La crisis del coronavirus

El sector funerario: “Esto es como un 11-M continuo”

El volumen de trabajo en Madrid quintuplica al habitual de un día de marzo

Miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) acceden este lunes al Palacio de Hielo, en Madrid
Miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) acceden este lunes al Palacio de Hielo, en Madridvíctor sainz

El sector funerario está curado de espanto y curtido para lidiar con los peores escenarios. Pero nada han visto como la epidemia del coronavirus. “Esto es histórico. Es como un 11-M continuo. No es comparable con nada”, explica Alfredo Gonsálvez, secretario general de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef). El goteo de fallecidos a causa de esta pandemia, que ya alcanza las 3.434 muertes, ha puesto a prueba su capacidad logística. En la Comunidad de Madrid, el volumen de trabajo en las últimas jornadas se ha quintuplicado con respecto a un día de marzo cualquiera.

“Estamos desbordadísimos. No podemos hablar”, zanja al teléfono un trabajador de la Funeraria Anoia, ubicada en Igualada, uno de los cuatro municipios barceloneses confinados desde el 13 de marzo tras detectarse un brote de coronavirus en torno al hospital municipal. Ya hay 41 fallecidos a causa de este episodio infeccioso.

Allá donde hay más decesos, como Madrid, se han tenido que tomar medidas extremas. Por ejemplo, convertir una pista de hielo (el Palacio del Hielo) en una morgue improvisada. La funeraria municipal de Madrid ha dejado de recoger a las víctimas del coronavirus ante la falta de material adecuado. “Nosotros también estamos preocupados por la seguridad, no por el manejo de los fallecidos, ya que si cumplimos los protocolos no hay problemas. Pero nos preocupa preservar a las familias y al personal del entorno del fallecido para evitar la transmisión”, señala Gonsálvez. En una pequeña funeraria de la sierra de Madrid han dado positivo los dos trabajadores de la empresa y han tenido que asumir sus servicios otras compañías funerarias de los municipios colindantes.

Para evitar la transmisión del virus, las funerarias han ido endureciendo las medidas de seguridad. El grupo Mémora —mayoritario en España y presente en 21 provincias, entre ellas Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Zaragoza— ha optado por limitar los velatorios a 30 minutos y solo con el círculo más cercano del fallecido. Todas las ceremonias se posponen hasta que pase la crisis sanitaria y se refuerza la atención telefónica de apoyo psicológico a las familias. La idea de estas medidas es evitar que coincidan varias familias en las instalaciones funerarias y también agilizar los actos. “El primer objetivo es reducir la transmisión para proteger a las familias y al servicio. Y, a la vez, es una medida que nos permite redirigir equipos de profesionales a otras partes según las necesidades”, señala Fernando Sánchez Tulla, director de relaciones institucionales del Grupo Mémora. La compañía funeraria sostiene que, en los últimos días, los servicios han llegado a multiplicarse por seis en algunas zonas de Madrid y se han incrementado un 30% en Barcelona.

Los expertos del sector consultados coinciden en que la situación actual es “histórica”. “Hemos estado en distintas catástrofes, como atentados o cuando se estrelló el avión de Germanwings, pero la gravedad y la dimensión de esto no tiene nada que ver”, sostiene Sánchez Tulla. Las funerarias descartan un colapso de su capacidad logística: disponen de 2.600 instalaciones funerarias con más de 6.000 salas y 450 hornos crematorios que “pueden atender el número de fallecidos que hay”, apostilla Gonsálvez.

Desde Mémora, no obstante, temen más una saturación en la fase de entierros y cremación. “Esta parte la suelen gestionar desde el ámbito municipal y aquí no tenemos capacidad de reforzar. Tenemos planes de contingencias y valoramos escenarios y medidas rápidas por lo que pueda pasar. Por ejemplo, estamos acondicionando salas de tanatorios con equipos de refrigeración para acoger más difuntos porque, si hay problemas en la parte final y se tarda más en la parte de cementerios y crematorios, no podremos dar salida tan rápido a los cuerpos”, apunta el portavoz de Mémora. En cualquier caso, señala el portavoz de la patronal, en Madrid han habilitado 22.000 nichos en su cementerio para acoger fallecidos.

El sector, que emplea a unas 12.000 personas, reclama también más equipos de protección para sus trabajadores. “El profesional está preparado y formado para esto al 100%. Tratan cada caso de forma diferente. Hay que reconocer su trabajo y que no son invisibles”, señala Gonsálvez. Las empresas piden también más coordinación con las administraciones. “La morgue del Palacio del Hielo no se ha coordinado con nosotros y no tiene mucho tráfico porque no ha habido coordinación. Hemos pedido a la Comunidad de Madrid el protocolo de actuación de esta morgue”, protesta el portavoz de la patronal.

Cuando toda esta crisis pase, coinciden las funerarias, tendrán que celebrarse las ceremonias que han quedado pendientes. Es necesario para cerrar el proceso de duelo. “No podemos perder a una persona y no ritualizar su muerte. Es muy importante que las familias lo hagan”, dice Sánchez Tulla, de Mémora.

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