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El cardenal australiano George Pell, condenado a seis años de prisión por pederastia

El que fuera responsable de las finanzas vaticanas tendrá que cumplir tres años y ocho meses de cárcel antes de pedir la libertad condicional

El cardenal George Pell sale del tribunal el pasado 26 de febrero. En vídeo, seis años de prisión para el cardenal George Pell por abusar de dos menores.

Los pecados del cardenal australiano George Pell, quien fuera el número tres del Vaticano, tienen ya un castigo concreto. El antiguo responsable de las finanzas vaticanas ha sido condenado este miércoles a seis años de prisión por cinco delitos de pederastia, uno por penetración oral, contra dos menores que pertenecían al coro de la catedral de Melbourne. El todavía purpurado ha recurrido el fallo y su entorno considera que tiene muchas probabilidades de salir exculpado en la segunda instancia. Pero el juez Peter Kidd del Tribunal del Estado de Victoria subraya ahora que deberá cumplir tres años y ocho meses de la condena antes de pedir la libertad condicional. Es decir, a partir de octubre de 2022.

La noticia de la condena de Pell es un tremendo batacazo a la imagen de la Iglesia y a la política de tolerancia cero promulgada durante este pontificado. Especialmente cuando llega de una forma tan cercana en el tiempo a la cumbre contra los abusos a menores celebrado a finales de febrero en el Vaticano. Entonces se habló de transparencia, control a los obispos y castigos concretos. Un inventario de medidas ausentes por completo en el caso de Pell. Consejero directo del papa Francisco hasta el pasado mes de diciembre (al menos en el organigrama vaticano), es el miembro de más alto rango de la Iglesia católica sentenciado por abusos a menores.

El cardenal no fue apartado de sus funciones como responsable de las finanzas hasta dos días antes de hacerse pública su condena. De hecho, ni siquiera fue obligado a dimitir, su mandato expiró de forma natural al llegar a los cinco años. Tampoco fue relevado de su cargo como asesor en el C9 (el órgano de cardenales que asesora al Papa en las reformas) hasta dos años después de marcharse como imputado a Australia y solo cuando el Vaticano tuvo noticia de que sería condenado. El Vaticano, o los órganos más cercanos a Francisco, siempre han creído que el caso de Pell quedaría en nada. De hecho, muchos siguen pensando que, en segunda instancia, tendrá mejores perspectivas de ser declarado inocente ante un juez (ya le sucedió en diciembre al arzobispo de Adelaida Philip Wilson, que había sido condenado a un año de prisión por encubrimiento).

Los hechos empezarán a ser revisados en junio. Pero, de momento, la sentencia considera probado que durante los años noventa se produjeron los abusos en la catedral de San Patricio, en Melbourne. Más allá de ese capítulo, desde hacía muchos años caía sobre el cardenal una alargada sombra de acusaciones. "En mi opinión, su conducta estuvo impregnada de una arrogancia asombrosa", señaló el magistrado. Kidd añadió que en el juicio "mantuvo su inocencia, que es su derecho", pero al mismo tiempo nunca mostró "remordimiento o contrición". 

El religioso se enfrentaba a una pena máxima de 50 de años de prisión, pero el juez argumentó que tuvo en cuenta tanto la edad del cardenal, 77 años, como los delitos "horribles" de los que se le acusaba. El juez Kidd, como señala la agencia EFE, remarcó en la sentencia que el abuso contra los dos niños del coro, que se produjo cuando iba aún vestido con sus atuendos religiosos oficiales, supusieron "un ataque sexual descarado y forzado contra las víctimas". "Los actos fueron sexualmente gráficos, ambas víctimas estaban visible y audiblemente angustiadas durante la ofensa", precisó el magistrado, al insistir en que Pell era consciente de sus actos e incluso no reaccionó cuando uno de los niños le pidió que los dejara ir.

La sentencia se emite después de que un jurado hallara culpable a Pell en diciembre del año pasado de los cinco delitos que se le atribuían, aunque el veredicto no se conoció hasta el 26 de febrero tras el sobreseimiento de un segundo caso contra el jerarca de la Iglesia católica por supuestos abusos sexuales contra menores en la década de 1970 en su ciudad natal, Ballarat. El 27 de febrero el religioso fue detenido a la espera de conocer su sentencia, que se ha hecho pública este miércoles. 

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