Delitos sexuales

Dos mujeres denuncian penalmente al escritor colombiano Alberto Salcedo por violencia sexual

Los hechos, según los relatos de las víctimas, ocurrieron cuando eran estudiantes de periodismo y él era profesor y un reconocido autor

Alberto Salcedo Ramos, en una imagen de archivo.
Alberto Salcedo Ramos, en una imagen de archivo.

El escritor y cronista colombiano Alberto Salcedo aparece involucrado penalmente desde este jueves en un caso por el delito de acto sexual violento. Las mujeres que lo denunciaron ante la justicia, Angie Castellanos y Alejandra Omaña, eran estudiantes de Periodismo cuando, según sus relatos, Salcedo las besó y las tocó a la fuerza. Sus testimonios y los de otras cinco víctimas fueron revelados en el canal de Youtube de Las Igualadas del diario El Espectador.

“Él tenía 48 años y yo, 21. Un día, con la excusa de que el lugar al que iríamos a tomar café estaba cerrado, me invitó a su apartamento, él sabía que yo tenía novia, por eso no me preocupé y acepté. Cuando nos subimos al ascensor se lanzó inmediatamente a besarme, abalanzó todo su cuerpo contra el mío. No había siquiera un centímetro de distancia entre los dos. Yo no me podía mover. Recuerdo sentir mi cuerpo atrapado, pues estaba todo sobre mí y él es mucho más grande que yo”, relata por teléfono con la voz quebrada Angie Castellanos, que tardó nueve años en denunciar porque tenía miedo. “No sabía si me iban a escuchar, lo terminé normalizando y lo dejé pasar”.

Castellanos cuenta que su vínculo con Salcedo surgió desde la admiración: “Él me decía que yo era muy especial pues le había llamado la atención en medio de todos sus seguidores. Yo me sentía muy sorprendida de que una persona tan prestigiosa como él, con 5.000 seguidores por escribir crónicas, quisiera hablar conmigo”. Alberto Salcedo, de 57 años de edad, tiene miles de seguidores en redes sociales y ha sido reconocido con varios premios, como el Ortega y Gasset, Rey de España y varias veces con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el más importante en Colombia. Sus crónicas han sido traducidas a varios idiomas y es uno de los talleristas estrella en los encuentros de periodismo de la región. “Hay evidencia suficiente que demuestra el poder que representaba. Era famoso, mayor que ellas y usó su fuerza y su poder para besarlas y tocarlas. Hay un patrón que se repite con todas las víctimas”, señala Viviana Bohórquez, una de las abogadas que las acompaña en el proceso, que ya tiene fiscal designado por la justicia colombiana.

Con Alejandra Omaña, una actriz porno conocida como Amaranta Hank, el periodista actuó igual que con Castellanos. Omaña dice que él la invitó a tomar algo, luego la llevó a su apartamento, la acorraló, la apretó contra su cuerpo y la besó a la fuerza. La había conocido en un evento literario en donde ella, por su trabajo en una editorial, debía acompañar a los escritores, entre esos, Salcedo. “Antes habíamos hablado por Facebook, me felicitó porque yo escribía en ese entonces para la revista Soho, me dijo que éramos colegas y que siempre me ayudaría con la escritura si estábamos en contacto. Hablamos algunos días y le envié pequeños relatos y cuentos que escribía, él los leía y me decía que seguramente en un tiempo iba a ser una gran periodista”.

En los testimonios revelados por Las Igualadas, todas las víctimas coinciden en que Alberto Salcedo las conoció en espacios académicos, las buscó en redes sociales y las acosó con mensajes -al principio sobre periodismo, después sobre sus fantasías. “Quisiera besarte más que la noche esa, sin forzar nada, solo disfrutándolo ambos, besarte y acariciarte”, se lee en uno de los mensajes que el escritor le envió a Castellanos después de la noche que ella relata en la denuncia, conocida por este diario. En las respuestas a sus mensajes las víctimas intentaban marcar distancia. En una de las primeras conversaciones con Castellanos, él le dice que le atrae y que su foto de perfil lo “inquieta”. Ella agradece con amabilidad y le envía un emoji.

“Cuando entramos al apartamento inmediatamente me tomó a la fuerza por las manos y empezó a frotarlas sobre su pantalón”, relata en la denuncia Amaranta Hank. “Yo quería hablar desde hace tiempo pero me daba miedo hacerlo sola, cuando supe que otras habían pasado por lo mismo decidí hacerlo, no podía seguir callada, el comportamiento de Alberto Salcedo es un secreto a voces”, dice. Unas horas después de conocerse la denuncia, más mujeres relataron en Twitter haber padecido el acoso del escritor.

EL PAÍS consultó al periodista para conocer su respuesta a las acusaciones en su contra, pero se limitó a señalar, en un mensaje escrito, que ha puesto el tema en manos de abogados y que, por ahora, no se pronunciará públicamente sobre el caso.

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