La crisis del coronavirus

Mezclar edades, reducir horario y comer en el aula: las fórmulas para que todos los alumnos vuelvan a la escuela

Siete comunidades buscan la manera de que los niños de Infantil y Primaria vayan al colegio a diario sin docencia ‘online’. La clave es reorganizar los grupos

Preparación de un aula para la vuelta de los alumnos en el colegio Summa Aldapeta, de San Sebastián.
Preparación de un aula para la vuelta de los alumnos en el colegio Summa Aldapeta, de San Sebastián. JAVIER HERNÁNDEZ

Reorganizar los grupos. Reducir el horario escolar. Contratar nuevos profesores. Reasignar a docentes de especialidades a dar el programa general, al menos durante parte de su jornada. Mezclar alumnos de distintas edades en la misma clase (como sucede en la escuela rural). Aprovechar todos los espacios del centro y pedir a los Ayuntamientos que cedan otros. O mantener el servicio del comedor instaurando que los alumnos coman en sus aulas. Al menos siete comunidades se han lanzado a estudiar las opciones disponibles para que el próximo curso todos los alumnos de Infantil y Primaria puedan volver a clase todos los días a partir de septiembre, sin utilizar el sistema de docencia online, que se ha demostrado muy poco eficaz para ellos, y respetando el número máximo de 15 alumnos por aula.

Canarias y Navarra han anunciado que van a hacerlo. Baleares, Cataluña y Aragón barajan tomar la misma dirección. Y otras dos comunidades, que de momento declinan hacerlo público, están realizando el mismo trabajo, que incluye el análisis de las condiciones concretas de cada colegio. Algunos territorios quieren ampliarlo a cursos superiores, especialmente de la secundaria obligatoria, pero coinciden en que a partir del instituto los estudiantes tienen un potencial de combinar la docencia presencial y a distancia (yendo, por ejemplo, al centro en días o semanas alternas) del que la población escolar carece en las primeras etapas.

Más docentes

El punto clave es la reorganización de los grupos. Afinando este punto, creen los responsables educativos, puede reducirse mucho el déficit del profesorado. Hará falta contratar a nuevos docentes, pero según un dirigente autonómico en una magnitud muy inferior a la que planteó este jueves Comisiones Obreras en su informe sobre las necesidades de inversión para el curso que viene, que ascendía a 165.000 en toda España, lo que implicaría un aumento del 33% de la plantilla de la red pública. El cálculo de CC OO contemplaba una docencia solo presencial el próximo curso de todas las etapas educativas de colegios e institutos. Y la mayoría de las comunidades están centradas en que ello se aplique a las dos primeras.

El ejemplo más sencillo es el de una escuela pública de Infantil de una línea que tiene un solo grupo de 20 alumnos por cada uno de los tres cursos que forman la etapa. Para atenderlos, lo normal es que haya tres maestras tutoras y una cuarta de apoyo (que va rotando por las aulas en funciones de refuerzo y para actividades concretas). En este caso, bastaría con crear cuatro grupos de 15 niños adjudicando uno de ellos a la profesora de apoyo. Sería mejor no perder esa figura, admite un responsable autonómico, pero lo prioritario es que todos los alumnos retomen el contacto diario con el centro, y la reducción de alumnos por aula (cinco menos) constituye en sí una medida de refuerzo. En otro ejemplo, en el que el número de alumnos de cada uno de los tres grupos de infantil fuera de 25 (que es el máximo que permite la ley y no es muy frecuente fuera de las grandes ciudades), habría que crear cinco grupos de 15 niños, y en este caso sí sería necesario contratar a un docente para cubrirlos.

Reasignar profesores

La lógica de los ejemplos anteriores es trasladable a Primaria e implica que cuando sea necesario los centros mezclarán alumnos de distintas edades en la misma aula, lo que permite cuadrar mejor los cupos de 15. Aunque puede parecer chocante, ya hay centros que utilizan este tipo de grupos mixtos como opción pedagógica, en el que los alumnos se agrupan por ciclos en vez de por cursos y los más mayores ayudan a los más pequeños. Es, además, un recurso clásico de la escuela rural, donde a menudo no hay más remedio que juntar a alumnos de diversas edades en la misma aula, con los que el profesor va trabajando y les asigna tareas en función de su edad.

Para poder cubrir a todos los grupos, las comunidades estudian también que los docentes de especialidades (como Música o Educación Física), que son, además, maestros generalistas, dediquen al menos parte de su tiempo a dar materias troncales. Es un paso que será rechazado por un sector de los afectados, admiten fuentes autonómicas, pero se trata de una medida temporal y justificada por un contexto de emergencia educativa sin precedentes en ocho décadas. Es parecido, añaden, a lo que sucedió en marzo en los hospitales, cuando médicos de todas las especialidades fueron asignados a los servicios de neumología para hacer frente a la avalancha de la covid. Entre las posibilidades que barajan las consejerías figura destinar a Primaria a profesores de Infantil y a la inversa, cuando sus especialidades lo permitan.

Horario compacto

En las mesas de los responsables educativos está la opción de reducir la jornada escolar, haciendo un horario más compacto centrado en las materias troncales, lo que permitiría liberar tiempo de los profesores. El mismo efecto tendría, indican, alargar el recreo matutino, de media hora a una hora al día (en dos turnos): en clase tiene que haber un docente por grupo; pero en el patio, con ayuda de monitores, un solo profesor puede vigilar a más de un grupo.

La distribución de los alumnos en clases de 15 requiere espacio. Encontrarlo, señalan fuentes autonómicas, no es difícil en entornos rurales y en poblaciones medianas, donde los centros suelen tener una o dos líneas. El problema es mayor en las ciudades más pobladas y en escuelas con muchos alumnos, donde el colegio no dispondrá de espacios suficientes para albergarlos a todos. En estos casos los departamentos de educación han empezado a contactar con los Ayuntamientos para preguntarles qué instalaciones (casas de la cultura, bibliotecas...) podrían ceder por las mañanas para adaptarlas para dar clases. Las autonomías también sopesan utilizar zonas de los institutos para alumnos de últimos cursos de primaria.

El trasiego del comedor

Las autoridades educativas buscan igualmente fórmulas para seguir ofreciendo el servicio de comedor en un escenario de falta de espacio (el comedor puede servir para dar clase), precauciones sanitarias (con el trasiego de alumnos el lugar constituye un potencial foco de contagio) y dificultad logística (mantener la distancia en las mesas exigiría establecer muchos más turnos que ahora, suponiendo que sigan yendo los mismos). Entre las soluciones que se estudian figura la de que los alumnos coman en sus aulas, como sucede, por ejemplo, en Japón.

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