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Dos investigados tras dejar inconsciente a un joven por su condición sexual

La víctima recibió una paliza por un grupo de diez personas a las afueras de una discoteca en la localidad de Pizarra, en Málaga

Una pareja gay que el pasado agosto fue agredida en Madrid.
Una pareja gay que el pasado agosto fue agredida en Madrid.

El mes de octubre pasado, diez personas atacaron a un joven por su condición sexual. Ocurrió a las afueras de una discoteca ubicada en el polígono de Pizarra (9.118 habitantes), municipio a unos 30 kilómetros al norte de Málaga capital. De madrugada, se acercaron hasta él y, tras hostigarle con insultos y amenazas, comenzaron a agredirle duramente. Tanto, que lo dejaron inconsciente. Ocho meses después, la Guardia Civil ha identificado a dos vecinos de Coín, localidad vecina de Pizarra, como dos de los agresores. Se les acusa de un delito de odio por la condición sexual y otros tres por lesiones.

Según relató la víctima, el grupo se le acercó cuando se encontraba en las proximidades del local y allí comenzaron a insultarle por su condición sexual y, más tarde, a agredirle en repetidas ocasiones. Dos testigos intentaron auxiliarle, pero también recibieron los golpes. La víctima fue trasladada por los otros agredidos hasta un centro de salud.

A partir de ese momento, la Guardia Civil comenzó una investigación que no ha resultado fácil por los pocos datos que los tres heridos ofrecieron sobre los agresores. Finalmente, los agentes han dado con dos de los agresores en Coín, a 17 kilómetros de donde sucedieron los hechos. Se trata de dos vecinos de esa localidad a los que se imputa de un delito de odio por la condición sexual y tres más por lesiones.

Desde la asociación Andalucía Diversidad, explican que estos ataques homófobos “son mucho más habituales de lo que cree en la sociedad”, según su presidente, Antonio Ferre. De hecho, durante el último año ellos han registrado 328 casos de incidentes en espacios públicos, centros escolares, de las que solo un tercio cristalizaron en denuncias. El resto se frena por cuestiones de "intimidad, miedo a la venganza del denunciado, la idea de que la justicia es lenta y además, para muchas personas es hasta difícil identificar que son víctimas porque los insultos, las amenazas o incluso que les persigan a la carrera para agredirles es su día a día”, cuentan desde la entidad.

 Para la asociación, además, “es una buena noticia que agresiones como esta sean tratadas como delitos de odio y reciban una investigación policial tan detallada como en esta ocasión”. Y también destacan a los testigos “que han dado un paso adelante para declarar y que los agentes puedan tener más información”. “Ahora esperamos que la sentencia sea ejemplarizante, para que las personas del colectivo LGTBI vean que sí vale la pena denunciar”, añaden desde Andalucía Diversa.

“Hay gente que cree que la sociedad va para atrás, pero no es cierto. Ahora denunciamos, se investiga, llegamos a juicio y finalmente se condena a los culpables”, subraya Gonzalo Serrano, responsable de la Federación Arco Iris en Málaga, que cree que “la mayoría de la gente es mucho más tolerante y feliz que aquellos que agreden”.

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