La crisis del coronavirus

Marsella y París critican al Gobierno de Macron por endurecer las restricciones por el coronavirus

El ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, rechaza las acusaciones de falta de concertación ante las medidas más duras desde el confinamiento

Una monja camina con mascarilla por el viejo puerto de Marsella
Una monja camina con mascarilla por el viejo puerto de MarsellaERIC GAILLARD / Reuters

La cascada de medidas para frenar el coronavirus en las principales metrópolis de Francia anunciadas por el ministro de Sanidad, Olivier Véran, las más duras desde el fin del confinamiento en mayo, han puesto en pie de guerra a las regiones frente al Gobierno central. El Ejecutivo de Emmanuel Macron ha defendido este jueves unas decisiones “difíciles” pero necesarias ante un repunte muy preocupante de la pandemia, que ya ha dejado más de 31.000 muertos y, este jueves, un nuevo récord de 16.096 contagios en las últimas 24 horas. Unas cifras y un razonamiento que no han aplacado los ánimos y que amenazan con convertirse en una nueva tormenta política.

La reacción más iracunda ha sido la de Marsella. Tras conocer que el Gobierno ha decretado el cierre a partir del sábado y por al menos dos semanas de todos los bares y restaurantes de la ciudad, así como de todo establecimiento que reciba público salvo “si existe un protocolo sanitario estricto ya implementado” (caso por el cual no se clausurarán ni cines ni teatros o museos), el primer teniente de alcalde, Benoît Payan, ha denunciado este jueves unas “restricciones increíbles” que la segunda mayor ciudad de Francia considera una auténtica “afrenta”. “Una vez más, nuestro territorio es señalado a dedo”, ha lamentado en rueda de prensa poco después de que la alcaldesa, la ecologista Michèle Rubirola, calificara la decisión de “inadmisible” y “sin concertación alguna” para una ciudad donde “las cifras comienzan a evolucionar en positivo desde hace algunos días”. Marsella ha solicitado 10 días de plazo antes de poner en marcha las nuevas restricciones lamentadas también por el sector de la restauración. El ministro Véran ha dado a entender que no está dispuesto a retrasar unas medidas que considera urgentes ante el avance de la pandemia.

La región metropolitana de Aix-Marsella, así como Guadalupe, en las Antillas, son zonas en “máxima alerta”, según la nueva clasificación del Ministerio de Sanidad. Es el nivel de mayor riesgo antes de pasar al “estado de urgencia sanitaria” que implicaría un reconfinamiento, extremo que el Gobierno quiere evitar a toda costa. Tanto en Marsella como en Guadalupe, la tasa de incidencia ya supera los 250 casos por cada 100.000 habitantes y, en el caso de las personas mayores, es de más de 100. Además, el 30% de las camas en cuidados intensivos están dedicadas a pacientes de covid-19.

En un nivel algo más bajo —con una tasa de incidencia de 150 por cada 100.000 habitantes— están las zonas en “alerta reforzada”, entre ellas otras 11 grandes urbes del país: además de París y su periferia, se trata de Burdeos, Grenoble, Lille, Lyon, Montpellier, Niza, Rennes, Rouen, Toulouse y Saint-Étienne. Allí, los bares y restaurantes deberán cerrar como muy tarde a las 22.00. El aforo de eventos se ha reducido de 5.000 a 1.000 personas y, desde el sábado, estará prohibido reunirse más de 10 personas en lugares públicos como parques o playas. También permanecerán cerradas al menos dos semanas las salas de fiestas y asociaciones, al igual que los gimnasios.

“Una crisis de confianza”

Véran ha asegurado este jueves que ha mantenido un contacto constante con los alcaldes de todas estas ciudades, incluida Marsella, y que la víspera volvió a llamarlos entre “las tomas de decisión en el consejo de defensa” en el que se acordaron las medidas y el anuncio de las mismas, para comunicarles la decisión. “Puedo decirles que no tuve dificultades”, ha agregado ante los senadores.

“Una llamada telefónica no es una concertación cuando se llama a las 18.30 para una intervención a las 19.00. ¡Esa decisión es unilateral, inadaptada e injusta!”, ha denunciado el presidente de la región sur que engloba Marsella, el conservador Renaud Muselier, quien ha adelantado que este viernes presentará un recurso judicial contra las medidas. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, criticó tanto las medidas como la forma de anunciarlas. “Recibí una llamada de Olivier Véran como una hora antes de su intervención en televisión y del prefecto de policía, a quien comuniqué mi desacuerdo y la necesidad de tener otro método”, ha declarado a la emisora BFMTV.

También la Asociación de Alcaldes de Francia (AMF, por sus siglas en francés) ha denunciado el método “autoritario, solitario y no concertado” elegido por el Gobierno para hacer sus anuncios y que constituyen, sostuvo, “un paso atrás en el espíritu de concertación que ha prevalecido entre el Estado y los alcaldes desde la desescalada”. Un cambio de estrategia “arriesgado” puesto que amenaza con añadir a la crisis sanitaria “una crisis de confianza”, ha advertido la organización presidida por François Baroin —considerado un posible candidato de Los Republicanos a las presidenciales de 2022— en un comunicado en el que pide una reunión con el primer ministro, Jean Castex, para discutir “la gestión de la crisis en los territorios”.

“Concertar no significa necesariamente estar de acuerdo y, en un momento dado, el principio de responsabilidad debe primar”, ha replicado Véran desde el Senado. Sin contramedidas rápidas, “corremos el riesgo de alcanzar una situación crítica en unas semanas”, ha advertido un día después de que volvieran a registrarse nuevamente más de 13.000 nuevos contagios y casi medio centenar de fallecimientos. También Castex ha defendido en un programa de la cadena France2 las medidas más duras desde la desescalada. “Es una carrera contrarreloj para evitar llegar a situaciones que conocimos en la primavera”, ha justificado y aseguró que los sectores afectados serán “indemnizados”.

Entretanto, el tono sube también en los partidos nacionales. “En Marsella, Macron vuelve a hacerlo: decisiones sin aviso, contradictorias e incoherentes. No ha aprendido nada. Ni preparado nada”, ha tuiteado el líder de la izquierdista Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon. Desde el otro extremo del espectro político, el vicepresidente del Reagrupamiento Nacional, Jordan Bardella, ha afirmado que “el Gobierno hace pagar a los comerciantes sus errores y su incompetencia”.

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