“Tenemos que asumir que todos somos capaces de infectar”

La infectóloga Camilla Rothe alertó en enero del contagio por una persona asintomática del primer caso alemán

La doctora Camilla Rothe (derecha), con una participante en un estudio serológico.
La doctora Camilla Rothe (derecha), con una participante en un estudio serológico.Laetitita VANCON PHOTOGRAPHY

La infectóloga Camilla Rothe diagnosticó el primer caso de covid-19 de Alemania a finales de enero. Es la subdirectora del servicio de Medicina Tropical de Hospital Universitario de Múnich y su comunicación a The New England Journal of Medicine (NJEM) alertó sobre la transmisión del coronavirus por personas asintomáticas o presintomáticas, como fue el caso reportado, el de un empleado de una fábrica de componentes automovilísticos contagiado por una colega china aparentemente sana que enfermaría al regresar a su país. Su llamada de atención, asegura, no fue escuchada, con lo que la lucha contra la enfermedad ha sido limitada. En España, las autoridades han reconocido que una de las causas de la gran cantidad de sanitarios infectados ha sido, en las etapas iniciales, el desconocimiento de la transmisión asintomática. En junio la OMS reconoció esta transmisión cuando el infectado expulsa aire con fuerza al cantar o hablar alto en entornos ruidosos. Su equipo trabaja en una vacuna y en un estudio epidemiológico que controla a 3.000 hogares. A sus 45 años, asegura que si no fuera por España ella no estaría en este mundo. Sus padres se conocieron cuando estudiaban en Madrid.

Pregunta. ¿Cómo fue su experiencia con el primer paciente diagnosticado en Alemania?

Respuesta. En enero creíamos que el virus de la covid-19 se comportaba como el SARS, que solo se podía transmitir por personas que mostraban síntomas. Una enfermedad así es fácil de controlar. Solo tienes que decirles a los pacientes que se queden en casa. El lunes 27 de enero recibimos una llamada de una empresa de componentes automovilísticos. Un empleado estaba preocupado porque había estado en contacto con una trabajadora china con la que había compartido seminarios la semana anterior. Me dijo que estaba perfectamente sana, que no había tosido no estornudado. Esa empleada, ubicada en Shanghái, había enfermado al regresar a China. A este empleado, que a lo largo del fin de semana había tenido fiebre y se había recuperado, le hicimos la prueba y dio positivo. Le internamos en el hospital para proteger a su familia y a la población. Otros tres colegas dieron positivo. Todos confirmaron que su compañera china parecía encontrarse bien, sin tos, ni estornudos ni secreción nasal, Ahí fue cuando nos alarmamos. Un funcionario bávaro había hablado con ella y dijo que mientras estaba en Alemania solo había notado cansancio y dolor de cabeza, como siempre que viaja, por el jet lag. Así que pensamos que había que comunicarlo, porque era muy diferente de lo que se dijo o presumió sobre el nuevo virus. Alerté a la red de colegas y luego pensamos que debíamos publicarlo a través de NEJM para que todo el mundo lo leyera.

“Entre un 40 y un 50% de los contagios ocurren antes de que la persona enferme”

P. ¿Hubo algún fallo en su trabajo?

R. Nos reprocharon que teníamos que haber hablado de transmisión presintomática en vez de asintomática y que publicamos que la mujer no presentaba síntomas cuando nosotros no éramos sus médicos. Pero nada de eso era crucial para nuestro mensaje, que era que puedes infectar aunque no tosas, ni estornudes. Eso debería bastar. Después hablé con la paciente y la interrogué como nunca lo había hecho antes. No estábamos equivocados. Corroboró lo que publicamos, que simplemente sintió molestias por el jet lag, como otras veces. Lo añadimos en la comunicación. Creo que el mensaje debería haberse entendido, si se quisiera entender. Es posible también que lo que habíamos encontrado fuese inconveniente para los responsables sanitarios, porque si alguien es capaz de infectar sin síntomas entonces la enfermedad es mucho más difícil de controlar. Es lo que estamos viviendo ahora.

P. ¿Qué podría haber pasado en los últimos meses si las autoridades sanitarias hubieran tenido en cuenta este aviso?

R. Es difícil de saber porque la cuestión es si el mundo occidental estaba preparado para tomar medidas más drásticas. ¿Hubiéramos aceptado que nuestra libertad personal se restringiera o que tuviésemos que usar mascarillas? Honestamente no lo sé, porque es una ecuación muy difícil, pero si nos hubieran escuchado, al menos habría quedado claro que usar una definición de caso como la que había, solo sería parcialmente útil para hacer frente a la epidemia. Había una gran parte de lo que estaba pasando que no podíamos controlar. Y habría sido útil enfrentar esto. Aceptar que había transmisión asintomática era asumir que el virus se habría extendido silenciosamente más allá de lo que sabíamos, porque hay intensos lazos con China en muchos países. Lo que observamos en Múnich podría pasar cada día en Europa y en el resto del mundo. Y aceptar eso hubiese sido importante para prepararnos para tomar medidas más drásticas o al menos proteger a los sanitarios. Entonces teníamos pocos test, pero podríamos habernos enfocado en hacer pruebas para proteger al personal de los hospitales y las residencias y los pacientes, aunque no mostrasen síntomas. O tomar medidas simples, que no son intrusivas para la vida de la gente, como las pantallas que hay ahora en los supermercados o bancos, o las mascarillas. Aunque no sean quirúrgicas es mejor colocarse algo en la boca si estás en un entorno cerrado. ¿Estaba el mundo preparado para tomar medidas más restrictivas en ese momento? No estoy segura. Pienso que si se hubieran tomado medidas más livianas más pronto podríamos haber estado más preparados.

