La crisis del coronavirus

Sánchez llama a la unidad y abre la puerta a declarar el estado de alarma porque vienen “meses muy duros”

El presidente urge a los ciudadanos a minimizar desplazamientos y contactos para evitar un nuevo confinamiento domiciliario

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la comparecencia en la Moncloa este viernes. En vídeo, sus declaraciones de este viernes. FOTO: Borja Puig de la Bellacasa (MONCLOA)

Cuando la epidemia en España recuerda cada vez más a la primavera, el discurso del presidente del Gobierno también lo hace. Pedro Sánchez ha vuelto a dirigirse a los españoles este viernes, como lo hiciera cada fin de semana durante el estado de alarma, para pedir unidad. Una vez que Sanidad y las comunidades acordaron el jueves un plan de respuesta con nuevos umbrales y medidas para contener el virus, Sánchez ha apelado a la responsabilidad ciudadana y a la disciplina social para dar la vuelta a la curva, como ya se consiguió en la primera ola. Pero en esta ocasión el objetivo es evitar a toda costa el confinamiento domiciliario. Y ha marcado un objetivo: que la incidencia acumulada en 14 días pase de los 349 casos por cada 100.000 habitantes que notificaba el último informe del Ministerio de Sanidad a tan solo 25, una cifra que no se ve como promedio nacional desde el 17 de julio. “Vienen meses muy duros”, ha asegurado Sánchez, quien ha dejado la puerta abierta a aplicar un nuevo estado de alarma para tomar medidas extraordinarias en las autonomías con mayor riesgo. Sánchez ha asegurado que el número “real” de personas que han estado o están infectadas de la covid-19 en España “supera ya los tres millones de compatriotas”.

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Su discurso se ha limitado a tratar de insuflar moral en la ciudadanía, pero no ha esbozado ninguna medida que no se conociera. Ha hecho referencia al semáforo aprobado el jueves, que establece que las autonomías pueden pedir el estado de alarma cuando el riesgo es extremo en alguno de sus territorios y articular así limitaciones que van más allá de las que establece el plan de respuesta, algo que ha hecho este mismo viernes el País Vasco, informa Pedro Gorospe. Íñigo Urkullu comparecerá a las 16.00 para anunciar que ha solicitado esta medida ante los datos de la pandemia en Euskadi, que siguen en cifras de récord.

El toque de queda generalizado en toda España, la siguiente herramienta que tiene prevista el Ministerio de Sanidad, requiere un consenso entre los grupos políticos, puesto que sus servicios jurídicos aconsejan aplicarlo solo mediante el estado de alarma. Mientras el Gobierno debate con las comunidades autónomas el mejor encaje jurídico para llevarlo a la práctica, algunas ya lo están haciendo por su cuenta —por el momento, Andalucía, Castilla y León y la Comunidad Valenciana— y el ministro Salvador Illa ha admitido que está buscando “apoyos claros” para ponerlo en marcha.

“La situación actual no es comparable a la de marzo, cuando nos vimos obligados a decretar confinamiento domiciliario general. Y lo que queremos es evitarlo por las consecuencias que tiene sobre nuestra vida social y la economía. Debemos todos: instituciones, partidos y ciudadanos poner medidas para frenar al virus y sus consecuencias. El virus se transmite entre personas y, para contener los contagios, lo que tenemos que hacer es reducir la movilidad, los contactos entre personas. No hay alternativa: a mayor movilidad y contacto, mayor contagio”, ha señalado Sánchez.

Para conseguirlo, más allá de las medidas que las comunidades autónomas van imponiendo conforme a lo acordado en el consejo interterritorial del Sistema Nacional de Salud del jueves, Sánchez ha pedido a los ciudadanos que eliminen todo desplazamiento innecesario y que restrinjan al máximo su vida social. Ha augurado unos meses “muy duros” en los que el frío y la lluvia restarán lugares al aire libre para hacer actividades sociales. La alternativa es restringirlas al máximo.

“En España nos gusta vida social, tenemos pasión por el contacto humano, nos gusta ser así y queremos seguir siéndolo. Pero ahora es el momento de mantener las distancias, de hacer un paréntesis para salvar vidas, y proteger la salud”, ha señalado el presidente. “Los familiares y amigos también pueden contagiarse entre sí. Nos cuesta creer que un ser próximo puede hacernos daño, pero es así. Limitemos las reuniones y celebraciones, sigamos sintiendo pasión por la vida, pero tomemos distancia y esperemos que vengan tiempos mejores. Cada vez que evitamos un encuentro o un desplazamiento innecesario, cada vez que seguimos medidas de higiene, ponemos una piedra para contener al virus”, ha añadido.

Sánchez ha apelado en todo momento a “la unidad, el espíritu de equipo, la moral de victoria y la disciplina social”. También ha hecho un llamamiento a la coordinación entre Administraciones para evitar el confinamiento domiciliario y minimizar en lo posible el daño a la economía. “Resistir para avanzar”, ha dicho.

Consciente del cansancio de los ciudadanos en esta segunda ola, les ha animado a pensar en un futuro sin virus, cuando la “nueva normalidad sea normalidad a secas”. “Hemos aprendido, estamos mejor preparados y más cerca del final de la pandemia, falta menos para la vacuna. Pensemos en lo que seremos capaces cada uno con nuestras vidas de hacer y todos juntos como país. Juntos seremos capaces. Estoy seguro. La unidad es nuestro horizonte y también marca nuestro camino”, ha concluido.

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