La crisis del coronavirus

Las razones que explican el ‘boom’ de casos en Cataluña

Los expertos apuntan al inicio del curso y las relaciones de Barcelona con zonas con una elevada incidencia

Aspecto de una terraza del centro de Barcelona, el miércoles, tras la decisión del Govern de cerrar bares y restaurantes en Cataluña durante 15 días.
Aspecto de una terraza del centro de Barcelona, el miércoles, tras la decisión del Govern de cerrar bares y restaurantes en Cataluña durante 15 días.Albert Garcia / EL PAÍS

La Generalitat había lanzado algunos avisos, pero fue un mensaje en las redes sociales, enviado por el Departamento de Salud el domingo por la tarde —en pleno puente—, el que dejó claro que la cosa iba en serio: “Alerta por el elevado incremento de casos de covid-19 en toda Cataluña. Extremad las medidas de autoprotección y disminuid el contacto social”, rezaba la notificación. Era la señal de que se avecinaban medidas drásticas, casi inéditas en Europa en la segunda ola, como el cierre de bares y restaurantes.

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“Ha habido un incremento importante de la incidencia en los últimos 10 o 12 días. Es un aumento generalizado en casi toda Cataluña, pero preocupa especialmente que ahora, a diferencia de los dos últimos meses, la tendencia al alza es aún más fuerte en Barcelona y su área metropolitana”, afirma Clara Prats, investigadora en Biología computacional de la Universidad Politécnica de Cataluña.

La incidencia acumulada media en Cataluña a siete días, que había oscilado de 80 a 100 casos por cada 100.000 habitantes desde el 2 de agosto, empezó a repuntar en la semana del 27 de septiembre al 3 de octubre hasta los 114 casos. Y se disparó en la siguiente hasta los 159 (169 en Barcelona ciudad), según los datos de la Generalitat. Estos niveles, que superan los 250 casos si se mide el indicador a 14 días —como también suele hacerse—, han sido definidos por el Ministerio de Sanidad como una señal “de alto riesgo de transmisión descontrolada en el territorio”.

Tras un verano que empezó casi de la peor manera posible —graves desajustes en el rastreo de contactos, confinamiento de Lleida, restricciones en L’Hospitalet...—, la Generalitat logró estabilizar el impacto del virus. Una estabilidad anclada en niveles elevados, con un centenar de casos por cada 100.000 habitantes y una decena de fallecidos a la semana, pero que hizo albergar la esperanza de un otoño tranquilo.

“Los indicadores más sensibles muestran ahora con claridad que el virus está circulando más en Cataluña”, explica Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Uno de ellos es la incidencia a siete días. Otro, la positividad —porcentaje de pruebas diagnósticas que dan positivo—, ha escalado del 5,7% al 8,4% en solo dos semanas. El número de reproducción (R) —cuántos contagios causa un caso— pasó de bailar alrededor del número 1 durante el verano, a situarse en el 1,4 (1,5 en Barcelona ciudad). “Los datos son claros. De un escenario estable, el disparo se produce a primeros de octubre. Y es generalizado en toda Cataluña”, resume López Acuña.

Las razones que explican este súbito cambio han pasado a ser una de las principales preocupaciones de los expertos. “Es evidente que el cambio se produce dos o tres semanas después de la reanudación del curso escolar y universitario”, sostiene Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología. “La vuelta a las aulas era necesaria y muchas medidas para prevenir contagios han funcionado. Pero estos datos muestran que hay que cambiar cosas, especialmente entre los estudiantes de más edad. Hay que revisar la entrada y salida a los centros, el uso de espacios comunes y otras actividades con más riesgo de contagio”, añade.

López Acuña coincide en que es “en el ámbito universitario y secundaria donde hay más margen de mejora”. “Con las medidas de prevención aplicadas, no es tanto el instituto o la facultad el lugar del contagio. El problema está en el entorno, en las dinámicas de socialización que rodean a estos centros”, añade. Las fiestas, el ir a tomar algo, el ocio nocturno... son para los expertos el caldo de cultivo ideal para el virus. “Son actividades que no solo hacen estos grupos de edad, pero sí son los que más las practican. Y es ahí donde ahora quiere cortar la Generalitat en una decisión que me parece acertada”, sigue López Acuña. La llegada de personas procedentes de zonas con una mayor incidencia, como Madrid, es otra causa apuntada por este experto.

El equipo de Clara Prats elabora semanalmente informes para la Comisión Europea que desmenuzan la evolución de la pandemia. “Hace varios meses que es el grupo de 20 a 29 años el que sale con una incidencia más elevada, el doble que la media de Cataluña. También está por encima la población de los 30 a los 50 años, mientras las franjas de menos y más edad se mantienen por debajo de la media”, explica.

Aunque los datos no recogen un aumento antes, otros expertos adelantan a principios de septiembre el origen de los cambios que acabarían por causar el repunte. “Pasamos de una vida al aire libre típica del verano a otra más centrada en espacios cerrados con la vuelta al trabajo”, desgrana Magda Campins, jefa de Medicina Preventiva del Hospital Vall d’Hebron. “Esto, y cierto relajamiento de las medidas por parte de la población, explican lo que está ocurriendo”, añade.

Patrón de vida

“Yo creo que está ligado al cambio de patrón de vida de agosto a otro en septiembre y octubre, una vida laboral y estudiantil en entornos más cerrados y todo lo que eso implica”, explica Prats. “Lo que está claro es que medidas que hasta ahora funcionaban ahora han dejado de hacerlo”, remacha.

El epidemiólogo Pedro Alonso considera que España, a diferencia de países como Italia, “ha relajado mucho la actividad en bares y restaurantes”. “Esto, junto con la gran conectividad de Barcelona con Madrid y París, por ejemplo, además del regreso a las aulas, son factores que han contribuido”, afirma. Alonso, que dirige el programa contra la malaria de la OMS, coincide con el resto de los expertos en que “seguramente es pronto para sacar conclusiones y ahora hay que analizar todas las posibles causas”. Un análisis que deberá explicar por qué en Cataluña la vuelta a las aulas ha tenido un mayor impacto.

Los hospitales ya han empezado a notar el incremento de la presión asistencial causada por el rebrote del coronavirus en Cataluña. “Hemos notado un importante repunte de casos atendidos en urgencias e ingresos. Mañana [por este jueves] abriremos una tercera planta covid”, avanza Campins. El Vall d’Hebron es el mayor hospital de Cataluña. “El incremento de la presión asistencial ha sido por ahora menor que el de la incidencia, ya que la mayoría de los diagnósticos son en personas jóvenes y sanas. Pero esto ha empezado a cambiar también. La media de edad de nuestros pacientes ingresados ha pasado de 45 años a 60 o 65 años”, sigue la jefa de medicina preventiva del hospital.

Este incremento de la presión asistencial es común en la red pública de la Generalitat, informa Jessica Mouzo. Los hospitales llevan unos días en alerta y muy pendientes de la evolución de los ingresos, aunque por ahora no ha habido que suspender otras actividades programadas. Sí tienen listos los planes de contingencia por si hay que desplegarlos.


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