizás por accidente o mala suerte. Y después, claro está, habrán influido las medidas que se han tomado en cada lugar.

La distinta situación de Madrid y Canarias, por ejemplo, sugiere que algunas comunidades podrían relajar antes el confinamiento. Los brotes menos extendidos son más lentos y sobre todo más controlables. La siguiente fase sabemos que exigirá dos cosas: testar y rastrear masivamente, para encontrar los infectados antes de que tengan síntomas y aislarlos rápidamente. Y eso es más fácil de hacer cuando una comunidad tiene 50 casos nuevos cada día y no 1.000. Pero cuidado: esto solo servirá si cada región tiene recursos —de personal y gestión de información— para que esa tarea de test y rastreo se lleve a cabo eficazmente.

Además, hay otro dato que aconseja precaución. Casi todas las comunidades tienen ahora un número reproductivo por debajo de uno, pero ninguna lo tiene muy bajo, ni siquiera las cinco menos afectadas por el virus. En Baleares el número reproductivo ronda el uno y las muertes diarias son constantes. En Galicia el ritmo del virus es algo más lento, pero las muertes tampoco bajan muy deprisa. Solo en Murcia y Canarias vemos que los casos diarios están casi extinguidos, al menos por el momento. En el resto de lugares se registra un goteo de contagios pero nunca una total extinción.

Fallecidos acumulados (en escala logarítmica) en cada CCAA.

Casos confirmados acumulados (en escala logarítmica) en cada CCAA.

Número reproductivo (R) de muertos en cada CCAA.

Número reproductivo (R) de casos confirmados en CCAA.

Los próximos meses serán parecidos en todas las comunidades. Algunas podrán empezar antes la siguiente fase, si controlan sus brotes y están preparadas, pero su objetivo será el mismo: suavizar las medidas con un ojo puesto en los datos para evitar rebrotes.

Y sabemos por otros países que eso será complicado. En Singapur fueron capaces de mantener los nuevos casos por debajo de 50 diarios durante todo el mes de marzo y sin necesidad de confinarse completamente. Pero en abril el virus rebrotó y aunque han endurecido las medidas de aislamiento el domingo detectaron 900 casos nuevos. No han dejado de ser un ejemplo de cómo combatir al virus con test y rastreo y ya saben que el 79% de esos casos están conectados a un foco conocido. El reto de todas las comunidades autónomas será parecerse a Singapur.

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