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Carbono 14 para detectar el marfil ilegal

La Guardia Civil ha realizado la mayor aprehensión de colmillos de elefante africano en una actuación en la que se han incautado de 2.296 animales de 70 especies protegidas

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Colmillos y tallas en marfil de elefante, cuernos de rinoceronte, tráfico de angulas que se convierten en anguilas, tortugas en peligro de extinción en maletas en el aeropuerto del Prat... La Guardia Civil se ha incautado en la última operación de lucha contra el tráfico ilegal de 2.296 especímenes de 70 especies de fauna protegida. Entre los trofeos de caza se han decomisado especies amenazadas como la avutarda; pieles de felinos protegidos, entre ellos el ocelote o el lince boreal; caparazones de tortuga carey o seis loros grises de cola de vinagre (en peligro de extinción). En Badajoz, se descubrió un zoo ilegal com más de 100 animales de diversas especies con protección como el puercoespín africano o la grulla colorada.

Como novedad, el Seprona ha incorporado por primera vez la prueba del carbono 14 para demostrar si el marfil incautado es legal o no. El comercio internacional de marfil está prohibido desde 1989, cuando los elefantes africanos obtuvieron la máxima protección bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Para vender este marfil legal en la UE es preciso un certificado de las autoridades, menos en el caso de que se trate de piezas talladas y compradas antes del 3 de marzo de 1947. Por eso es tan importante datar con precisión los colmillos.

Los análisis se han realizado en el Centro Nacional de Aceleradores (CNA) de Sevilla. El Seprona comenzó a enviarles muestras desde finales del año pasado. "A partir de las cuales podemos saber la edad del colmillo", explica Javier Santos, responsable del servicio por datación de carbono 14 del CNA. "Un colmillo crece desde la base, por lo tanto esa parte sería la más reciente y la punta la más antigua. Cada nuevo trozo que aumenta está marcado por el carbono 14 que hay en el ambiente", explica. Las plantas absorben el radiocarbono que desprendieron al aire las pruebas nucleares realizadas a partir de 1945, cuando las potencias mundiales comenzaron a detonar bombas nucleares, lo que envió a la atmósfera más carbono. Es el punto de inflexión. "A partir de ahí, se llegó a duplicar la cantidad y todos los seres vivos están marcados por esa señal", explica el técnico. La técnica permite distinguir si la pieza es anterior o posterior a 1955 (cuando ya se había expandido en la atmósfera el carbono de las pruebas nucleares). Antes eran los anticuarios los que databan las piezas.

La población de elefante africano ha decrecido hasta un 30% en los últimos siete años debido a la matanza por los furtivos, que entre 2007 y 2014 acabaron con unos 28.000 ejemplares al año. La tendencia ha variado y hay estudios que indican que las capturas se han reducido a la mitad. "En cualquier caso, si se mantiene la actual tasa de furtivismo, los expertos estiman que la población se habrá extinguido en 15 o 20 años", indica la Guardia Civil. Se han incautado de 543 piezas de marfil, valoradas en más de 400.000 euros, tanto tallado como colmillos en bruto, la mayor aprehensión que se ha realizado en España. El año pasado solo fueron 110. "No significa que exista más tráfico, sino que nos hemos centrado en ello", explica el comandante del Seprona.

Al daño que se produce en la biodiversidad con el tráfico de especies, se une el valor que alcanzan las piezas lo que proporciona un lucrativo negocio. "Es más rentable comerciar con angulas (uno de los animales aprehendidos) que con cocaína", ha explicado el comandante del Seprona Sergio Rodríguez esta mañana en la presentación de los resultados. El precio no deja lugar a dudas: "Un kilo de angula aquí se convierte en una tonelada de anguila en Asia, y el kilo se vende a 1.000 euros, se transforma en más de un millón de euros". El cuerno de rinoceronte está valorado a 60.000 euros el kilo y un colmillo en bruto de mas de un metro de elefante en unos 3.000 euros, cantidad que varía dependiendo de si está tallado o no.

También sale provechoso este comercio ilegal debido a las reducidas penas a las que se enfrentan los criminales. "Las sanciones no son altas, no llegan al año, pero si se suma el contrabando, la pertenencia a grupo criminal e, incluso, el blanqueo de dinero, llegaría a los tres o cuatro años", ha añadido el comandante Rodríguez. La operación se ha desarrollado durante tres meses y en ella se han investigado a 203 personas y se han interpuesto un total de 225 denuncias por irregularidades relacionadas con el contrabando, la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad. 

La operación se ha desarrollado en tres fases. La primera de ellas, coordinada por la Interpol y publicada por EL PAÍS, se focalizó en el tráfico de angula europea (alevines) que se engordan en granjas para su posterior consumo. La segunda, se centró en el control de los reptiles. Se han intervenido 628 especímenes, y se han producido seis detenciones.  Entre las actuaciones, destaca una intervención en el aeropuerto de Barcelona-El Prat de 76 ejemplares de tortuga gigante de Aldabra que un pasajero llevaba en su equipaje. En el mercado habrían alcanzado los 114.000 euros. Además, se localizaron 113 especímenes de tortuga estrellada de Madagascar, una especie catalogada en peligro crítico por la UICN. La valoración total es superior a los 90.000 euros.

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