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La Agencia sanitaria francesa pide acabar con las cabinas de bronceado por su elevado riesgo de cáncer

El organismo advierte de que el 43% de los casos de melanoma entre jóvenes podría estar relacionado con estos aparatos para ponerse moreno artificialmente

Cabina de bronceado en París (imagen de archivo)
Cabina de bronceado en París (imagen de archivo) AFP

Que la exposición a los rayos UV artificiales de las cabinas de bronceado es peligrosa es algo que diversos organismos internacionales llevan años advirtiendo. La Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (Anses) de Francia ha dado ahora un paso más al aconsejar, en un informe al Gobierno hecho público este miércoles, que se cierre este tipo de negocios en el país y que se extienda la prohibición a la venta de aparatos a particulares, según dijo el jefe de la unidad de evaluación de riesgos de la Anses, Olivier Merckel, a la Agencia France Presse. Mientras los dermatólogos aplauden la propuesta de la autoridad sanitaria, los profesionales de la estética advierten de pérdidas “terribles” para un sector ya en crisis.

El riesgo de cáncer asociado a los rayos UV de los aparatos de bronceado artificial está comprobado”, sostiene el organismo. En consecuencia, “recomienda a los poderes públicos que tomen todas las medidas necesarias para cesar la exposición de la población a los rayos UV artificiales emitidos por las cabinas de bronceado con fines estéticos”, señala la agencia en su informe, en el que destaca además que el bronceado mediante estos aparatos no ofrece “ningún” beneficio de salud. De hecho, recuerda la Agencia, ya en un informe previo de 2014 subrayaba que las personas que han usado una cabina de bronceado al menos una vez antes de los 35 años “aumentan un 59% el riesgo de desarrollar un melanoma cutáneo”. Ahora agrega otro dato preocupante: en Francia se calcula que “el 43% de los casos de melanoma entre los jóvenes podrían ser atribuidos a un uso de las cabinas de bronceado antes de la edad de 30 años”.

El informe responde, explica Anses, a una petición del Ministerio de Sanidad que quería revisar la reglamentación que rige este negocio que ha conocido una “fuerte progresión” en las últimas tres décadas. Según Le Monde, dermatólogos, la Academia de Medicina y hasta algunos políticos llevan demandando su prohibición desde 2015, pero hasta ahora los Gobiernos se habían limitado a endurecer su reglamentación.

El presidente del Sindicato Nacional de Dermatólogos-Venerólogos, Luc Sulimovic, celebró una petición que, recordó, su sector lleva reclamando desde hace tiempo. “Hace años que esperamos que los políticos tomen las decisiones necesarias (…) Es muy importante que se prohíban (los rayos UV artificiales) porque hacen aumentar la tasa de cáncer, especialmente los melanomas. Es un problema de salud pública”, declaró Sulimovic a la emisora France Info.

El nuevo informe de Anses podría ser, finalmente, el punto de inflexión, ya que repasa todos los estudios realizados en esta materia para llegar a una conclusión contundente sobre las nulas ventajas de este tipo de bronceado y, en cambio, las numerosas contraindicaciones, especialmente por el elevado riesgo de cáncer que conllevan.

Y los efectos nocivos no se quedan allí. El bronceado artificial lleva entre otros, recuerda la agencia, al envejecimiento acelerado de la piel, “estimado en cuatro veces más rápido con las lámparas de bronceado que con el sol”. Además, la coloración de la piel provocada por la exposición a rayos UV artificiales “sigue un mecanismo diferente del bronceado natural”, por lo que “no garantiza ninguna protección” contra los efectos perjudiciales de estos rayos. Y una negación más de presuntas propiedades beneficiosas del bronceado artificial: su uso “no protege de las quemaduras solares” y, tampoco proporciona un aporte significativo de vitamina D.

El informe topa con la oposición de los profesionales de la estética. La Confederación Nacional de Estética y Perfumería (CNEP) criticó la ausencia de “elementos nuevos que apoyen” el informe “inepto” de Anses y denunció una “deriva higienista peligrosa”. La organización cita un estudio publicado en febrero en la revista especializada International Journal of Cancer Research and Treatment según la cual “los conocimientos actuales científicos no permiten sostener la hipótesis de un riesgo aumentado de melanoma con el uso de cabinas de bronceado”.

