La crisis del coronavirus

Francia prepara el complejo reinicio del curso escolar a partir del 11 de mayo

La vuelta a las aulas es considerada por Macron como una medida social para acabar con las desigualdades del confinamiento, pero los profesores exigen garantías ante los riesgos para la salud

La céntrica calle Rivoli, en París, el lunes 13 de abril.
La céntrica calle Rivoli, en París, el lunes 13 de abril.Utrecht Robin/ABACAPRESS.COM / GTRES

Francia saldrá el 11 de mayo del confinamiento estricto en el que vive desde mediados de marzo, según anunció el lunes el presidente, Emmanuel Macron. Pero los detalles de este inicio del regreso a la normalidad todavía están en el aire. Un lugar en el que este retorno puede resultar especialmente complicado es en las escuelas.

Sindicatos de profesores y asociaciones de padres alertaron el martes de los riesgos sanitarios que implica la decisión, si se realiza con precipitación y sin la preparación suficiente para proteger a alumnos y docentes del coronavirus. El Gobierno insistió en que la vuelta será progresiva, mientras busca fórmulas para garantizar la distancia social en las aulas, con clases reducidas, por ejemplo.

“Las cosas no ocurrirán de la noche a la mañana”, ha advertido el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, en una entrevista con la cadena de televisión France 2. El mensaje del Gobierno es que el 11 de mayo no es la fecha del reinicio del curso escolar, sino el primer día de una reincorporación que se desarrollará durante semanas. Las modalidades están por definir.

Blanquer debe empezar a reunirse con representantes de profesores y alumnos. Se ha dado un plazo de 15 días para decidir cómo será esta peculiar rentrée de 12,4 millones de alumnos —de preescolar al instituto— y de unos 880.000 profesores que, en esta fecha, llevarán casi dos meses encerrados en sus casas.

Tras anunciar que, a partir del 11 de mayo, se reabrirían “progresivamente” los centros educativos, Macron ha considerado esta decisión como una medida social. “Demasiados niños, sobre todo en los barrios populares y en el campo, están sin escuela y no tiene acceso a Internet ni pueden recibir la misma ayuda de sus padres", ha argumentado. "En este periodo, las desigualdades de alojamiento y las desigualdades entre familias todavía están más marcadas”.

Los sindicatos de profesores ven con inquietud los planes del presidente. “El retorno no debe ser precipitado”, ha declarado en un comunicado Stéphane Crochet, del sindicato SE-UNSA. “Antes de hacer nada, se deben reunir las condiciones de seguridad”.

Francette Popineau, del sindicato SNUipp-FSU, mayoritario en la educación primaria, sostiene en Le Monde que “las condiciones [para abrir las escuelas] no existen, puesto que los cines seguirán cerrados”. Teatros, museos, restaurantes y cafés —además de todos aquellos espacios donde puedan producirse aglomeraciones— también seguirán cerrados. Popineau añade: “Se reabren las escuelas para relanzar la actividad económica y se sacrifica demasiado rápido a los profesores”.

“La escuela es el pulso y el pulmón de nuestro país. Todo transita por ella”, ha dicho en la cadena RTL Rodrigo Arenas, copresidente de la asociación de padres FCPE. “Los niños pueden contaminarse entre ellos y contagiar a personas de más edad. No hay que entrar en una segunda ola de contaminación”.

“Harían falta test para todo el mundo. Es un mínimo", opina Benoît Teste, secretario general del sindicato FSU, en un vídeo difundido en las redes sociales. Macron ha anunciado el objetivo de disponer de test solo para las personas con síntomas, además de máscaras para todos los franceses. "Y no podemos tener 35 alumnos por clase: las aulas no están hechas para respetar los gestos barrera”, añadió Teste.

El ministro Blanquer ha explicado que, antes de la apertura de las escuelas, será necesaria una limpieza de las aulas y una preparación pedagógica. Blanquer contempla reducir el número de alumnos por clase e incorporar a los estudiantes poco a poco y en función del nivel educativo. Entre un 5 y un 8% de alumnos han perdido el contacto con la escuela y no siguen las clases en Internet ni las instrucciones de los docentes. Estos podrían ser los prioritarios.

Que el debate en Francia sobre el fin del confinamiento se haya centrado en la escuela —más que el mundo económico—, no es casualidad. La llamada educación nacional es el núcleo de este país, el gran igualador últimamente medio averiado, la institución que regula todos los ritmos de la sociedad. Y, en las circunstancias actuales, la llave sin la cual la maquinaria productiva no puede arrancar.

“El objetivo es que entre el 11 de mayo y el 4 de julio, día de inicio de las vacaciones de verano, logremos la resocialización que permita volver al aprendizaje", ha explicado el ministro. "Si no, el daño social y humano puede ser muy importante”.

Esta apertura de las escuelas evitaría también que los padres y madres que deban desplazarse para trabajar dejen a los hijos solos en casa. Para la apertura de las universidades no hay fecha.

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