En España se crían 750.000 visones en 37 granjas

Las asociaciones ecologistas llevan años pidiendo su cierre por el concepto de negocio y el daño que provoca a la biodiversidad al ser una especie exótica invasora

Un ejemplar de visón en las jaulas de la granja donde se encontraron animales contagiados de covid, en la provincia de Brabante, en Holanda.
Un ejemplar de visón en las jaulas de la granja donde se encontraron animales contagiados de covid, en la provincia de Brabante, en Holanda.

Criar animales únicamente por el valor de su piel para confeccionar prendas de vestir está cada día más en entredicho. Las organizaciones conservacionistas luchan desde hace años por el cierre de las granjas de visones donde crecen los ejemplares de forma intensiva, tanto por el concepto de negocio como por el daño que provocan en el medio natural al ser una especie exótica invasora. A estos motivos se han sumado ahora los brotes de covid-19, como el que afecta a los visones de la única granja de este tipo que existe en La Puebla de Valverde (Teruel) donde se van a sacrificar 92.700 visones, al haberse contagiado el 86% de los mustélidos. “Los animales están en una jaula unos al lado de los otros, sin distancia y hacinados, ¿cómo no se van a infectar todos si les entra un virus?”, se pregunta Laura Moreno, portavoz del grupo ecologista WWF.

En España existen 37 explotaciones ―31 en Galicia, una en Aragón [la del brote], una en el País Vasco, tres en Castilla y León y una en Valencia― donde se producen al año unos 750.000 visiones, según los datos recopilados por WWF. La popularidad de su piel ha convertido a la especie, el visón americano, en el animal por excelencia de las granjas peleteras, un negocio que también se dedica a la cría de zorros, chinchillas y marmotas, estos tres últimos en menor medida. En Europa se producen 39 millones de visones: 17 de ellos en Dinamarca, 8 en Polonia; 4,8 en Holanda; 1,9 en Finlandia; 1,8 en Lituania; 1,6 en Grecia y 0,9 en Suecia, además de los de España, indican los datos de la Spanish Fur Association (SFA) de 2016.

“La cría de visón europeo está llena de incongruencias. Es un artículo de lujo, no es un bien esencial porque no se utiliza para la alimentación como pasa con los pollos, por ejemplo, supone un riesgo enorme para la biodiversidad y ahora aparece el coronavirus como la gota que ha colmado el vaso”, explica Moreno. La organización ha pedido el cierre de las explotaciones al Gobierno. El visón americano ha llegado al medio natural de forma accidental al escaparse de las granjas o por las sueltas de grupos animalistas radicales que los liberan sin tener en cuenta las tremendas consecuencias. “Al menos se conocen 15 casos de este tipo de sabotaje en España”, aclara Moreno. El mustélido se ha convertido así en uno de los principales peligros al que se enfrenta el visón europeo, en peligro de extinción ―en España solo hay 500 ejemplares―, o el desmán ibérico, entre medio centenar más de especies. “Compite por el territorio y la alimentación y sale perdiendo el mustélido europeo, porque incluso se reproduce más”, concreta Francisco García, de la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM). El investigador espera que el brote implique un cambio de postura en España y que se cierren de forma definitiva las granjas.

Tal es la situación del visón europeo, que en el mundo solo existen tres poblaciones: una en Rusia (norte y centro de la Rusia europea); una en Rumanía, localizada en el Delta del Danubio; y la pequeña población occidental, restringida al suroeste de Francia y el norte de España, indica el Ministerio para la Transición Ecológica.

A pesar de la presión de los grupos conservacionistas, la moda de la piel continua en auge y la industria peletera mueve al año 30.000 millones de dólares (25.700 millones de euros), más del doble que hace una década. China copa el 70% de la producción mundial, seguida por Corea, Rusia, Estados Unidos y Europa, indica la SFA. España vende sus pieles principalmente a mercados de subastas internacionales situados en Estados Unidos, Canadá, Suecia, Dinamarca y Finlandia, y desde ahí, se comercializan en países como Rusia o China.

La asociación peletera asegura que el bienestar animal y la sostenibilidad son objetivos prioritarios para la industria. El sello “FURMARK establece normas muy exigentes y garantiza que cada paso del proceso de producción cumple con estándares en materia de bienestar animal, protección medioambiental y sostenibilidad que están reconocidos a nivel mundial”, concretan.

“Desde el comienzo de la pandemia se activaron protocolos de bioseguridad y todos los trabajadores del sector que están en contacto con los animales disponen de Equipos de Protección Individual (EPI)”, responden a EL PAÍS desde la Asociación Nacional de Criadores de Visón (AGAVI). Sus explotaciones, que, aseguran, dan empleo directo a 1.500 personas y generan cientos de empleos indirecto, tienen el certificado WelFur, un programa europeo de análisis de bienestar animal y son evaluadas varias veces al año por profesionales expertos independientes. Además, se someten “a exhaustivos controles sanitarios y de calidad de forma periódica por parte de veterinarios y técnicos del Ministerio de Sanidad y de las comunidades autónomas”.


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