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“No ha venido nadie y nadie me ha llamado”

La saturación de las centralitas de emergencias retrasa la toma de muestras a posibles afectados

Jessica Mouzo
El hospital de Torrejón, donde este jueves dos pacientes dieron positivo por coronavirus y quedaron ingresados.
El hospital de Torrejón, donde este jueves dos pacientes dieron positivo por coronavirus y quedaron ingresados.FERNANDO VILLAR (EFE)

Aislada, primero en una sala del centro de salud y luego en su propia casa. Así pasó Elena (nombre ficticio) los últimos dos días por una sospecha de coronavirus. La mujer, de 40 años y residente en Madrid, estuvo más de 24 horas esperando a que “alguien” del servicio de salud de Madrid fuese a tomarle una muestra para descartar —o confirmar— la presencia del virus. A ojos de Salud Pública era, según le indicó su médico de cabecera el miércoles, sospechosa de padecer la enfermedad infecciosa: la sintomatología coincidía y estuvo recientemente en Milán, una de las zonas de riesgo decretadas en los protocolos del Ministerio de Sanidad. Elena se confinó en casa por prescripción médica a la espera de un equipo sanitario que no llegaba y con una centralita del 112, asegura, que daba la espera por respuesta.

Aunque Sanidad celebra que el sistema funciona con fluidez, la llegada del coronavirus a España ha empezado a tensionar algunos servicios. La Asociación de Médicos y Titulados de Madrid (AMYTS) denuncia por ejemplo el descontrol en la centralita del Servicio de Urgencia Médica (Summa 112), por falta de efectivos. El Summa admite que la presión de llamadas al 112 se duplicó en un día (el miércoles alcanzó las 750 llamadas) y señala que se han reforzado los equipos y las unidades de atención domiciliaria para tomar muestras a los casos sospechosos leves.

Elena ya arrastraba algo de catarro cuando partió para Milán, el pasado viernes. A su vuelta, el domingo, continuaba con el malestar y el martes llegó a perder la voz. Cuando el miércoles acudió al centro de salud y explicó su situación, se activaron las alarmas. Mascarilla en la boca y reclusión en una sala aparte del centro.

En vídeo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, asegura que el sistema de salud español está preparado para hacer frente al coronavirus.Foto: Atlas | Vídeo: Europa Press

Pero mientras el Ministerio y las consejerías se jactan de haber difundido toda la información necesaria a los centros, Elena denuncia el desconocimiento de los profesionales que se ocuparon de ella. “La doctora que me atendió me dijo que iba a ver cómo tenía que proceder porque no tenían indicaciones”, señala. Su periplo comenzó con directrices de que sería trasladada al Hospital 12 de Octubre para verificar la presencia del virus, unas órdenes que mutaron un rato después: “Estuve dos horas esperando sola en esa sala. Luego me dijo la doctora que los protocolos habían cambiado y como hay muchos casos, me tenían que mandar a casa y a lo largo de la tarde pasaría alguien a hacerme la prueba”, relata.

Nadie apareció por la tarde. Tampoco a la mañana siguiente. No había respuesta en los operadores del 112, que la mantenían a la espera mientras admitían estar “colapsados”, asegura. Hasta las cuatro de la tarde de este jueves no aparecieron los equipos del Summa para tomarle las esperadas muestras. En unas horas tendrían que haberle dado respuesta pero, el jueves por la noche, aún no sabía si había coronavirus en su organismo o no.

Más de lo mismo le ocurrió a otra chica madrileña de 19 años. La joven, que prefiere mantener el anonimato, viajó a Milán entre el jueves y el domingo pasado. A la vuelta empezó a encontrarse mal. El miércoles se despertó con fiebre y llamó al Summa, que le recomendó aislamiento domiciliario a la espera de que fuesen a recoger las muestras a casa. “No ha venido nadie ni nadie me ha llamado”, explicaba el jueves por la tarde. La operadora que la atendió, señaló la joven, se excusó con que estaban “desbordados”.

En los últimos días, las centralitas de los servicios de emergencias echaban humo. En Cataluña, explica una portavoz del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), han pasado de 40 llamadas sobre el coronavirus en los primeros días de crisis en Wuhan a 1.500 este miércoles, cuando ya se habían identificado casos en España. Con este incremento del volumen de llamadas han reforzado el personal según las necesidades, confirmó el jueves esta portavoz.

En Madrid, en cambio, el sindicato médico denuncia la presión de algunos servicios. “Se están saturando los equipos del Summa, de atención primaria y de Salud Pública porque la plantilla es la misma. La gente tiene que esperar porque el 112 y Salud Pública se saturan. ¡Hay escasez de personal y hay más tiempo de espera!”, resuelve Pelayo Pedrero, coordinador de prevención y riesgos laborales de la Asociación de Médicos y Titulados de Madrid. Ramón Eduardo Ramos, responsable de área del Summa de la asociación, matiza que el servicio “no está desbordado”, pero sí se han tenido que tomar medidas para paliar las deficiencias detectadas. “El miércoles se dispararon las llamadas y hubo mucha espera. Se está valorando habilitar una línea específica solo para consultas del coronavirus”.

Desde el jueves, y ante el aumento de peticiones de Salud Pública para verificar casos sospechosos, la Consejería de Sanidad de Madrid ha dejado en manos de las unidades de atención domiciliaria del Summa la toma de muestras de presuntos casos con sintomatología leve. Los graves serán trasladados a los hospitales de referencia. La Consejería no descarta, además, acreditar más laboratorios (ahora hay cuatro en la comunidad) para poder realizar las pruebas de verificación del virus. Con todo, Ramos advierte: “La enfermería del Summa asumirá la toma de muestras en los domicilios de los sospechosos, pero solo va a haber dos o tres vehículos útiles. Si se dispersa la toma de muestras o aumenta la demanda, hará falta contratar a más gente. Y falta de personal vamos a tener porque ya la tenemos ahora”.

Mascarillas bajo control en los hospitales

Algunos hospitales han tomado medidas para racionalizar el uso de mascarillas, agotadas en muchas farmacias ante la preocupación social por la crisis del coronavirus. En el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, por ejemplo, hay acceso restringido a algún tipo de material y registros continuos de los utensilios que se dispensan para evitar su mal uso.

Aunque los hospitales consultados coinciden en que no hay problemas de desabastecimiento, algunos han decidido prestar más atención al uso —o abuso— de las mascarillas. En el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, por ejemplo, han decidido habilitar medidas de supervisión y registro para controlar el 'stock'.

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Jessica Mouzo
Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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