El movimiento #MeToo divide a Corea del Sur tras el suicidio del alcalde de Seúl

La muerte de Park Won-soon un día después de ser acusado de abuso sexual ha desatado una tormenta social y política en el país

La ministra surcoreana de Igualdad y Familia, Lee Jung-ok, encabeza una reunión de urgencia del gobierno para hablar sobre medidas contra el acoso sexual en organizaciones públicas.
La ministra surcoreana de Igualdad y Familia, Lee Jung-ok, encabeza una reunión de urgencia del gobierno para hablar sobre medidas contra el acoso sexual en organizaciones públicas.DPA vía Europa Press (Europa Press)

La escena política y los movimientos feministas de Corea del Sur han quedado profundamente trastocados. El aparente suicidio del alcalde de Seúl, Park Won-soon, un día después de que su ex secretaria interpusiera una denuncia en su contra por abuso sexual, ha vuelto a poner el debate del #MeToo sobre la mesa en un país donde costó arrancarlo. La muerte del edil, potencial candidato presidencial y defensor de los derechos de la mujer en su pasado de abogado, ha sacudido también a las altas esferas del poder, incluido el presidente, Moon Jae-in.

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El cuerpo de Park fue hallado en un monte del norte de Seúl el 9 de julio, un día después de que su exsecretaria, cuya identidad no ha sido revelada, acudiera a la policía para denunciar que había sido sexualmente abusada por el edil durante cuatro años. “Me sentí indefensa y débil ante su inmenso poder”, aseguró la mujer en una declaración emitida a través de su abogada después de la muerte de Park, quien antes de desaparecer dejó una nota pidiendo perdón por el “daño causado”. “Quería gritarle en un tribunal, pedirle que parara. Quería denunciar cuánto daño me ha hecho”, añade la misiva, en la que manifiesta su intención de “perdonarle” y su deseo de que “se disculpara conmigo como un ser humano”.

Aunque por ley el caso contra Park quedó automáticamente cerrado tras su muerte, el Ayuntamiento de Seúl ha asegurado que creará un equipo formado por expertos en derechos humanos y de la mujer para investigar las acusaciones contra el difunto alcalde. Si bien el grupo carecerá de potestad para imputar a los interrogados, tratará de averiguar también quién filtró a Park la denuncia de su exsecretaria, lo que le habría dado la oportunidad de destruir pruebas antes de morir. “Lo más importante es que hallemos la verdad”, enfatizó Hwang In-sik, un portavoz de la ciudad, al anunciar la iniciativa.

Mientras se investiga la “verdad” de lo ocurrido, se acumulan los juicios populares paralelos. “Muchos acusan a la víctima de inventarse los cargos y la critican por destruir a un político tan brillante y un alcalde tan eficaz”, advierte Naomi Chi, experta en políticas de género de Corea del Sur de la Universidad de Hokkaido. “Pero también se ven efectos positivos del movimiento #MeToo, con mucha gente apoyando a la víctima y pidiendo protección para ella”, añade Chi.

El movimiento #MeToo, surgido en Occidente en 2017, hizo su entrada en Corea del Sur un año después. A comienzos de 2018, la fiscal Seo Ji-hyeon contó en la televisión cómo Ahn Hee-jung, un expoderoso miembro de la fiscalía, la manoseó durante un funeral en 2010 y luego utilizó su red de influencias para cambiarla a un puesto inferior cuando ella se quejó. El caso, que acabó con Ahn en prisión por abuso de poder –si bien fue liberado este año ante la orden de una instancia superior de repetir el juicio-, abrió la caja de pandora en Corea del Sur. En pocas semanas surgieron centenares de denuncias públicas, un cambio sustancial en un país de tradición confuciana y patriarcal en el que las mujeres ganan de media un 32% menos que sus colegas hombres, el porcentaje más alto de un país de la OCDE.

Desde entonces ha habido muchos casos involucrando a figuras de alto perfil: varias actrices denunciaron los abusos del director de cine Kim Ki-duk, León de Oro en el Festival de Venecia en 2012; el exalcalde de Busan; Oh Keo-don, dimitió este año tras ser acusado de acosos sexual por una funcionaria; y la poesía de Ko Un, en su día candidato al Nobel de Literatura, fue retirada de los libros de texto ante quejas de abusos.

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In this photo provided by Seoul Metropolitan Government, a portrait of the deceased Seoul Mayor Park Won-soon is placed at a hospital in Seoul, South Korea, Friday, July 10, 2020. Seoul's mayor left a note saying he felt "sorry to all people" before he was found dead early Friday, officials in the South Korean capital said as people began mourning the liberal legal activist seen as a potential presidential candidate. (Seoul Metropolitan Government via AP)
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El propio presidente surcoreano y el fallecido alcalde de Seúl alentaron el movimiento feminista, al frente de multitudinarias protestas callejeras. Las denuncias se tradujeron en algunos cambios: en marzo de este año, con motivo del Día Internacional de la Mujer, surgió el primer partido feminista coreano. “La educación también está cambiando a las mujeres, animándolas a luchar por sus derechos y a defenderse frente a las generaciones mayores”, apunta Lim Tai Wei, del Instituto de Asia Oriental de Singapur.

No obstante, los avances en el ámbito legal se han producido a cuentagotas. De las 219 leyes relacionadas con el #MeToo planteadas en el parlamento en 2018, solo 11 han sido aprobadas, principalmente aumentando las multas por crímenes sexuales. La violación sigue definida en términos de violencia e intimidación, y la ley exige que la víctima pruebe que tuvo que pelear para intentar parar a su asaltante.

“Ha sido muy descorazonador”

“Las disparidades de género son terriblemente perversas en Corea del Sur”, anota Cedar Bough Saeji, del Instituto para Estudios Coreanos de la Universidad Bloomington de Indiana. Bough subraya que la falta de cambios legales ha propiciado iniciativas ciudadanas como el proyecto “prisión digital”, donde se publica información sobre supuestos abusadores. “Es muy preocupante que una web anónima pueda arruinar la vida de una persona inocente”, añade.

La culpabilidad o inocencia de Park divide no solo a la sociedad surcoreana, sino también al liberal Partido Democrático del presidente Moon, quien se mantiene en silencio. El caso ha expuesto la brecha entre la vieja guardia de la formación, partidaria de honrar la memoria de Park, exmiembro del partido y potencial candidato para las elecciones de 2022, y las generaciones más jóvenes, que prefieren distanciarse de alguien sospechoso de abuso sexual.

Al margen de las capitalizaciones políticas y del proceder de las investigaciones, la muerte del alcalde ha dejado una estela de tristeza en el país, tanto en quienes confían en su inocencia como en quienes le creen culpable. “Ha sido muy descorazonador para muchos activistas de derechos humanos que veían en él a un feminista”, subraya Bough.

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