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Irlanda | Solo 82 curas condenados por abusos entre 1.300 acusados

La Iglesia irlandesa cree haber realizado ya gran parte de la expiación por los casos de pederastia, documentados en varios informes oficiales

Curas irlandeses reunidos a la entrada de la catedral de San Patricio.
Curas irlandeses reunidos a la entrada de la catedral de San Patricio.

El arzobispo de Irlanda, Eamon Martin, bendijo a principios de febrero las “velas de la expiación” destinadas a recordar, el pasado día 15, a las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia católica. Iglesias y parroquias de todo el país las encendieron para recordar a los miles de fieles cuyo sufrimiento fue ignorado durante décadas por la jerarquía eclesial. “Es mi intención relatar las experiencias vitales y todos los sentimientos de los supervivientes irlandeses al papa Francisco en persona, y a todo el cónclave que se reunirá en Roma a finales de este mes”, anunció Martin.

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La Iglesia irlandesa acude al Vaticano convencida de haber hecho ya gran parte de la expiación. Las primeras acusaciones de abusos sexuales en su seno comenzaron a ver la luz en la década de los ochenta, y conmocionaron a una sociedad irlandesa que, como en otros países de fuerte tradición católica, ha tomado distancia y ha reclamado justicia. Desde el escándalo del sacerdote pedófilo de Belfast, Brendan Smith, causante él solo de abusos sexuales a más de 140 niños durante 40 años, las autoridades irlandesas —y la Iglesia, renqueante en un principio pero plenamente consciente después de que estaba en juego su propia supervivencia— han puesto en marcha investigaciones y creado organismos específicos para atajar esta lacra. La Comisión para la Investigación de los Abusos Infantiles, establecida en el año 2000, documentó las violaciones y acosos sexuales, junto a la explotación laboral, de centenares de menores en el seno de las instituciones católicas. El Informe Ferns, cinco años después, reveló hasta 100 acusaciones de abusos entre 1962 y 2002.

El Informe Murphy, impulsado por la jueza Yvonne Murphy, examinó hasta 320 acusaciones y señaló públicamente a los responsables de haber encubierto hechos gravísimos. Finalmente, la Institución Histórica para la Investigación de los Abusos indagó en los escándalos ocurridos en Irlanda del Norte entre 1922 y 1995 y delató a los sacerdotes y seglares responsables de abusar de menores. Recomendó compensaciones económicas, monumentos conmemorativos y disculpas públicas a los supervivientes. Pocas de esas recomendaciones se han atendido. Más de 1.300 sacerdotes irlandeses han sido acusados de abusos de menores, pero solo 82 de ellos han sido condenados por los tribunales, según la organización BishopAccountability. La directora de esta asociación, Barrett Doyle, atribuye este retraso, en un país que fue el primero en exponer los abusos, a una “peligrosa combinación” del secretismo aún existente en la jerarquía católica y las leyes civiles en defensa de la privacidad y contra la difamación, que juegan a favor de los que perpetraron los abusos.

La asociación publicó online el pasado agosto los nombres de más de 70 sacerdotes de toda Irlanda que habían sido condenados por abusos. Todos ellos habían sido incluidos en los informes oficiales realizados en los últimos años, pero su identidad había sido mantenida oculta al público.

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