La crisis del coronavirus

La paradoja del coronavirus en Cádiz: más sanitarios afectados que ciudadanos que han dado positivo

“Yo no quiero aplausos, quiero medios”, comenta una enfermera de un hospital de la provincia andaluza

Dos sanitarias se protegen en el hospital de Jerez de la Frontera.
Dos sanitarias se protegen en el hospital de Jerez de la Frontera.JUAN CARLOS TORO.

“Lloraba de rabia porque se podía haber evitado y yo no quiero aplausos, quiero medios. Me dieron una mascarilla quirúrgica que tenía que usar cinco días, así que me la guardaba en el bolsillo y luego la recuperaba. Y luego me dieron una FFP2 defectuosa. Intuyo que me contagió un paciente y luego yo contagié a mi marido. He sentido impotencia, frustración, rabia y miedo a contagiar a mis pacientes”. El testimonio de una enfermera del hospital Punta de Europa en Algeciras (Cádiz) que pide el anonimato refleja la desprotección que han sufrido los profesionales sanitarios de la provincia de Cádiz, sin mascarillas ni otros equipos necesarios para tratar a pacientes con coronavirus hasta hace una semana.

La paradoja es clara: en esta provincia andaluza hay más sanitarios afectados por el virus que enfermos. Los sanitarios afectados por la covid-19 son 1.669, entre contagiados, en aislamiento domiciliario, en estudio y de baja, mientras que los ciudadanos que han dado positivo desde el principio de la pandemia ascienden a 1.310, según datos de la Junta de hace una semana. Se desconoce si hay otras provincias en España con esas cifras, dado que incluyen datos que no son epidemiológicos.

“Los jefes siempre decían que era el protocolo, que no significaba que ellos estuvieran de acuerdo. Pero alguien tiene la culpa, y nosotros los trabajadores, no”, añade esta enfermera, que ya superó la enfermedad. En Andalucía, la tasa de los sanitarios que han dado positivo por el virus son 2.892, un 21% del total de 13.688 andaluces contagiados, pero el porcentaje se dispara hasta el 28% si se incluyen los 989 trabajadores sociosanitarios de las residencias, donde han muerto 488 ancianos. La pandemia ha tenido una escasa incidencia en la comunidad, dada su población de 8,4 millones de habitantes, aun así hay 1.263 muertos, dos de ellos sanitarios. “Siempre hemos exigido equipos de protección adecuados y test, pero la Junta siempre nos decía que llegaban, que estaban llegando, que estaban en camino… El mecanismo de adquisición de materiales no ha sido el adecuado”, censura Juan Antonio Repetto, presidente del Colegio de Médicos de Cádiz.

La Junta ha retirado hasta cinco lotes con decenas de miles de mascarillas defectuosas, las últimas de un lote caducado desde 2014 cuya fecha fue tachada por algún responsable con rotulador negro, pero que los sanitarios eliminaron con disolvente y grabaron en vídeos que se hicieron virales el pasado fin de semana. El presidente de la Junta andaluza (PP y Ciudadanos), Juan Manuel Moreno, pidió disculpas el pasado domingo a los profesionales sanitarios por la distribución de mascarillas defectuosas. “Unas han sido compradas y otras donadas”, alegó. Mientras, la Consejería de Salud achaca las altas cifras de sanitarios contagiados a que este colectivo ha acaparado los test rápidos realizados en la región. “Es normal que tengan más positivos, se han priorizado las pruebas a profesionales sanitarios, residentes y sociosanitarios”, aduce una portavoz.

El último lote caducado, de la marca Suremask ConfortConver, fue repartido en centros de salud de la comarca de la Axarquía (Málaga) y de la Sierra de Cádiz, que tuvo un gran foco de contagio en una residencia de Alcalá del Valle, con 20 trabajadores y 38 residentes contagiados, dos de ellos fallecidos. “La Sierra es la gran olvidada y con la misma ambulancia se trasladaba a un paciente covid-19 y a un infartado, hasta que la Junta reculó”, critica José Toro, de UGT.

La carencia de equipos de protección se ha notado tanto en hospitales como en centros de salud de todas las comarcas de la provincia. “La falta de equipos ha sido la clave y hemos caído como moscas. Hemos vestido a compañeros con bolsas de basura para atender a pacientes y los agricultores nos han hecho batas con el plástico de sus invernaderos. Me dieron una mascarilla FFP2 para todo un mes y te creas una falsa sensación de seguridad cuando su uso es de ocho horas”, relata indignado un médico de atención primaria de Sanlúcar de Barrameda, que también pide preservar su identidad. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) emitió hace un mes una circular para sus 106.000 trabajadores por la que les prohibía “comunicar datos sobre pacientes de coronavirus” y recordaba su “obligación de guardar secreto sobre cualquier información”, lo que ha extendido el miedo entre los profesionales sanitarios a hablar con la prensa, para así evitar represalias.

Tras casi dos meses de estado de alarma, esta semana el SAS espera completar la realización de test rápidos para toda su plantilla. Sin embargo, los sindicatos alertan de que los test distribuidos, de la marca Innovita Biological Technology, han dado negativo para muchos médicos y enfermeras que ya sufrieron la enfermedad. “Prácticamente todos los test están dando negativo, incluso en personas que han pasado la enfermedad, lo que hace dudar mucho de su efectividad. La indicación del fabricante es que se haga con sangre venosa y se hace con sangre capilar, con la opinión contraria de los epidemiólogos que entienden que pierde una efectividad del 7%”, lamenta Cristina Martín, del sindicato Satse.

Sobre la eficacia de los 100.000 test masivos a sus sanitarios, la Junta responde: “Los pacientes inmunocomprometidos pueden tener una respuesta retardada, o insuficiente de anticuerpos, con unos niveles de los mismos indetectables mediante este ensayo. Y los falsos negativos también están descritos tanto en los test rápidos serológicos como en las PCR, ninguna técnica es infalible en la actualidad”. Los test proceden de una donación, cumplen con la normativa europea en materia de certificación y “están contrastados en el mercado”, asegura el Gobierno andaluz. “No obstante, al igual que se hizo en residencias, la consejería hará una segunda ronda de test rápidos a los profesionales con otra casa comercial”, avanza una portavoz.

“Las batas no transpirables han ocasionado desmayos a los trabajadores que no han sido reconocidos como accidente laboral y solo hace una semana a ciertos enfermeros no les dejaban ponerse las mascarillas con pacientes no diagnosticados por el virus porque sus superiores decían que causaba alarma social. A estas alturas, el personal ya no puede más y la sensación es de maltrato”, resume Martín. Los profesionales sanitarios se mantienen cautos ante la aparición de nuevos contagios después de que los equipos de protección hayan llegado tras semanas de carestía. Al igual que Huelva y Almería, la provincia de Cádiz no registró este lunes ningún nuevo caso por covid-19.

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