La crisis del coronavirus

Sin pistas de los ‘rastreadores’ necesarios para la desescalada

España carece de un plan nacional y la mayoría de comunidades no saben todavía cómo vigilarán a los contactos de los nuevos casos para aislarlos e impedir brotes

Un sanitario, en el hotel medicalizado Plaza de Barcelona, el pasado 14 de abril.
Un sanitario, en el hotel medicalizado Plaza de Barcelona, el pasado 14 de abril.Albert Garcia

El seguimiento de los contactos que ha tenido un contagiado de coronavirus es básico en la nueva etapa que empieza España. Para evitar que el virus resurja, será necesario saber por dónde ha pasado cada nuevo infectado y de quién ha estado cerca para cortar lo antes posible la cadena de transmisión. Solo así podremos recuperar algo de normalidad, advierten los expertos. Y para ello se necesitan miles de rastreadores del virus de los que, por ahora, nada se sabe. Pese a que es “clave” tener esa capacidad, según aseguró este domingo Fernando Simón, no hay un plan nacional y la mayoría de comunidades no han decidido cómo van a reforzar los centros de salud y los equipos de salud pública.

Mientras, otros países preparan “ejércitos” de rastreadores, en palabras del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, que anunció hace unos días que entrenará a entre 6.000 y 17.000 personas para investigar contactos. El Reino Unido se ha propuesto reclutar a 18.000 antes del día 15. Alemania ya ha establecido que necesitará un equipo de cinco personas por cada 25.000 habitantes para esta tarea. Angela Merkel ha anunciado la creación de 105 equipos móviles financiados por el Ministerio de Sanidad para aliviar los cuellos de botella que puedan producirse en las Administraciones locales. “Tenemos que volver al principio. Y empezar a rastrear cada uno de los casos: ¿dónde y cómo se infectaron?”, dijo Merkel el viernes en una rueda de prensa que se ha hecho viral por cómo la canciller explica de forma sencilla y rigurosa la importancia de la investigación epidemiológica.

Alemania rastreó su primer brote en la empresa Webasto, donde varios empleados hicieron un curso de formación con una compañera china que estaba infectada. “Si hubiéramos tenido éxito al seguir haciendo esto, algunas medidas que hemos tomado no habrían sido necesarias”, explicó Merkel. Pero empezaron a llegar más casos y con ellos un crecimiento exponencial para el que los servicios de salud pública ya no daban abasto. Ahora, con una incidencia muy baja, dice la canciller, hay que volver al principio.

Coincide con ella la Organización Mundial de la Salud, que lleva semanas pidiendo a los países que aumenten su capacidad para hacer test e identificar a quienes han estado en contacto con los contagiados. Rastrear contactos no es llamar a la familia de un afectado y recomendarles aislamiento durante 14 días. Implica muchas horas de trabajo por cada caso: en primer lugar, entrevista telefónica con el infectado para saber dónde ha estado y con quién ha podido coincidir, búsqueda de esos contactos, clasificarlos en riesgo bajo o alto, llamar a esas personas para que, en su caso, se hagan una prueba, e ir incluyendo toda la información en una aplicación informática. Este domingo se detectaron en España 838 nuevos contagios, pero son solo la punta del iceberg: en la mayoría de comunidades a los casos con síntomas leves no se les hace la prueba.

“Con lo que teníamos antes no podemos dar respuesta”

El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades también considera clave el rastreo de contactos, al que ha dedicado varios informes durante la crisis. “Consume muchos recursos”, constata en el último, y recomienda a los países posibilidades como “reclutar personal no médico, incluidos voluntarios, si es posible garantizar la protección de datos, la formación y la supervisión”. También sugiere que, en caso de necesidad, se reoriente el trabajo de call centers que hasta ahora se dedicaban a otra cosa.

Jesús Molina-Cabrillana, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, asegura que aún no hay un plan o una estrategia para “responder rápidamente a los brotes que aparezcan, que aparecerán”. Habrá que mejorar la coordinación, asegura, y reforzar los servicios de salud pública. “Algo hay que hacer porque con lo que teníamos antes no podemos dar respuesta. De hecho, si España se ha visto tan afectada probablemente ha sido por eso”, señala. La salud pública, añade, nunca se ha considerado una prioridad.