P. ¿Hay alguien a quien culpar?

R. Ese no es mi papel. Pienso que los epidemiólogos, virólogos y políticos están en una situación muy difícil porque tienen que equilibrar una gran cantidad de intereses diferentes. Y la salud es solo una de ellas. También hay intereses económicos, la gente teme perder su trabajo y todo eso. No les envidio. Si las autoridades hubiesen reaccionado antes y no hubiésemos visto las dramáticas fotografías que hemos visto, probablemente no nos lo hubiéramos tomado lo suficientemente en serio. Es muy difícil. Desde un punto de vista personal hubiera deseado que nuestro sencillo mensaje hubiera sido tenido en cuenta con una actitud abierta, en vez de descartarlo. Yo confío en que organizaciones como la OMS o el Centro Europeo de Control de Enfermedades sean neutrales, recaben información y den recomendaciones. Encontré molesto personalmente que evidencias sencillas se descarten sin más.

P.¿Cómo es de importante la transmisión causada por asintomáticos?

R. Creo que tenemos que distinguir entre dos cosas diferentes. Sobre una, sabemos algo más. Sobre la otra todavía poco. En el primer caso se trata de la llamada transmisión pre-sintomática, como ocurrió con nuestra visitante china, que enferman en algún momento. Existe un buen estudio científico que sugiere que alrededor del 40% al 50% de las transmisiones ocurren antes de que la persona enferme por completo. Y luego hay transmisión asintomática. Es decir, ahora sabemos que algunas personas infectadas por covid-19 nunca desarrollan ningún síntoma. Y la pregunta es ¿qué papel juegan? ¿qué porcentaje de los contagios se deben a ellos? Sobre eso todavía sabemos muy poco.

“Epidemiólogos y políticos tienen la difícil tarea de equilibrar intereses”

P. Un tercio de las personas que presentaron anticuerpos en el estudio serológico español era asintomático.

R. Sí, eso es muy interesante, pero todavía no sabemos qué papel tienen en la transmisión. ¿Son tan infecciosos como los demás? Pienso que aún no lo entendemos. Otro problema con los estudios serológicos, estamos haciendo uno ahora, es que son más difíciles de analizar de lo que parece. ¿Son los asintomáticos falsos positivos? ¿Por qué no desarrollan síntomas?¿Es su sistema inmunitario? ¿Su capacidad de controlar el virus es mejor? ¿Neutralizan el virus en las mucosas? No lo entendemos aún muy bien.

P. ¿Cómo se puede evitar el contagio si parte de los infectados son asintomáticos?

R. Lo primero, es importante darse cuenta de que puedes estar infectado sin saberlo, llegues a desarrollar síntomas o no. No es suficiente decir, ok, cuando tenga síntomas me voy a hacer la prueba o dejo de visitar a mis abuelos. No basta. Todos podríamos estar infectados en cualquier momento. Lo principal es darse cuenta de eso y asumirlo. No es suficiente simplemente confinar a las personas que tienen síntomas, hemos de aceptar que todos nosotros somos sospechosos. Dado que esto ocurre, todos tenemos que actuar como si fuésemos capaces de infectar. Y debemos abrirnos a llevar mascarilla, a guardar las distancias y a evitar a las multitudes.

P. ¿Qué es lo que debemos de hacer como ciudadanos?

R. Pasar el mayor tiempo posible en el exterior y evitar los lugares cerrados, hacerse análisis cuando se tengan síntomas, y en el caso de los sanitarios someterse a test frecuentemente. Y de ninguna manera meterse en lugares con mucha gente. Debemos evitar las multitudes, los encuentros de trabajo, hacer todo lo que podamos online, evitar el transporte público. Y mantener una actitud constructiva, no tiene mucho sentido lamentarse porque no hay nada que podamos cambiar. Tratar de vivir una vida lo más normal posible.

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Sobre la firma

Ana Alfageme

Es reportera de El País Semanal. Sus intereses profesionales giran en torno a los derechos sociales, la salud, el feminismo y la cultura. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactora jefa de Madrid, Proyectos Especiales y Redes Sociales. Ejerció como médica antes de ingresar en el Máster de Periodismo de la UAM y EL PAÍS.

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