Dos empresas españolas concentran el foco más grave de covid en Marruecos

Las autoridades de Rabat informan de que el número de contagiados supera los 500

Una calle de Rabat (Marruecos), la semana pasada.
Una calle de Rabat (Marruecos), la semana pasada.JALAL MORCHIDI (EFE)

El mayor foco de contagio de la covid-19 registrado hasta ahora en Marruecos se ha registrado en sendas plantas de tratamiento de frutos rojos pertenecientes a la empresa sevillana Frigodar (entre 413 y 457 casos positivos) y a la navarra Natberry (103), según el ministerio del Interior marroquí. Entre las dos superan los 500 infectados. Ambas empresas operan en las comarcas cercanas de Lalla Mimuna, situada a una dos horas al norte de Rabat y en la de Mulay Buselham, a medio camino entre Rabat y Tánger. Los vídeos que circularon este viernes por YouTube mostraban a varias ambulancias llegando a las zonas afectadas con las sirenas en funcionamiento, como si se tratara de un atentado o un gran accidente ferroviario.

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Las zonas afectadas, repartidas entre las provincias de Larache, Uazane y Kenitra, fueron acordonadas este viernes. Las personas contagiadas, en su mayoría temporeras, han sido trasladadas al hospital especializado de Ben Slimane, (situado a tres horas al sur en coche), y solo se permite salir del domicilio en estas zonas en caso de “extrema necesidad”, según indicó el Ministerio del Interior.

Jerónimo Díaz, consejero delegado de Frigodar, empresa matriz en España y director general de la compañía subsidiaria en Marruecos, de 47 años, indica en conversación telefónica desde Sevilla: “Las cifras de contagios en mi empresa que me acaban de confirmar las autoridades marroquíes este sábado por la tarde son de 413 casos positivos, cerca de los 457 de los que se informó en un principio”.

Díaz señala que su empresa no se dedica a la agricultura sino a la congelación de frutas como fresas, naranjas, arándanos y albaricoques. La planta principal se encuentra en Douar Oulad Aguil, 40 kilómetros al sur de Larache. Y en ella trabajan 1.313 personas, la mayoría mujeres. Añade que el medio de transporte que utiliza tanto su empresa como las de la competencia son furgonetas con capacidad para unas 20 personas.

“Los responsables de nuestra empresa en Marruecos”, prosigue Díaz, “me dicen que creen que el virus puede haberse introducido en el transporte; porque el caso positivo detectado más temprano, fue el de un conductor que llevaba tanto a nuestros trabajadores, como a los de otras estaciones de congelación de la zona. Eso sucedió el viernes 12 de junio.”.

El consejero delegado de Frigodar insiste en que las medidas de seguridad sanitarias que se toman en su compañía son muy estrictas. “Es así incluso antes de esta crisis, por la propia naturaleza de nuestra actividad, que es la industria alimentaria. Desde febrero implantamos el uso de mascarillas. Instalamos mamparas el 2 de mayo. Y la temperatura por infrarrojos desde el primer día. Por eso creemos que es más probable que el contagio se haya producido en el transporte, a pesar de que, siguiendo las instrucciones de las autoridades, el número de personas que viaja en estas furgonetas es el 50% del habitual”.

Jerónimo Díaz relata que el lunes a las 20:28, un empresario holandés de la competencia en Larache le escribió para contarle que se habían descubierto 38 casos nuevos en la comarca de Mulay Buselham, que se unían a los 101 ya confirmados. “Yo no tenía constancia hasta ese momento de que había tantos contagiados. A partir de ahí pedí por teléfono a mi gente que parásemos la producción”.

El miércoles 17 al mediodía se personó el caíd, equivalente al delegado del Gobierno, a la planta de Frigodar, para ordenar que se practicasen test a todo el mundo. “A petición del caid, se trasladaron a la fábrica a todos los empleados para realizar los tests ese mismo día. Fueron unas mil personas”.

En cuanto a las razones de la rápida expansión de los contagios, Jerónimo Díaz cree que probablemente esté relacionado con el hecho de que “en el momento de las pruebas todos los casos positivos detectados por el ministerio de Sanidad eran asintomáticos”.

El salario medio de una temporera en Marruecos es de siete euros al día, mientras que las 15.000 que se suelen desplazar a España cada año cobran 42 euros diarios por una jornada de 6,5 horas. Este año solo han viajado 7.000, a causa del cierre de las fronteras. “Nuestra empresa paga el salario mínimo industrial, que es más alto que el mínimo de agricultura. Equivale a unos 10 euros por día, con ocho horas de trabajo”, precisa Díaz.

En la zona de Lalla Mimouna trabajan hasta 120.000 personas, la mayoría mujeres, que llegan de todas las zonas de la región, según indica el sindicalista Driss Adda, de la Unión Marroquí del Trabajo, al sitio digital Medias 24. El sindicalista señala que algunas de las obreras hacen jornadas de hasta 17 horas, 8 en el centro de trabajo y 9 en la carretera contando la ida y la vuelta hacia sus casas.

Adda sostiene que ya se registraron dos casos hace más de dos semanas. Afirma que estaba prevista este viernes una reunión con el ministro de Trabajo para comunicarle la situación de esas obreras. El sindicalista señala que este caso ha puesto de relieve la precariedad en la que viven no solo las temporeras de la zona afectada, sino las de todo Marruecos. Añade que estas trabajadoras han sido excluidas de las ayudas que el Estado concede a causa del confinamiento provocado por la pandemia, mientras su trabajo era indispensable para asegura el aprovisionamiento de los grandes centros urbanos.

En Marruecos, hasta este sábado, la pandemia solo ha causado 213 muertes entre sus 35 millones de habitantes, con 9.801 contagiados y 8.133 ya sanados. Las medidas de confinamiento fueron muy expeditivas, sobre todo en los centros urbanos, desde que se declaró la alerta sanitaria el 20 de marzo.

La desescalada solo se inició la semana pasada, cuando el Gobierno dividió el país entre las zonas menos poblada y de menor número de contagios (fase uno) y las de mayor aglomeración (fase dos). Este viernes, el mismo día en que se extremaron las medidas sanitaria en las zonas agrícolas afectadas, el Gobierno anunció que la mayor parte del país pasaba a la fase más leve de la desescalada, a excepción de las provincias de Tanger-Asilah, Marrakech, Larache y Kenitra.

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Francisco Peregil

Redactor de la sección Internacional. Comenzó en El País en 1989 y ha desempeñado coberturas en países como Venezuela, Haití, Libia, Irak y Afganistán. Ha sido corresponsal en Buenos Aires para Sudamérica y corresponsal para el Magreb. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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