En declaraciones a France Info, la presidenta de CNEP, Régine Ferrère, advirtió, además, de las “consecuencias económicas terribles” de una eventual prohibición de las cabinas bronceadoras. Según la Confederación, en Francia hay 350 centros especializados en el bronceado artificial, a los que se unen 4.500 institutos de belleza que ofrecen una o dos cabinas de bronceado. El sector genera un total de 10.500 empleos directos e indirectos, agrega.

El de las cabinas de bronceado es de todos modos un negocio a la baja en Francia. Hace solo cuatro años, el sector empleaba a 9.000 personas más, según la emisora Europe 1. En Francia está prohibido su uso a menores de edad, aunque según Anses “todavía hay menores de 18 años que hacen uso de ellas”.

Países como Reino Unido o regiones como California prohibieron hace años el uso de las cabinas de bronceado a los menores de 18 años. Brasil fue uno de los países pioneros en prohibir totalmente su uso, en 2009. Australia lo hizo en 2015.

La agencia sanitaria francesa no oculta en su último informe la urgencia de tomar medidas contundentes. “No podemos esperar más”, subrayó el experto Merckel. “Los datos científicos se acumulan, ya no caben dudas, tenemos pruebas sólidas, el riesgo de cáncer está comprobado, tenemos las cifras sobre los efectos en los jóvenes, para toda la población. Ahora, recomendamos una acción de los poderes públicos”, resumió.

Los dermatólogos españoles ven bien la decisión francesa

En España y los países de su entorno, el uso de las cabinas de bronceado con fines estéticos está desaconsejado por las asociaciones profesionales de dermatólogos. Pedro Jaén, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venerología afirma que "desde luego" no iban a "oponerse a que las cabinas se prohibieran".  "Hay unas de uso médico para tratar ciertas enfermedades, pero no nos referimos a esas", afirma Jaén.

En cualquier caso, el presidente de los dermatólogos cree que lo importante es que haya una regulación y unas recomendaciones claras para el uso de estas instalaciones. "Está más que demostrado que producen un envejecimiento de la piel y cáncer", afirma el dermatólogo. Un riesgo que aumenta, como advierte el especialista Sergio Vañó en la web de la Academia, si se desarrolla "una adicción al bronceado llamada tanorexia".

Por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS), además de señalar los peligros de los rayos UVA y UVB, es tajante en afirmar que "no recomienda el uso de cabinas de bronceado con fines estéticos". Según sus datos, el 10% de la población de Europa Occidental utiliza estos aparatos, por lo que lo considera "una preocupación desde el punto de vista de la salud pública". Aunque la OMS no propone directamente que se prohíban, el mensaje subyace cuando afirma que no las recomienda, pero que emite sus consejos porque sabe que están ahí aunque no le gusten.

El Ministerio de Sanidad español emitió hace más de una década las recomendaciones sobre el uso de estos aparatos que siguen en vigor. Entre ellas está que hay que informar a los usuarios del riesgo de "graves lesiones" en piel y ojos, que pueden no aparecer hasta tiempo después del uso. También regula que no pueden publicitarse estos negocios haciendo referencia a supuestas propiedades beneficiosas de la radiación, "ni alusiones a su falta de riesgos".

Sanidad, a través del departamento de Consumo, también establece la prohibición de que usen las cabinas menores o mujeres embarazadas. Y advierte del riesgo de interacciones con algunos cosméticos y medicamentos.

También se dan consejos para un uso seguro, como limitar los tiempos de exposición y el número de sesiones en función del tipo de la piel (va en aumento con el grado de moreno), dejar pasar al menos 48 horas entre las dos primeras tomas y no ponerse después al sol.

Los dermatólogos recuerdan que el daño de los rayos es acumulativo, por lo que hay que restringir lo más posible su uso. También indican que para protegerse del sol en verano es preferible tomarlo poco a poco a exponerse a estas cabinas, ya que el tipo de bronceado que producen protege menos. 

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