La crisis del coronavirus

Madrid como irradiador de casos

Los flujos interprovinciales con la capital preocupan a expertos y autonomías colindantes, que temen que el descontrol de la epidemia les lleve más contagios

Varias personas caminan por el barrio madrileño de Vallecas, este jueves. En vídeo, las razones por las que hay que tomar medidas en Madrid. FOTO: VÍCTOR LERENA (EFE) / VÍDEO: ATLAS

“El 80% de los casos que nos han llegado vinieron de la bomba radioactiva vírica que se plantó en Madrid”, dijo el presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, a principios de septiembre. “Nos irá bien o mal en función sobre todo de lo que se controle o se descontrole Madrid”, añadió, para indignación de las autoridades madrileñas, que por entonces aún negaban que la situación estuviera descontrolada. Más allá de la hipérbole de García-Page, los expertos coinciden en la relevancia para el resto de la situación epidemiológica de esta región: “El incremento desmedido de repuntes supone un peligro no solo para las comunidades colindantes sino para el resto de España”, asegura el epidemiólogo Daniel López Acuña, exdirector de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además de ser un importante nudo de comunicaciones, la capital es “el motor económico y social” del país, y López Acuña recuerda que con la primera ola el virus se transmitió desde allí a otros lugares. “Hay que recordar que la epidemia no respeta fronteras ni territorios. Tenemos un gran número de asintomáticos positivos que están multiplicando la transmisión a ritmos vertiginosos. Esto muy fácilmente puede extenderse”, añade. Madrid tiene un 22% de positividad en los test PCR que hace, casi ocho veces superior al de Asturias, y una incidencia acumulada seis veces superior a la media del país. “Esto habla de la velocidad de transmisión”, insiste el epidemiólogo.

El estudio de seroprevalencia nacional realizado entre abril y mayo mostró que Madrid y las provincias colindantes fueron las más afectadas, con más de un 10% de personas que se habían contagiado frente a la media del 5% y el 1,8% de territorios como Asturias, “que por su naturaleza geográfica y de comunicaciones quedó más aislada”, recuerda López Acuña. Los flujos interprovinciales con Madrid preocupan a los expertos desde que se inició la desescalada y la vuelta de la movilidad. La consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado, aseguró a principios de junio que sus estudios mostraron que el virus llegó en “un número importante” de Madrid.

Medidas “tardías e insuficientes”

Fuentes de esta comunidad aseguran que “la experiencia de marzo no fue buena, especialmente en Segovia, Soria y Ávila”. Pero destacan que Madrid no es la única preocupación: una de las primeras medidas de restricción de movilidad fue la de Miranda de Ebro, relacionada con un brote en Vitoria que llegó —creen— vía Haro (La Rioja). Un estudio del CSIC y de la firma Kido Dynamics concluyó que buena parte de los casos en el pico de la epidemia estaban relacionados con intercambios poblacionales con Madrid producidos una semana antes.

López Acuña cree que anuncios como el del miércoles del viceconsejero de Sanidad de Madrid generan “desconcierto, temor y que quien pueda irse decida hacerlo, con lo que se produciría una diseminación”. Alcaldes castellanomanchegos ya están notando que llega más gente a los pueblos, y se esperan más desplazamientos el viernes y el fin de semana en esa comunidad.

Jesús Fernández, consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, asegura que no se debe “amagar y no dar”. “Las medidas que se tomen deben ser las más inmediatas posibles” para evitar movilidad innecesaria. “Le hemos pedido a Madrid que tomen las mismas medidas que en el resto de sitios”, dice, y menciona el caso de Azuqueca de Henares, con restricciones como barras de bares cerradas y terrazas al 50%: “Meco, en Madrid, está a cuatro kilómetros. Si los jóvenes se van a Meco a seguir la fiesta porque en Azuqueca no les dejamos…”.

Las medidas anunciadas por Madrid son “tardías e insuficientes”, asegura López Acuña, que cree que Madrid debería retornar a la fase 1 para limitar el contacto interpersonal y los contagios. “Se está pensando demasiado. Hay que actuar”. El epidemiólogo cree que en esta fase es importante mantener el rastreo, seguir haciendo gran número de PCR y sobre todo “llevar a rajatabla el aislamiento de positivos”. Para ello, especialmente en zonas con hacinamiento habitacional, hay que tener alternativas: hoteles medicalizados, polideportivos acondicionados…

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