La crisis del coronavirus

“La dirección del hospital repetía que alarmábamos al ponernos la mascarilla”

Los mandos del hospital Virgen Macarena de Sevilla prohibieron a médicos y enfermeras el uso de protección, lo que propagó el virus

Acceso al hospital Virgen Macarena, este miércoles en Sevilla.
Acceso al hospital Virgen Macarena, este miércoles en Sevilla.PACO PUENTES / EL PAÍS

“Los jefes intentaban pedir material y la dirección repetía que al ponernos la mascarilla alarmábamos a los ciudadanos. Seguían diciendo que no era necesario (…) Nos hemos hecho gorros en casa porque los oficiales se partían y solo te dejaban las gafas protectoras para las operaciones invasivas”. El relato de una auxiliar de enfermería del hospital Virgen Macarena de Sevilla, que solicita anonimato, ilustra la batalla de los sanitarios de este centro andaluz de referencia para protegerse del coronavirus, en contra de las indicaciones de sus mandos. Ante la escasez de mascarillas, resuelta hace solo dos semanas, en muchos hospitales de esa región los jefes de servicio ordenaron a médicos y enfermeras no usar mascarillas porque creaba “alarma social”, confirman sanitarios de varios hospitales.

El resultado de estas órdenes es que el Virgen Macarena lidera el porcentaje de sanitarios contagiados de la región, con 138 positivos y 267 de baja de sus 5.044 profesionales, según datos de los sindicatos y la Junta. Casi dos meses después de que la Junta de Personal del hospital denunciara al director gerente, Francisco Merino, por su “negligencia”, este martes cesó en el cargo. Solo dos días después de que la Junta anunciara una investigación reservada para analizar el foco de covid-19 en el servicio de Urgencias, pese a lo cual la Junta alegó que Merino dimitió por “razones familiares”. Dicho foco provocó que en pocos días se contagiaran 23 de los 60 médicos de Urgencias.

Los hospitales andaluces han sufrido una grave carencia de mascarillas, lo que ha disparado la tasa de contagio de sus sanitarios hasta el 30% del total, ocho puntos más que la media española, según el último informe del Instituto de Salud Carlos III. Son ya 3.622 profesionales contagiados en la comunidad. En paralelo, la Junta ha retirado desde entonces seis lotes de mascarillas defectuosas, el último el pasado fin de semana en el hospital Costa del Sol, con 21.300 sin utilizar y 8.700 ya usadas por los sanitarios.

“Había un uso muy restrictivo de mascarillas y algunos cirujanos decidieron que no operaban, ya con el paciente dentro del quirófano (…) Hubo mucha gente con síntomas y que seguía trabajando. El descontento general hizo que la paciencia se agotara. Aún hoy las mascarillas se dan con cuentagotas”, resume Rafael Carrasco, presidente del Sindicato Médico Andaluz y médico de Urgencias del Virgen Macarena. Carrasco censura “la falta de consenso” y “la actitud presionante y displicente” de Merino, que primó frente a la protección de los trabajadores. Merino es el tercer gerente de hospital que cesa en Andalucía durante la epidemia, tras las del Infanta Elena de Huelva y del Hospital de Jerez de la Frontera.

Durante la expansión de la pandemia, las críticas arreciaron contra Merino ya que todos los jefes de servicio excusaban su veto a las mascarillas en que la orden provenía de la gerencia, que el 10 de marzo emitió una circular para “la prohibición de equipos de protección al margen de los protocolos del Ministerio de Sanidad”. “De su incontrolado, innecesario y por tanto indebido uso, puede derivarse una gravísima situación con importantes repercusiones en Salud Pública, en la que no se disponga de EPI”, alertaba el documento. Este diario ha intentado sin éxito recabar la opinión de Merino para este reportaje.

Entre los cambios de protocolo del Ministerio de Sanidad, las órdenes contradictorias de sus jefes y la evidente falta de mascarillas, los sanitarios del Virgen Macarena se sentían atrapados. “Los jefes te insistían: si estás a dos metros de distancia, no te la pongas. Pero dos metros con un paciente es imposible y ahí se montó un estado de ansiedad y desprotección, porque te explicaban un protocolo que no veías lógico”, censura Concha Reina, delegada de CC OO. Un alto directivo del hospital alega bajo anonimato: “Hubo robos de EPI y dejamos reservas de unidades por si había aumento de actividad”.

Antonio Suárez, presidente de la Junta de Personal, critica que reclamaron información a Merino sobre el uso de equipos de protección desde el 18 de marzo, sin éxito hasta la semana pasada: “Casi dos meses en que no hemos sentido nadie al frente de este hospital. Metimos dos escritos por registro y dijo que no le habían llegado. Un despropósito”.

Merino es el séptimo gerente del Virgen Macarena desde 2012, con un mandato medio de poco más de un año. Siempre nombrados a dedo por la Consejería de Salud y sin concurso de méritos. “Eso es una catástrofe para cualquier hospital que quiera desarrollar un plan. Máxime en este, que tiene un problema gravísimo de estructura arquitectónica con falta de espacio y que requiere planteamientos profundos. Son problemas de fondo”, censura un veterano jefe médico del hospital, que reclama anonimato. “Estos relevos dan la medida de la politización de la sanidad y que no hay motivos asistenciales”, concluye Suárez.

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