Con respecto a los call centers o a emplear personal administrativo para hacer el rastreo de contactos, Molina-Cabrillana no lo descarta debido al volumen de trabajo que supondrá, pero alerta de que, de optar por esa estrategia, esos trabajadores tendrán que haber sido formados previamente y estar siempre bajo supervisión. Y añade que un refuerzo que sin duda llegará próximamente a los departamentos de salud pública serán los médicos MIR que terminan ahora su residencia en la especialidad de Medicina Preventiva. “No creo que ninguna comunidad piense en dejarlos en paro. Creo que los contratarán a todos”, asegura.

Varias comunidades preguntadas por EL PAÍS aseguran que están esperando a que Sanidad les diga cómo deben proceder. Simón, en cambio, aseguró el domingo que la fórmula para empezar a reclutar o formar a los rastreadores la deben decidir ellas: “Podría ser la contratación o la reorganización de servicios”, aseguró. Independientemente del número de casos que tenga, ninguna comunidad podrá pasar a la fase 1 si no puede demostrar que es capaz de hacer un buen seguimiento de los contagios, según las instrucciones enviadas a las comunidades para el plan de desescalada. La responsabilidad recae en la atención primaria y en los departamentos de salud pública, ambos muy mermados de recursos tras la crisis.

“Fuera de los convivientes en el domicilio del infectado no tenemos medios para actuar desde los centros de salud. Es imposible de asumir”, asegura José María Molero, médico de familia en un barrio del sur de Madrid y miembro del grupo de trabajo de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. Lo ideal, añade, sería poder rastrear, pero “no se ha hecho hasta ahora”. Ante un caso sospechoso, explica, se pregunta al paciente si tiene contactos domiciliarios y a estos se les indica que deben permanecer en cuarentena junto con la persona enferma.

En muchas comunidades, como Madrid, todavía falla el paso previo: detectar el contagio. Pese a que el ministerio exige en el plan de desescalada que se hagan pruebas PCR a todos los casos sospechosos, Melero confirma que esto en Madrid aún no sucede. Cuando llega un paciente con síntomas de infección respiratoria aguda se le clasifica en el sistema informático como sospecha de Covid-19. Solo se le hará prueba si es trabajador sociosanitario o de servicios esenciales.

Un pediatra de urgencias de un hospital madrileño relata que en los hospitales solo se hace PCR a los niños que precisan ingreso o están inmunodeprimidos. Ni a los leves ni a los contactos de casos confirmados. Y añade que el control posterior es voluntario. “Decimos a los padres que contacten con su centro de salud para seguimiento”. Añade que la situación es la misma que antes del pico de la epidemia, pero por distintas razones: “Antes era imposible de gestionar por el volumen de casos. Ahora falta una estrategia o plan”. Un portavoz de la Comunidad de Madrid aseguró que esta semana se va a empezar a hacer PCR en primaria a los casos sospechosos.

Detectar más o menos casos depende del número de pruebas. Para encontrarlos hay que buscarlos. El 28 de abril Sanidad publicó las estadísticas por comunidades. La Rioja, Asturias, Cantabria y el País Vasco son las que más PCR han hecho por habitante. Andalucía, que asegura seguir el protocolo de Sanidad, la que menos. El último, del 10 de abril, solo indica las pruebas a los casos graves (hospitalizados) y al personal sanitario. Este documento ya no está en la página web y no se ha sustituido por otro actualizado.

Cataluña tampoco está haciendo rastreo, según un médico de familia consultado: “Aquí hay capacidad y ganas. Todo el mundo lo está reclamando”. Otra médica de familia asegura que en Valencia solo piden PCR a personal esencial, pacientes inmunodeprimidos o para comprobar si alguien que ya tuvo PCR positiva da negativo pasados unos días: “Los contactos no los rastreamos. Es complicado porque no tenemos un positivo claro”.

¿Qué es un contacto de un caso positivo?

El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades maneja seis definiciones de lo que es un contacto de una persona contagiada de coronavirus y al que hay que identificar y aislar. Puede ser una persona con la que ha tenido contacto “cara a cara” a menos de dos metros durante más de 15 minutos; con la que haya estado en un lugar cerrado (hogar, aula, sala de reuniones, sala de espera de un hospital...) durante más de 15 minutos; que haya viajado en el mismo avión en las dos filas de asientos adyacentes (si se movió por toda la cabina pueden acabar siéndolo todos los pasajeros); en caso de contacto físico como un abrazo o apretón de manos; si ha estado en contacto con sus secreciones (si le tosió encima), o si es un sanitario que atendió a pacientes infectados sin la debida protección.

Con información de Ana Carbajosa.

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